La cuestión escolar

Al hilo del post en el que se recogían artículos referidos a las funciones sociales de la educación, ha caído en mis manos (y nunca mejor dicho, porque estaba en el estante de los libros que regala la biblioteca de mi pueblo cuando los consideran redundantes) un voluminoso tomo denominado La cuestión escolar. Críticas y alternativas, de Jesús Palacios, investigador y catedrático de Psicología Evolutiva de la Universidad de Sevilla.

El tomo recoge lecturas comentadas por el autor de todo tipo de autores que han escrito y reflexionado sobre la escuela en tono crítico. El libro parte de la premisa de la crisis de la escuela, y se esfuerza por mostrar a la sociedad las alternativas que han surgido desde distintos ámbitos sociológicos, pedagógicos y filosóficos.

En lo que a la desescolarización se refiere, el texto le dedica su último capítulo bajo el encabezamiento: I. Illich y E. Reimer: La desescolarización de la sociedad.

He aquí algunos de los comentarios del autor sobre el programa “oculto” de las escuelas.

Las afirmaciones que siguen (se refiere al libro de Illich, La sociedad desescolarizada) son, de primera impresión sorprendentes:

“Las escuelas son fundamentalmente semejantes en todos los países, sean éstos fascistas, democráticos o socialistas, grandes o pequeños, ricos o pobres”. Esta misma similitud se da entre escuelas “clásicas” y escuelas “reformadas”; entre las escuelas “activas” y las escuelas “pasivas”. Y son semejantes porque todas cumplen las mismas funciones y todas participan de idénticas características definitorias. Lo determinante es el hecho de que se mantenga, en todos estos sistemas, el “programa oculto” de la escolarización, a pesar de ir vestido con distintos ropajes formales. Todas las reformas han dejado intacto ese programa, y por eso las escuelas son, de hecho, y en el fondo, iguales. Quizás sea interesante definirlas ya.

…..

Las actuales escuelas se caracterizan por realizar cuatro funciones sociales distintas; esto las hace profundamente similares a todas ellas. Efectivamente, todos los sistemas escolares realizan, según nuestros autores, las funciones de custodia, selección del papel social, adoctrinamiento y educación.

Pasa a continuación a analizar con cierto detalle esas cuatro funciones en estos términos:

Respecto a la función de custodia, la escuela se dedica con particular entusiasmo a ella. Hasta tal punto que, como Reimer señala, va camino de convertirse en una de las “instituciones totales” de la sociedad; son instituciones totales las que controlan de manera absoluta la vida de sus miembros, como, por ejemplo, el ejército, las prisiones y los internados para enfermos mentales.

En cuando a la siguiente función, la de selección….

que se encarga de asignar a cada individuo el nivel que le corresponde en la pirámide social.

La función de indoctrinamiento es la desarrollada con mayor detalle:

Las escuelas se sirven del curriculum oculto para indoctrinar: enseñan el valor de la niñez, el de la competencia, el valor de ser enseñado -no de aprender- respecto a lo bueno, lo verdadero y lo justo, enseñan que todo lo relativo a la educación lo deben decidir otros y los niños aprenden que es bueno y necesario que así sea; las escuelas enseñan que todo lo que en ellas se trata y se transmite son las cosas importantes y que toda cosa importante debe ir llevada de la mano de quien puede enseñarla; enseñan, por fin, a valorar el conformismo, a aceptar las jerarquías, a enseñar los lenguajes dominantes y técnicos etc…

Las escuelas, por fin, “educan”. Pero a la hora de la verdad, este efecto que para las escuelas es, en teoría el fundamental, no es sino un subproducto, un “accidente” que tiene lugar cuando la realización de las otras funciones anteriores permite su aparición. Según gustan de subrayar Illich y Reimer, las experiencias verdaderamente educativas tienen lugar a pesar de las escuelas y no gracias a ellas.

Ref. bibliográfica:

PALACIOS, J. La cuestión escolar. Críticas y alternativas” Psicopedaogía. Papel 451. Editorial Laia, Barcelona, 1978.


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2 pensamientos en “La cuestión escolar

  1. Prefiero la vision de Freire sobre la educacion. Palacios me gusto leerlo pero me inclino mas hacia Freire, desde su optica creo que la educacion llega mas a la persona.

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