Otras políticas: un artículo de interés suscrito por un docente

Otras políticas

EDUCACIÓN EN CASA

No es la opción que elegiría salvo que me viera obligado a ella; pero, precisamente por eso, me gustaría disponer de esa posibilidad.

En los estados modernos, el llamado “derecho a la educación” también es una obligación; es decir, no existe la opción de no ejercerlo. Y esto es así no tanto para forzar a los menores a educarse sino para conseguir que sus padres o tutores se ocupen de que puedan hacerlo. Con ello se pretende evitar que el menor quede desprotegido.

Incluso en la Declaración Universal de los Derechos Humanos se especifica que la instrucción elemental será obligatoria, pero con un matiz: los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.

Sin embargo, entre las múltiples opciones o formas admitidas para garantizar que todo el mundo aprenda lo que se considera necesario o deseable, hay una, la llamada educación en casa, que no todos los gobiernos admiten, entre ellos el nuestro. En España, la legislación obliga a escolarizar a los menores de 16 años y una sentencia del Tribunal Constitucional de 2010 declaró que está imposición no va en contra de la Constitución, negando a los padres la facultad de apartar a sus hijos del sistema educativo oficial, público o privado.

Dos parejas, obligadas por el juzgado de Coín y la Audiencia Provincial de Málaga a escolarizar a sus hijos, recurrió en amparo al Tribunal Constitucional, argumentando que aunque la ley actual de educación establece 10 años de escolaridad obligatoria, la Constitución señala que lo que es obligatorio es la educación, no la escolarización y que ambas cosas no deben confundirse.

En apoyo de su decisión de no llevar sus hijos a la escuela, argumentaban que la educación que recibían en casa era más adecuada que la que actualmente se imparte en los centros oficiales, como probaba el hecho de que sus hijos hablaran cinco idiomas, supieran música y recibieran clases de matemáticas, lengua, ciencias y educación ética. Es decir, no existía ninguna dejación de los deberes paternos sobre este punto sino todo lo contrario. Lo que se estaba juzgando en definitiva es la potestad de un Estado para prohibir o restringir la libertad de los padres para educar a sus hijos de la manera que crean más adecuada.

Esta argumentación, más compleja y matizada de cómo la he expuesto, no fue sin embargo suficiente para conseguir el amparo.

Obligar a los padres a llevar a sus hijos a la escuela oficial no es anticonstitucional, ya que la facultad de los padres de elegir para sus hijos una educación ajena al sistema de educación obligatoria por motivos de orden pedagógico no está comprendida en ninguna de las libertades constitucionales que el artículo 27 reconoce. (Es cierto, no lo está).

Según el citado artículo, el derecho que tienen los padres a determinar el tipo de educación que habrán de recibir sus hijos se limita al reconocimiento de la libertad de los padres para elegir centro, así como el derecho a que reciban una formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus convicciones. (Es decir, la Constitución reconoce la libertad para elegir entre colegio público o privado así como el derecho a que sus hijos puedan optar entre religión o estudio, pero no se detiene en consideraciones pedagógicas).

Además, por expresa determinación constitucional, la libertad de enseñanza de los padres tiene su cauce específico en la libertad de creación de centros docentes. (Si no le gustan los colegios que hay, monté usted uno según sus preferencias. Eso sí, los poderes públicos se ocuparán de inspeccionarlo y homologarlo para garantizar el cumplimiento de las leyes).

Por otro lado, el derecho a la educación es un derecho de los niños, cuya garantía corresponde a los poderes públicos, y no se limita a la mera transmisión de conocimientos, sino que también aspira a posibilitar el libre desarrollo de la personalidad y las capacidades de los alumnos y comprende la formación de ciudadanos responsables. (De lo que se deduce que, cuando los padres enseñan a sus hijos no tienen en cuenta su personalidad y sus capacidades y, además, la escuela no está solo para instruir sino también para proporcionar ideología).

Para terminar, configurar la enseñanza básica como un periodo de escolarización obligatoria no impide a los padres influir en la educación de sus hijos, tanto dentro como fuera de la escuela. Dentro porque se tienen en cuenta sus convicciones religiosas y fuera porque continúan siendo libres para educarlos después del horario escolar y durante los fines de semana. (Faltaría más).

No tengo palabras, pero me queda la sensación de que, además de la constitucionalidad de la escolarización obligatoria, se estaba juzgando otra cosa de mucho más calado.

