Leído en Kindsein. Entrevista con María Calvo Charro: “La educación no es un monopolio del Estado”.

KINDSEIN: ¿Conoces algún caso de familias que hayan optado por el “homeschooling” porque quieren una educación diferenciada no religiosa?

MARIA CALVO CHARRO: Algunos padres han adoptado esa iniciativa o bien han “creado” su propio colegio diferenciado. Son padres que se pueden permitir el lujo de adoptar estos modelos porque su situación profesional (en el caso del homeschooling) o económica (en el supuesto de creación de un colegio) son excepcionalmente buenas. Pero la pregunta es qué sucede con aquellas familias que no pueden asumir los costes de estas iniciativas. Se ha demostrado que la educación diferenciada tiene unos resultados excepcionales precisamente entre el alumnado perteneciente a minorías o de familias de renta baja. Ellos son los que más lo necesitan y sin embargo se les niega tal posibilidad.

KINDSEIN: ¿La educación diferenciada está contemplada en la Constitución española?

MARIA CALVO CHARRO: La educación diferenciada por sexo encaja en dos perspectivas del derecho a la educación previsto en el art. 27.1. Primero, en el derecho a la libre elección de centro por los padres; y segundo, en el derecho a crear centros docentes que, a su vez, supone otros dos derechos, el derecho a establecer en los estatutos del centro escolar un carácter propio y el derecho a la dirección del centro. Como lo ha interpretado de forma reiterada nuestro Tribunal Constitucional, el derecho a la educación en un marco de libertad de enseñanza incluye el derecho a elegir el centro docente que los padres consideren oportuno para la educación de sus hijos. Se trata además de un derecho reconocido de forma reiterada por diversos Tratados Internacionales ratificados por España.

El derecho a escoger el tipo de educación se refiere a que, antes que el Estado, la sociedad u otras entidades, son los padres quienes tienen el derecho -y también la obligación- de escoger lo relativo a la educación de sus hijos. En consecuencia, debería ofrecerse a los padres que lo quisieran la posibilidad, hoy negada por inexistencia de colegios públicos diferenciados, de elegir un colegio separado por sexo para sus hijos.

La educación no es un monopolio del Estado, ni de las Comunidades Autónomas. Es por el contrario un derecho fundamental, por lo que no se puede imponer ni un modelo ni otro, ni la educación privada, ni la pública, ni la mixta , ni la diferenciada, sino que se deben ofertar todos en igualdad de condiciones.