El análisis del grupo de los educadores -al que deberé dedicar mucho más tiempo- y su especificación en aspectos más precisos que delimitan las características de este grupo y le diferencian de los otros dos, me ha llevado a pensar que quizás se debiera añadir un cuarto grupo, desgajado de los educadores, que por su frecuencia merece un análisis individualizado. Sería el grupo de los rebeldes que fue identificado como tal por Blacker (1981) en uno de los primeros estudios sobre educación en el hogar que tuvo lugar en Gran Bretaña, siguiendo la clasificación previa de Dick Kitto. El estudio de Blacker consistió en entrevistas realizadas a 16 familias educadoras en el hogar con la finalidad de comprobar si tenía base la clasificación de Kitto consistente en tres grupos de familias, siendo una de ellas la de “Rebeldes”. Blacker llegó a la conclusión de que, efectivamente, la clasificación era factible, y que se podían dividir en tres grupos. El grupo de los “rebeldes” estaría constituido por el grupo de familias que habían elegido un modo alternativo de vida, se basaban en la libertad individual y rechazaban las instituciones sociales. Los rebeldes sostenían que la educación debía ser autónoma y que el rol de los padres consistía en facilitar el aprendizaje. Estos principios les llevaban a entrar en confrontación con el sistema educativo.

Creo que es cierto, que dentro del grupo que identifiqué en su momento como educadores, está esta tipología que podría reflejarse en estas manifestaciones:
1. En algunos casos es la búsqueda de un sistema “natural” de educación, fuera de una institución o estructura social diseñada “ad hoc” para educar, entendida por ello como una estructura artificial o ficticia.
“Elegimos la educación en casa porque la educación actual no está por los intereses del niño ni por su desarrollo natural”.

“De esta manera el aprendizaje puede darse de manera natural aprovechando el vínculo afectivo y el respeto y la aceptación (el amor incondicional) entre los miembros de la familia, la propia curiosidad del niño y las propias necesidades e intereses”.

“En el colegio puede que tenga que dejar de ser como el o ella es y se convierta en lo que quieren los demás que sea”.

2. En otros casos critican también el aspecto economicista de la educación actual:
“Creemos que no debemos limitarnos a una educación Básica Obligatoria (demasiado larga) con un objeto puramente económico y de control. Es decir, la educación actual en España está muy orientada a tener personas socialmente productivas”.
“Porque hago valer mi derecho de libre expresión. Porque basta de mentir, y poner estructuras falsas en los pequeños”.

3. Por último, están aquellos para los que, la crítica social se hace extensiva al sistema educativo, al que se reprocha una falta de valores o la asunción de valores que no se comparten:
“Precario sistema escolar, trastorno de aprendizaje de los niños. Descontento con los valores de consumismo y competitividad que se transmiten en el colegio”.
“Las relaciones que se suelen dar en la Educación convencional no son de cooperación, sino de confrontación”.
“Porque queríamos dales una educación integral como personas. Sin olvidar la parte moral y afectiva, evitando el consumismo, la competitividad y la violencia a todo nivel”.

Entre las 17 familias encuestadas, que han respondido a estas cuestiones, he encontrado 6 que podrían incluirse en este grupo. Es casi un tercio del total. En cuanto a la valoración que se hace en la puntuación de los distintos motivos, 4 de ellas han marcado con la máxima valoración de 5 a los motivos de tipo ideológico. Es, asímismo, el grupo que en mayor proporción se decanta por el unschooling como metodología educativa. De hecho 4 de las 6 familias o bien lo han indicado expresamente, o se refieren a esta metodología al afirmar que se limitan a satisfacer la curiosidad innata del niño en su quehacer educativo diario.

Nota: la clasificación de Blacker de 1981 se basa en tres categorías: Los “competidores”, normalmente padres cultos, formados y educados a un nivel alto que competían con la escuela por dar a sus hijos una educación mejor. Los “compensadores” coinciden con la filosofía educativa del sistema escolar pero han decidido excluir a sus hijos del sistema educativo por motivos particulares y tratan así de compensar el fracaso escolar. Y por último los “rebeldes” aquellos que han elegido un sistema alternativo de vida, o que rechazan las instituciones sociales impuestas. BLACKER, S. (1981)“Case Studies in Home-Education”. Unpublished Med Thesis. University os Sussex.