Hay múltiples argumentos a favor y en contra del homeschooling, pero pienso que el principal problema radica en las concesiones que tiene que hacer el Estado, con la consecuente dificultad o pérdida de control. Porque, si se tolera que los padres eduquen a sus hijos, ¿Por qué no tolerar que un grupo de padres contraten a uno o varios educadores para que ejerzan esta labor? Y si esto se admite, ¿por qué no permitir la creación de escuelas más pequeñas que las actuales, puede que con menos instalaciones y medios técnicos pero, también, con otros proyectos pedagógicos? Es más, si esto fuera válido para la educación, ¿por qué no habría de serlo también para la sanidad y tantos otros temas que nos afectan?

Todo ello abre un mundo que requeriría de una compleja regulación, pero esto no es excusa para que esta opción no se permita. Resulta sorprendente que un Estado, en lugar de intentar solucionar los problemas de aquellos que no se encuentran satisfechos con el sistema oficial, les ponga trabas y no les ofrezca ninguna alternativa.

El día de la marmota del fracaso escolar

Vuelven a publicarse los desastrosos datos sobre el fracaso escolar, con titulares del tipo:  “España lider de la UE en fracaso escolar prematuro” , “España a la cabeza en Europa de abandono escolar”, y volvemos a sentir un deja vu, una sensación de encontramos en el bucle del día de la marmota. Sin embargo, son las reflexiones que van al hilo de la atención al caso concreto, a la idiosincrasia y a los sentimientos de cada niño o niña, más que a la obtención de un resultado planificado y programado -sin atención a las características propias del individuo sobre el que éste va a ser un impuesto-,  las que incorporan un valor añadido al debate sobre la calidad del sistema educativo, que debe basarse en el principio de la supremacía del bienestar del menor sobre el mejor funcionamiento del sistema.

No es un discurso que podamos afirmar que inunde los medios de comunicación, dado que el debate social está precisamente en el lado opuesto, centrado obsesivamente en la obtención de resultados asimilables a la media europea, a la media de los países industrializados y desarrollados. Se ha dado la espalda al bienestar del niño y de la niña para abrazar la competitividad y el escrutinio de sus capacidades, para pasar a continuación a juzgarlas negativamente por su inadecuación a los retos de una sociedad altamente comercializada, industrializada e informatizada, en la que las capacidades de los menores van a ser clave del desarrollo económico de los próximos 30 años.

hombros¿En qué momento hemos dimitido de nuestras propias obligaciones para cargar sobre los frágiles hombros de nuestros hijos e hijas tamaña responsabilidad? No recuerdo haber sentido ese peso cuando era una niña en absoluto. Nuestros padres parecían responsabilizarse de todo, de lo bueno y de lo malo, del pasado del presente y del futuro, y nos dejaban ser niños en casa y en la calle. Ahora los niños y niñas han desaparecido de las calles y sus juegos ya no nos acompañan, están metidos en el aula o en la casa preparándose para este futuro tan amenazador, preparándose para salvar a sus padres de su propia inmadurez.

La Comunidad de las Doce Tribus

La Sexta dedicó el pasado fin de semana uno de sus programas de investigación al colectivo de las Doce Tribus instalado tanto en Irun como en el Monte Ulía en San Sebastián. El título del programa es ‘Las Doce Tribus’, una secta en el punto de mira por maltrato infantil que se extiende por toda Europa”, y se centra en dos aspectos fundamentales, los castigos corporales y la desescolarización de los menores.

doce tribusNo es la primera vez que los medios dirigen la mirada hacia este colectivo que cuenta con un enorme éxito empresarial en la venta de productos ecológicos para el consumo. En 2007 un artículo periodístico desvelaba su existencia en el Monte Ulía. Según una noticia de “El Pais” fechada el 17 de marzo de 2007, y que suscribe M. Ormazabal “Un juzgado investiga el caso de los menores no escolarizados de Las Doce Tribus”. El Departamento de Educación, afirma que la escolarización de los niños en la etapa obligatoria corresponde a los padres. Los ayuntamientos están obligados colaborar con la administración educativa en el control del cumplimiento de esta obligación y denunciar a ésta si llega a su conocimiento la información de que un niño o niña no están escolarizados en ningún centro. Si aún así no se logra el objetivo de mantener en la escuela al menor, el caso se pone entonces en manos de la justicia. Otro artículo anterior, también de M. Ormazábal, con fecha 31-12-2006, titulado “La sospechosa espiritualidad de Las Doce Tribus”, se hacía eco de su existencia en un paraje idílico del Monte Ulía.

