Una reflexión sobre la enmienda nº 170 a la LEC

Sigo con la reflexión al hilo de la enmienda nº 170 a la Llei d’Educació de Catalunya que prevé la posibilidad de que las familias eduquen en casa a sus hijos, durante el período que comprende la educación básica.

Como en muchas otras normas, el quid de la cuestión estará en el reglamento. El Conde de Romanones  dijo, “haced vosotros la ley, y dejadme a mí hacer los reglamentos”.
Creo que va a ser un gran alivio para muchas familias, que van a ver reconocida legalmente su situación, y creo que va a ser motivo de más división y polémica dentro del movimiento de objeción a la escolarización.

Me ha recordado la forma de regularizar la situación que se siguió con la objeción de conciencia al servicio militar, ya que el procedimiento que se establece es el mismo. En sí, es el único camino válido que prevé el Tribunal Constitucional, para recoger la objeción al cumplimiento de un deber general: que la propia ley prevea los supuestos de exención, en este caso lo recoge en circunstancias excepcionales. Ese es un término jurídico indeterminado, que va a permitir a la Administración gestionar los casos que vaya a admitir caso a caso. Ese adverbio, “excepcionalmente” es el que más me preocupa.

Por lo demás parece superado el problema competencial, y no creo que haya visos de que el Gobierno Central vaya a impugnar la ley por regular aspectos del derecho a la educación sin ser ley orgánica, aunque en mi opinión podrían hacerlo (las Comunidades Autónomas no pueden dictas leyes orgánicas, y las normas que desarrollen derechos fundamentales deben tener rango de ley orgánica). Pero no creo que lo harán, siendo del mismo signo ambas administraciones. Además gran parte del PP está a favor de ir adelante con la educación en casa para enfrentarse al tema de la inmersión lingüística en Catalalunya.

En fín que los vientos soplan a favor de la enmienda y va a ser un éxito sin precedentes para la Coordinadora, tras su comparecencia ante la Comissió de Educació del Parlament el pasado 20 de enero.

Es inevitable que otras propuestas afloren a la superficie, como ocurrió con el movimiento de objeción de conciencia a las obligaciones militares, con la insumisión y deserción, aunque lamentablemente,  sobre ellos cayó el peso de la ley una vez rota la unidad del movimiento. Una vez legalizada la objeción tras la publicación de la ley y la sustitución del servicio militar por la prestación social sustitutoria, la situación era tan gravosa, que podía considerarse a la prestación como un castigo de semejantes proporciones al propio servicio militar: trabajo no remunerado y de corte esclavista. Era cuestión de tiempo que aparecieran nuevas propuestas, la insumisión, un movimiento de desobediencia civil y la deserción o insumisión sobrevenida, ambas penadas en leyes militares. El Pais Vasco y en especial Navarra vivieron con dolor el ensañamiento sobre estas actitudes de desobediencia que llevaron a cientos de jóvenes a la cárcel, habiendo sido víctimas además de violentas detenciones, que incluso en algún caso se saldaron con el detenido herido de bala.

Creo que surgirán propuestas más atrevidas, más radicales que vayan directamente en contra de la obligación de escolarizar, y que reclamen el derecho a educar en casa sin ser considerado éste una situación excepcional, sino el ejercicio de un derecho de origen constitucional.

Por ello, es importante que el movimiento de objeción a la escolarización, conozca lo que ocurrió en aquel caso y procure evitar las circunstancias adversas que pueden derivarse de los desencuentros y la desconfianza entre las distintas sensibilidades dentro del movimiento.

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Acerca de madalen

Profesora de Derecho Civil de la EHU-UPV

5 pensamientos en “Una reflexión sobre la enmienda nº 170 a la LEC

  1. Es curioso Madalen. En Madrid no lo viviamos así… había una estrategía y quienes iban a la cárcel era por decisión sopesada (cada insumiso tenia su propio grupo de apoyo), la inumisión en los cuarteles era parte de la misma estrategía, cuando se vio que la justicia militar le pasaba la pelota a la justicia penal, y que los jueces evitaban enviar insumisos a la cárcel… había que continuar forzando la situación. Cierto que aquel era un movimiento político consciente, y la educación en familia no lo es… tiene consecuencias políticas, pero las familias no llegamos a esto con conciencia política, sino por un deseo de ofrecer a nuestros hijos e hijas la mejor infancia posible.

    Cierto que no se logro el objetivo de reducir el ejercito (que ha crecido exponencialmente… ¿¿o para que creen que es el dinero de la lotería??) había dos tendencias (y teníamos nuestros desencuentros) entre el MOC y el MiliKK, que terminaron unidos tras la regulación, y continúan trabajando. ¡¡Ojala nos pase lo mismo!!

    No coincido ni con José Luis, ni con Xavi en su visión de que aquello “hubiera venido por si solo” porque en el resto de Europa hay reservistas y aquí no existe esa figura… como tampoco creo que la EeF se regule (mejor o peor) sin el esfuerzo de quienes la practican… y desean el reconocimiento de su derecho. Tal como dice José Luis, hay un trabajo de fondo, es obvio que no es fruto de un día… y que no termina aquí… ni en un futuro largo, pues si tenemos una regulación a la francesa, nos veremos con esas familias… legales, pero ocupadas en vigilar que los derechos se mantengan.

