De la lectura de los primeros números del boletín de Crecer sin escuela se pueden extraer varias conclusiones que nos llevan a las características del movimiento en su primera etapa. Puede ser una fuente de información valiosa en ese sentido, ya que refleja el sentir y la experiencia de todo un colectivo, por ello he intentado extraer los elementos más significativos.
1. La primera impresión que se puede extraer es la fuerza de las mujeres en este movimiento, y el modo en el que van ocupando el lugar que los hombres van dejando vacantes en el propio liderazgo inicial del movimiento.
La figura materna es importante en la motivación que lleva a las familias a educar en casa[1]y es lógico que la presencia femenina sea más que significativa en él. No ocurrió así en los momentos iniciales del movimiento en los que las figuras relevantes eran masculinas.
2. La enorme importancia que en este movimiento tan disperso desde el punto de vista geográfico han tenido los encuentros. Uno de los elementos estables en todos boletines es la convocatoria a encuentros futuros y el relato de los que ya han se han producido. El boletín aboga por su descentralización y que éstos se produzcan de manera cercana a las familias según su propia zona de residencia.
Fue precisamente uno de estos primeros encuentros, el que se produjo en Málaga[2], el germen del movimiento y el que confirió un carácter organizativo a lo que hasta ese momento eran una veintena de familias que educaban en casa sin haber adquirido aún una forma de organización y colaboración mutua, en lo que habitualmente se denomina red de apoyo.
Los artículos sobre los encuentros ya producidos están llenos de optimismo, resulta patente que en ellos obtienen las familias la motivación que necesitan para vencer las dificultadas derivadas del aislamiento, en algunos casos, y la falta de comunicación directa con otras familias que también educan en casa, en otros. No hay que olvidar que estas familias viven en sociedad, entre otras que escolarizan habitualmente a sus hijos e hijas. Esta tendencia a vencer de algún modo aislamiento toma figuras cambiantes, sobre todo con el advenimiento de la red y de Internet. Ese es el punto de inflexión en una tendencia que lleva a la creación de redes de apoyo. Pero en aquel momento, a finales de los 90, aún sólo se disponía del formato en papel de este boletín. Habrá que esperar a mayo de 2001 para que David Kornegay abra la primera lista de correo Crecer Sin Escuela.
3. La ideología de las familias que componen el movimiento es uniforme, casi única. Es una ideología alternativa, ligada a principios de tipo ecologista, de conservación del medio ambiente, de corte antiautoritario, antipatriarcal y anticapitalista además de contrario en general a una vida sumida en el consumo, incluyendo en ese consumo el abuso de la televisión. Parece mostrar una tendencia a favorecer el contacto con la naturaleza, como forma ideal de vivir en familia, lo rural frente a lo urbano y el trabajo físico y manual sobre el intelectual. Es una ideología austera en cuanto a la utilización de los bienes de consumo, capaz de adaptarse a la vida prescindiendo del trabajo remunerado de por lo menos uno de los progenitores, y por último, en cuanto a la salud física, una vida unida al higienismo, el vegetarianismo en sus diferentes variantes y la permacultura.
Posteriormente la participación de este modo de educar a hijos e hijas de más familias que no tenían que ver con esta concepción del mundo, y sobre todo, que procedían de medios urbanos hará que el movimiento tenga que replantearse la asunción como propios de muchos de sus objetivos y principios.
4. El personalismo está centrado en lo que podríamos denominar, “mentores” o ”pioneros” del movimiento. Son quienes contribuyen con mayor asiduidad en el boletín impreso, quienes participan en charlas y encuentros, y “dan la cara” en un movimiento, que no debemos olvidar es semiclandestino. Estos nombre son a menudo de origen extranjero, y dan la impresión a la sociedad en general de que “esto de educar en casa en cosa de extranjeros”, son nombres como Elsa Haas, Peter Szil, Bippan Norberg, Isabel Gutierrez, David Kornegay, Marina Gonzalez, Lola Ruiz…. por citar aquellos nombres que suscriben muchas de las contribuciones de la primera etapa del boletín.
Ha sido necesario un cambio generacional que añada sus nombres a los de estas figuras del inicio del movimiento y rompa con el personalismo que muestra en sus inicios. Se llega incluso al enfrentamiento, al entender esta nueva generación, más autóctona y urbana que las figuras de su inicio estaban secuestrando al movimiento, y que representaban en él un peso excesivo. Estos nuevos rostros y personalidades son quienes constituirán ALE, como asociación con vida propia surgida de Crecer sin Escuela, y su filial catalana la Coordinadora Educar en Familia, que se escindirá de ALE para constituirse también como asociación independiente. Aunque existen más razones que dan lugar a esta creación de ALE como ente independiente, como veremos más adelante en profundidad. La fundamental de ellas es que ALE aboga [3]por el reconocimiento, regularización, legalización, según desde qué aspecto se tome en cuenta de esta opción, y no así Crecer Sin Escuela, que prefiere continuar al margen de los cambios que implicaría un reconocimiento, por considerarlo la fuente de un mayor control e intervención por parte de la Administración y contrario a sus ideales libertarios. De hecho hoy en día este debate continua, pero trasladado a otros foros.
5. En cuanto a la relación entre el boletín y la red de apoyo no muestra fisuras en esta primera etapa, aunque posteriormente la identificación se fractura con el advenimiento de las nuevas tecnologías, como ya veremos más adelante.
Resulta destacable la descripción que en el boletín se hace de la propia red de apoyo a partir de su nº 13, correspondiente a junio de 2003, ya que es precisamente cuando la identificación está en entredicho cuando surge la necesidad de definir la propia esencia. En el citado número, en un apartado denominado ¿Quienes somos?, se expresa el ideario de Crecer sin escuela en aquel momento:
Crecer sin escuela es una agrupación de familias con niños no escolarizados y de personas interesadas en esta alternativa. Las razones que llevan a una familia a no escolarizar a sus hijos pueden ser de diferente índole.
A continuación, se mencionan diversas razones que van desde las pedagógicas, a las emocionales pasando por las ideológicas y finalizando con las religiosas. En cuanto a las motivaciones, la agrupación realiza esta diferenciación:
En CSE compartimos cualquiera de estas razones a excepción de las meramente religiosas, tanto por nuestro carácter no confesional, como por pensar que más allá de transmitir determinados valores a los chavales, el papel principal de los adultos es facilitar su aprendizaje según los siguientes fundamentos.
CSE apoya a las familias que participan de estos planteamientos y asumen la responsabilidad personal de llevarlas a acabo. CSE no ve como su tarea la creación de escuelas alternativas y no participa de iniciativas de ánimo de lucro
No es difícil deducir del escrito, que ni en el ideario, ni en los objetivos de CSE figura en momento alguno la búsqueda de una regularización de la educación en casa o el reconocimiento por parte de la Administración de la legitimidad de esta opción educativa, y que, por otro lado, rechaza cualquier tipo de alianzas con movimientos religiosos sean del signo que fueren.