El equipo de investigación entrevista a Dolores Fernández, una trabajadora social que se sorprende de que no se estén tomando medidas a nivel institucional. El programa termina por afirmar que la Fiscalía de Menores del País Vasco acaba de abrir una investigación para conocer la situación de los menores en la comunidad de las Doce Tribus

Educación de andar por casa

Artículo sobre la actualidad del homeschooling en España, en el diario MalagaHoy

El ‘homeschooling’ o enseñanza en el hogar no está reconocido en el sistema español, aunque tanto las familias como algunos expertos solicitan su inclusión.

Lo primero que hacen Mamen González y David Sánchez cada mañana es desayunar con su hijo, de once años, y su hija, de cinco. Con el estómago lleno, el niño retoma su proyecto de robótica realizado con piezas de Lego o se dedica a programar en la plataforma de hardware libre Arduino. Mientras, su hermana realiza manualidades y juegos didácticos. Hasta aquí todo normal, aunque los conceptos informáticos que maneja el primogénito de estos cordobeses sean muy innovadores. La diferencia principal radica en que estos niños se forman en su casa desde que sus padres decidieron unirse al método homeschooling, es decir, educación en el hogar.

“Creemos que podemos conseguir un aprendizaje mucho más personalizado y adaptado al ritmo del niño”, apunta González, que conoció el modelo hace ahora seis años a través de una familia que ya lo practicaba. “Nos informamos mucho y leímos a estudiosos como Jean Piaget, María Montessori y Howard Gadner, entre otros, hasta que finalmente decidimos desescolarizar a nuestro hijo mayor cuando estaba en el tercer curso de Primaria”, recuerda esta madre cordobesa. Aquello fue hace tres años, cuando la pequeña de esta familia no había entrado en el sistema, por lo que sólo conoce el homeschooling como forma de educación y según cuenta González, siempre que les preguntan sobre el tema, los niños les contestan que prefieren continuar. “Teníamos otra visión sobre la educación de nuestros hijos y creemos que con las posibilidades de la era de la información es factible llevar a cabo este proyecto”

Es factible, pero muy minoritario, puesto que no hay datos de seguimiento a nivel nacional y mucho menos autonómico, aunque se estima que hay unas 2.000 familias en todo el país. Además, la legislación española no permite el método de forma explícita, aunque tampoco lo prohíbe. España se encuentra entre los países que permite que un menor se forme fuera del sistema convencional en casos de enfermedad, pero el cuerpo normativo está lejos del francés -que avala el homeschooling desde finales del siglo XIX con un control muy estricto- y del norteamericano, que da mayor libertad a los padres que optan por educar a sus hijos en el hogar.

La regularización es una de las mayores reivindicaciones del colectivo, que se agrupa en entidades como la Asociación de Libre Educación (ALE), y el catedrático de Teoría de la Eduación Luis Núñez Cubero está de acuerdo con esta tesis. “La ley debe contemplar todas las posibilidades, aunque siempre respetando los principios de equidad”, apunta este profesor emérito de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Sevilla. Núñez Cubero optaría por el método galo, que establece controles sociales y pedagógicos llevados a cabo por la administración e inspectores de educación, respectivamente.

Con un examen parecido se encontró la familia Sánchez González, aunque en España no exista un protocolo establecido. El mayor de sus hijos dejó la escuela “con previo aviso por escrito justificando los motivos al centro educativo donde estaba matriculado” y posteriormente han mantenido un dialogo “cordial” con el equipo directivo”. Sin embargo estos cordobeses siguen a día de hoy bajo el examen de los servicios sociales municipales del distrito donde residen. “En algunos casos se realizan las mismas acciones por absentismo escolar sin causa justificada a las familias que educan de forma responsable a sus hijos en el hogar, considerándonos conflictivos, cuando se trata de lo contrario”, señala González, que explica que por este motivo necesitan que se normalice su opción educativa. Además, asegura no estar en contra del sistema convencional: “Si nuestra situación familiar no nos permite cumplir nuestros deseos, volveremos a escolarizar a nuestros hijos sin problemas”.