    No obstante, cuando decidimos asumir la responsabilidad de la plena educación de nuestros hij@s, creo que tod@s somos conscientes de que ello tiene aparejado esfuerzos más allá del área domestica… empezando por las explicaciones a nuestro entorno inmediato… y siguiendo por los encuentros/desencuentros con la Administración.

  2. Leídos los comentarios a la anterior entrada, y a parte de felicitarnos por la enmienda…
    No comparto la visión de José Luis y Xavi en cuanto a los paralelismos con el servicio militar. El paralelismo fundamental es de fondo; se trata de una objeción a una obligación impuesta, rebatible con la herramienta constitucional, y que sólo se puede soslayar para regular por la vía de la excepcionalidad. A parte de eso, podemos sacar otras conclusiones; que había un interés económico en eliminar la mili, ¿cuando se hubiera hecho? Si no hubiera habido una masa crítica que se hacía pública y sobretodo hacía ruido, y sufría en sus carnes prisión por estar en contra de una obligación… Hay otras pero no me quiero alargar.

    Lo importante es que una vez reconocidos (y en esto coincido plenamente con José Luis) vamos a a ser regulados y por tanto vigilados, y tendremos que defender las libertades con ahinco para que se termine reconociendo tal vez la verdadera libertad de educación. Ahí llegarán otras alianzas (escuelas libres, modelos pedagógicos alternativos), otros procesos, y seguro que otras personas que se involucrarán en el tema y darán su propia visión.

  3. Saludos a tod@s.

    Como miembro de la Coordinadora Catalana implicado en el proceso de negociación con la administración catalana y los grupos parlamentarios, pero también como insumiso a la mili en su momento, creo que hay semejanzas y diferencias. Cuando nos “amnistiaron” a los primeros 20.000 objetores, tenían otros 20.000 en un año, con lo que el sistema de “mili no militar” se les colapsó. Sin negar la influencia de los factores que aduce Xavi para el final de la mili, está claro que la fuerza del movimiento por la insumisión fue clave en el proceso. En el caso de la educación en casa, somos una minoría las familias que optamos por esta opción, aunque el sistema escolar tiene en general poco prestigio, muy poca gente cuestiona su obligatoriedad. Mucha gente veía la mili como un año que te robaban y eso (unido a otras lindezas del mundo militar) provocaba un rechazo; pero la escuela es dogma para la inmensa mayoría, sea por convicción o porque es ese lugar donde están l@s niñ@s mientras se trabaja.

    Por tanto, no veo el horizonte en que el homeschooling avance porque seamos miles y tengamos a una mayoría de la población a favor. Y en cuanto a las posibles divisiones que pueda causar la regulación, supongo que tod@s tendremos que trabajarnos nuestros miedos y limpiar nuestro pasado para evitar caer en enfrentamientos que nunca nos han beneficiado. Yo soy optimista y creo que ese optimismo, la convicción de estar defendiendo algo justo y la seguridad de que, en los términos en que está ahora la negociación, no hay ningún indicio de que salgamos chamuscad@s, son las herramientas que necesitamos para irabriendo brecha.

    Coincido con Ketty en que no hay que vender la piel del oso antes de cazarlo. A mi entender hemos hecho un gran avance porque 5 de 6 fuerzas parlamentarias catalanas apoyan nuestra propuesta de legalización, pero la resolución de la Ley no va a ser nada fácil, amplios sectores del mundo educativo la rechazan y pudiera ser que no pueda llevarse a cabo. En cualquier caso, con o sin ley, el salto cualitativo que hemos dado no debería caer en saco roto. Estaremos en ello…

    Lluís.

  4. “Creo que surgirán propuestas más atrevidas, más radicales que vayan directamente en contra de la obligación de escolarizar, y que reclamen el derecho a educar en casa sin ser considerado éste una situación excepcional, sino el ejercicio de un derecho de origen constitucional.”

    Bueno, yo creo que en estas propuestas, por otro lado igual menos radicales que plantear el tema como una “objeción a la escolarización”, va a estar la solución. En esto, y en salvaguardar la libertad para elegir métodos y contenidos, es decir, confianza en los padres y no “máximos controles” por los funcionarios. Lo de la “excepcionalidad” es cierto que es preocupante, pues quién va a decidirla, quién y con qué criterios va a autorizar o no a los padres a educar a sus hijos directamente en familia. ¿No es acaso nuestro derecho y deber, que podemos delegar o no, según creamos mejor para nuestros hijos?

    En fin, os leo con mucho interés, y gracias a los que estais trabajando directamente en ello, y a Madalen por su blog.

  5. Hola,

    Mi nombre es Sara, redactora de Antena 3.

    Estamos elaborando un reportaje sobre educación y nos gustaría contar con las experiencias de las familias que deciden educar a sus hijos en familia.
    Espero noticias.

    Mi teléfono en la redacción es el 915127840

    Muchas gracias

    Un saludo!

    Sara Fernández
    sfernandezc@mediapro.es

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