Vaya por delante la constatación de que no he encontrado ninguna clasificación de familias homeschoolers realizada desde el Estado Español, que responda a una recogida de datos ya sea a través de encuestas o por entrevista personal.
Por otro lado, creo que es importante relacionar la metodología educativa que sigue cada familia homeschooler con la motivación. Por ello creo que el análisis de la motivación va más allá de lo que podría apreciarse a primera vista. Hasta cierto punto condiciona la metodología empleada en el hogar educador, representa así mismo, para la escuela convencional, una fuente de conocimiento de las circunstancias en las que se mueven las familias ante la escolaridad obligatoria.
Es cierto que en ninguna investigación se plantea la cuestión de los motivos a los que escolarizan a sus hijos para preguntarles ¿Por qué escolariza usted a sus hijos?. Se da por hecho que la pregunta es tan redundante e impertinente como la de preguntar ¿Por qué alimenta usted a sus hijos?. Se tiene la convicción de que la respuesta va a girar en torno a la idea de la obligatoriedad legal “Porque es mi obligación”, o “Porque es obligatorio”.
El homeschool carece de la cohercibilidad que se deriva de la norma y por ello necesita ser explicado, justificado y defendido. Esa situación deriva en una ventaja cual es un conocimiento interior superior que lleva a la convicción, es algo que ha sido conscientemente decidido, debatido y hasta discutido dentro del seno de la familia. Y ese debate gira en torno, al fin y al cabo, de los motivos.
La muestra se basa en 17 encuestas cumplimentadas por otras tantas familias. Vaya mi reconocimiento más sincero a las familias que han dedicado parte de su, por otro lado, escaso tiempo libre para contestar a una serie de preguntas entre las que se incluían referencias a los motivos y a la metodología empleada.
De las respuestas obtenidas deduzco la existencia de tres grupos de familias homeschoolers.
Están de una parte los protectores. Aquellos padres que han elegido el homeschool para preservar los valores familiares, que pretenden proteger a sus hijos de una influencia exterior que consideran potencialmente peligrosa, representada por la TV, la violencia o la competitividad del sistema escolar. Al mismo tiempo valoran el tiempo que dedican a sus hijos y quieren vivir esa experiencia al máximo, sin perderse jornadas casi completas que sus hijos e hijas pasan en los centros educativos. Además, sostienen que el homeschool ha sido beneficioso para sus relaciones familiares, tanto entre hermanos como entre padres e hijos. El homeschool es para ellos una forma de cohesión familiar ante un entorno potencialmente amenazador.
En segundo lugar estarían los educadores. Estos padres desconfían del sistema educativo, lo consideran incapaz de educar a sus hijos en los valores que les van a formar de un modo integral como personas. Proponen un modo de educación más natural, adaptado al ritmo y las necesidades del menor, una educación flexible que respete el interés del menor y responda a su curiosidad natural. Al fin y al cabo el sueño de cada educador, una educación y formación personalizadas.
Por último he encontrado aquellos para los que el homeschool, más que una opción, ha sido su tabla de salvación. Son aquellos que se consideran víctimas del sistema educativo porque no ha podido responder a sus necesidades. Ya sea por fracaso escolar, bullying en el centro educativo, por su falta de adaptación a las familias de distinto origen cultural, o a las que muestran distintas necesidades lingüísticas de la imperante, en resumen por una mala experiencia educativa previa dentro del modelo convencional.
La clasificación se asemeja a la que explica Alan Thomas en su artículo “Informal learning, home education and homeschooling (home schooling)” que publicó en 2002 para el INFED:
“A grandes rasgos, las familias educadoras en el hogar se dividen en tres grupos fundamentales: aquellos que están motivados por razones religiosas o morales; aquellos que tienen razones de tipo filosófico o pedagógico, y aquellos que se decantan por el homeschool por las mala experiencia que ha sufrido el niño o niña en la escuela, tanto desde el punto de vista de su progreso académico como social.”