A pesar de que el profesor Núñez Cubero se muestra a favor de la escuela tradicional “porque prepara a los niños para la vida que se van a encontrar después”, reconoce que el homeschooling tiene elementos positivos, como la responsabilidad que adquieren estos padres en la educación de sus hijos. “Hay familias que dejan la enseñanza en manos del colegio por falta de tiempo y es positivo que haya gente que se implique de esta forma”, apostilla el catedrático, que también considera un beneficio el mayor control a los menores que permite este método de enseñanza frente a una escuela actual que absorbe “los problemas de una sociedad acelerada”.

Pero el catedrático de Teoría de la Educación considera que, al igual que el sistema tradicional tiene deficiencias, la educación en el hogar tiene como principal punto negro la falta de socialización. “Hay que tener en cuenta la riqueza que reporta el encuentro y la resolución de conflictos”, apunta Núñez Cubero. Las actividades extraescolares y las relaciones con familiares y amigos son la solución que ha buscado la familia Sánchez González a este problema, junto con las excursiones a museos y otras ciudades, que también les permiten conocer otras formas de vida. “Aunque nuestro sistema parte del hogar, donde menos tiempo estamos es en casa”, cuenta Mamen González, que incide en que su grupo de amistades ha aumentado desde que desescolarizó a su hijo mayor gracias al contacto con otros padres que también tomaron esta decisión.

Otra de las ventajas que encuentra la familia cordobesa es el componente motivacional del homeschooling. “Aprenden haciendo lo que les gusta y en caso contrario, buscamos un método de que reciba el mismo conocimiento sin aburrirse”, detalla González. La postura de Núñez Cubero choca en este punto, pues considera que también se recibe formación a través de las experiencias negativas. “La vida es sancionadora y normativa y creo que este modelo puede ser más blando, puesto que el referente ante el que se responde [los padres] tiene mayor confianza con el menor”, señala el experto, que sin embargo insiste en su dictamen positivo respecto a recoger el homeschooling en el sistema educativo español. Una reivindicación que comparten los padres que optan por educar a sus hijos en casa.

III EPLE Encuentro de primavera

Cuenca 031 nnUna vez más, con una excelente organización como siempre, tuve la suerte de poder acudir al lII Encuentro del EPLE que tuvo lugar del 2 al 5 de Abril en el campamento “Los Palancares”, en Cuenca.

Lo que más he disfrutado este año ha sido poder observar el desarrollo de las sesiones matinales del Open Space.

Aquí la información de los organizadores: “Como viene siendo tradicional en los últimos encuentros, por las mañanas pondremos en marcha el “Open Space”, un espacio de diálogo abierto en el que poder sacar los temas que más te interesen y compartir tus puntos de vista y experiencias con otros (aquí os presentamos una metodología que se adaptará a nuestras circunstancias)”.

Considero que es una de las grandes aportaciones a los encuentros, y que su potencialidad prácticamente no tiene límites en base a los principios que los guían:

1. Los participante pueden realizarlos prácticamente en cualquier entorno, sin necesidad de infraestructura alguna. Este año, en Cuenca, los Open Space se hicieron en círculos sobre el suelo en el pinar adjacente al comedor.

2. La participación se basa en el interés por el tema de que se trate y la entrada y salida del grupo es totalmente libre, permitiéndose incluso que una persona pase de un grupo a otro.

3. Se comparte todo tipo de información e intereses. Incluso los propios niños, niñas y jóvenes pueden participar ofreciendo su propia experiencia.

Además de los Open Space puede asistir a algunas de las charlas, siempre con una participación más que media por parte del público

Charlas y coloquios

Laura Perales, psicóloga infantil especialista en prevención (www.crianzaautorregulada.com), nos ofrece una presentación sobre el concepto de autorregulación en la crianza y la educación en la sociedad actual.

Madalen Goiria, doctora en derecho y profesora de la UPV/EHU (https://madalen.wordpress.com/), dará una charla que nos actualizará sobre la realidad legal de la educación en casa en España.

Sara Acera con su proyecto “reseteo matemático”, hará una charla-taller del uso de materiales manipulativos para el cálculo en matemáticas, en la que se aprenderá de forma práctica cómo utilizarlos.

Begoña Díaz propone para los padres con bebés dos actividades: una charla de distintas opciones de porteo de bebés y un taller de masaje infantil.

Los miembros de la Asociación para la Comunicación no Violenta (http://www.asociacioncomunicacionnoviolenta.org/) nos traen una presentación sobre este concepto y su aplicación práctica, así como un taller de teatro basado en la comunicación empática.

Algunos de los componentes de RAMAE, la Red de Apoyo Mutuo de Alternativas Educativas (http://rededucacionlibre.blogspot.com.es/), presentarán esta iniciativa con vocación de aglutinar y potenciar los numerosos esfuerzos por abrir espacios en nuestras sociedad a las formas no convencionales de educación (educación en familia, escuelas libres, experiencias alternativas desde el ámbito escolar público o privado, etc.).

Y además, una interesantísima charla titulada “Desmontando la cultura de la monogamia” a cargo de una joven de Soria cuyo nombre no recuerdo en este momento que se planteaba desde un prisma no patriarcal las relaciones humanas a nivel afectivo individual, y dentro de la familia, como insititución básicamente jerárquica y patriarcal.

Desde los medios

Cada vez se producen más noticias desde la experiencia real del homeschool en los medios audiovisuales. Como ya comenté con anterioridad, los medios están respondiendo a un interés social innegable por ampliar el ámbito de los derechos educativos de la ciudadanía en su conjunto. Los estrechos márgenes del sistema  actual, comandado por la LOMCE repite los moldes decimonónicos sin atisbar en ningún sentido un cambio de paradigma que se está convirtiendo en reivindicación permanente en la sociedad civil.

A modo de simple muestra, observamos que:

En Colombia, Ana María González -un referente de la educación sin escuela en ese país- ha participado en las charlas del TED en Getsemani (Colombia), para hablar de su experiencia como educadora sin escuela.

A M González

La aventura de educar sin escuela. Ana María González http://www.youtube.com/watch?v=fTq6JafG9l0

Una familia viajera desde su blog Esto no es una escuela recoge su paso por Bilbao visitando proyectos de  educación alternativa en la CAV como la experiencia de Diraya que surge de la inspiración de Jose Miguel Castro y el centro Laboragunea.

Esto no es. Las reflexiones de Diana de Horna sobre la educación fuera de la escuela han sido plasmadas en el programa de Roge Blasco para Radio Euskadi (aquí el Audio Radio Euskadi).

Desde Catalunya, la investigadora, Maria Bellmunt. por su parte, Bellmunt participa en un formato conversacional en el Programa de Investigación de la Universidad de La Rioja, para el Seminario Internacional de  Educación Personalizada (SIEP)  y moderado por José Fernando Claderero donde va a realizar su tesis doctoral.

Finalmente, la Televisión Canaria, refleja en su programa Noveleros, el discurrir diario en la vida de dos familias que educan en casa en Gran Canaria. Un reportaje que recoge la vida en el campo de distintas personas, entre ellas  estas dos mujeres que se han conseguido educar a sus hijos de un modo integral en naturaleza.

Dibujo

Documentación adicional:
MEC: La participación de las familias en la educación escolar

Irene Briones coordina el  Educación en familia

Estudio sobre adolescentes homeschoolers en USA

Ischer: Homeschooled adolescents in the United States: Developmental outcomes

Sharon Green Hennessy  -investigadora del  Departamento de Psicología de la Universidad de Loyola de Maryland, Baltimore-, ha desarrollado la más importante investigación que se ha realizado hasta este momento sobre el colectivo de adolescentes homeschoolers en los USA, estudio que se publicó en 2014.

Se valieron para realizar el estudio de una muestra de la población con un total de 175.688 jóvenes de los cuales un 0,6% (1.094 adolescentes) eran homeschoolers.

En el resumen del trabajo (HS adolescence)  la autora explica que la finalidad del sistema escolar se ha extendido más allá del ámbito académico para enfrentarse a la problemática relacionada con situaciones de riesgo, como lo son el uso de sustancias, la delincuencia y diversos problemas de socialización. Partiendo de la base de que un 3.4% de los jóvenes estadounidenses son homeschoolers, este estudio examina cómo los adolescentes que se educan en casa se mueven en estos aspectos teniendo en cuenta que no están en contacto con el sistema escolar. El estudio se centra en los adolescentes entre 12 y 17 años.

Dejando a un lado el consumo de sustancias, la delincuencia y la adecuada o inadecuada socialización, podemos centrarnos en un aspecto muy controvertido dentro del conjunto de los colectivos que educan en casa, y es el de la adquisición del nivel académico, en comparación con el de los jóvenes de esa misma edad en el sistema escolar. Siempre se ha dado por hecho que ese nivel era superior, y me remito a los artículos de prensa según los cuales a estos jóvenes se los “rifan en Harvard“.

Pues bien, este estudio lleva precisamente a una conclusión contraria, dado que los adolescentes homeschoolers más alejados de los motivos religiosos se encontraban en una probabilidad tres veces superior de encontrarse en una posición de retraso académico, con respecto a los participantes escolarizados y una probabilidad dos veces y media superior de no haber realizado ninguna actividad extracurricular en el año anterior.

Veamos cómo presenta el resultado de su investigación en este aspecto. Aquí está el original: HS adolescence

Conclusiones sobre el retraso en el nivel académico: Para la finalidad de este estudio, el retraso académico queda definido como aquel que consiste en que el o la joven se encuentre en un nivel -un curso- o dos por detrás del que le correspondería por edad. El nivel por edad es aquel en el que están matriculados la mayoría de los jóvenes de esa misma edad. De modo que esta variable significa que según el estudio realizado, el nivel académico de los homeschoolers se encuentra dos o más años por detrás de la media por edad.

Este estudio ha provocado reflexiones dentro del mundo anglosajón que intentan explicar este retraso, como este artículo de Luke Holzmann, un padre que educa en casa que desde su blog se centra en las dificultades de adaptación de los conocimientos adquiridos en casa con aquellos que se exigen en el sistema escolar, y la existencia de una diferente escala de valores y prioridades:

¿Por qué no imnporta que los homeschoolers vayan por detrás en cuanto al nivel escolar?  Éstas son sus razones:

  1. Las escuelas son diferentes en cuanto al nivel que exigen, y como nos muestra Sir Ken Robinson  agrupamos a los niños por año de fabricación  y no estoy realmente seguro de que todos los que dicen “estar a ese nivel” lo estén realmente, teniendo en cuenta los niveles de fracaso escolar.
  2. Algunos homeschoolers lo son porque previamente el sistema escolar ha sido incapaz de responder a sus necesidades y lo ha dejado atrás.  Algunos homeschoolers se deciden a educar en casa porque otros sistemas les han fallado.
  3. Estar al nivel no es nuestro objetivo. Todos sabemos que los homeschoolers tienen diferentes  prioridades con respecto a la generalidad. La gran diferencia es que somos capaces de dejar que nuestros hijos e hijas que aprendan a su ritmo.
  4. Lo que importa es el resultado final no el momento de observación. ¿Qué más dará ir retrasado un par de años con la lectoescritura? Al permitir mis padres que formalmente me retrase, dejaron que me desarrolara en plenitud. 
  5. Tu  estudiante es más importante que el sistema. El  estudio en cuestión demuestra que los homeschoolers religiosos estructurados van de maravilla.  Cierto es que no siempre estamos al mismo nivel en todo lo académico, pero al final hemos tenido las oportunidades que necesitábamos para desarrollarnos. Y hemos desarrollado un amor por aprender para toda la vida, con el  curriculum que amamos.

Aquí el texto literal en inglés, que ha sido traducido más arriba:

Reporting being behind grade level
For the purpose of this study, being behind in school was defined as being two or more years below expected grade level. Expected grade level was the grade in which the majority of the participant’s same age peers reported they were currently enrolled. Hence, this variable signifies if the adolescent’s self-reported grade level is two or more years behind the grade level reported by his or her same age peers. The overall logistic regression model was significant, c2 (11) ¼ 4361.68, p <  001. While the demographic variables accounted for 8.5% of the variance, group membership explained an additional 1.1% of variance over that already accounted for by the demographic variables (total Nagelkerke R2 ¼ .096).
While having a lower yearly family income (<$30,000)was a significant predictor of the teen reporting being behind grade (OR ¼ 2.7), so was school status (Table 2). That the less religious homeschoolers were three times (OR ¼ 3.0) more likely to report being behind expected grade level compared to the reference group was consistent with hypotheses. That religious homeschoolers were twice (OR ¼ 2.0) as likely to report being behind expected grade level compared to the reference group was not. Having stronger religious ties appeared to have only had a modest buffering effect on self-reported grade level among homeschoolers.

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