Joy Baker, una pionera del movimiento por la educación en casa

Educational Heretics Press ha lanzado su catálogo de publicaciones para 2009. Un número considerable de títulos que van desde la educación alternativa al homeschool. Todos ellos de gran interés, y que sin duda iré analizando en adelante, pero quiero detenerme con especial atención ante uno de ellos. Es un texto que recoge la trayectoria de Joy Baker.

Joy Baker: traiblazer for home-based education and personalised learning de Chris Shute (ISBN 978 1-900219-35-8).

Chis Shute cuenta la historia de los amargos enfrentamientos entre las autoridades y Joy Baker durante 10 años. Finalmente se demostró la aplicación torticera de la ley por parte de las autoridades, pero en el camino Baker tuvo que sufrir un calvario de juicios e incluso la retirada de la custodia de  sus hijos, hasta que triunfó sobre el sistema.

Joy Baker creía que podía educar a sus hijos mejor que el Estado, no quería que sus hijos se convirtieran en sumisos seguidores de corriente.

Chis Shute define su actitud como heroica, y no es de extrañar, cuando nos encontramos con una mujer que luchó por sí misma contra el sistema en 1952, cuando podían contarse por unidades el número de familias que habían iniciado el camino de la educación en casa.

Ella escribió sobre su experiencia en un libro denominado Children in Chancery, refiriéndose a la jurisdicción que dentro del sistema judicial decide sobre asuntos que tienen que ver con los  menores. El libro está descatalogado y es difícil de conseguir hoy en día, aunque he podido localizar algún ejemplar de segunda mano de la publicación que hizo Hutchinson & Co en 1964 en Amazon UK.

El libro de Chis Shute refleja la lucha de esta mujer contra un sistema que utilizaba a los hijos como rehenes para asegurarse de que los padres acabarían cumpliendo con las obligaciones impuestas por el Estado.  Su actitud de desafío al Estado ha adquirido proporciones de mito para las siguientes generaciones de homeschoolers. Con su actitud se dio el pistoletazo de salida a un movimiento que ha ido creciendo exponencialmente desde entonces, los primeros años de la década de los 50. Joy Baker es una mujer irrepetible.

Su libro es claro y visionario, relata no sólo su lucha ante los tribunales durante 10 años, sino también las motivaciones que le llevaron a hacerlo.

En 1952, Joy Baker, una madre de 4  niños y niñas de Norfolk decidió educarlos  en casa. Durante la consiguiente litigación incesante ante los juzgados durante 10 años fue multada y sentenciada a prisión por dos meses. Sus hijos fueron constantemente llevados ante los Tribunales  para declarar hasta que en 1962 un Tribunal en Apelación sentenció a su favor, en el sentido de que sí que estaba proporcionando a sus hijos e hijas la educación adecuada a la que se refería la Ley de Educación de 1944 . Este caso judicial fue el precedente que permitió en adelante la práctica de la educación basada en el hogar, de modo más relajado en el Reino Unido. Para 1997 había ya oficialmente 10 familias educando en casa que fundaron Education Otherewise como su grupo de apoyo.

Su mítica figura se completa con su obra escrita y sus declaraciones judiciales, esta es una de sus intervenciones declarando en el estrado:

“Se me dice que no estoy cualificada para educar e mis hijos en casa,  pero tengo la más importante de las titulaciones, de hecho la única que cualifica a cualquiera para emprender el camino de la educación de un niño: el amor a los niños. El hecho de que el amor es el requisito esencial para educar es hasta reconocido hoy en día por las autoridades y la administración. Pero la actual Ley de Educación establece que eso sólo es necesario hasta los cinco años, edad en la que el niño o niña debe ser apartado sin contemplaciones del amor que hasta entonces le ha protegido, motivado y educado hasta ese momento, para introducirlo en un aula donde va a recibir las experiencias más significativas de su vida de manos de perfectos extraños. Sólo a a través del interés comprensivo al niño que proviene del amor puede proporcionarse una auténtica educación.

Lord Evershed dijo al rechazar mi última apelación que tenía que “considerar el interés de los niños”. Yo también he tenido en consideración a mis hijos, no durante una hora en una vista judicial, sin ni siquiera verlos, sino que de modo incesante durante  los últimos 13 años. No creo que el Dr Linclon Ralphs pierda el sueño considerando los pasos que ha de dar con respecto al bienestar y mejor interés de cada niño y niña que trata individualmente considerado, ni creo que lo haga un maestro o maestra de escuela.

Nada de los que he hecho por mis hijos se ha hecho sin pasar por el más exhaustivo análisis en mi mente, el más severo seguimiento de los resultados de la decisión tomada, de modo que el interés de los niños no sfuera descuidado en ningún sentido. Es esto lo que me da la capacidad y el derecho a educar a mis hijos, el hecho de que yo soy la me preocupo por ellos, y la que estoy en posición de juzgar los resultados de lo que hago día a día, hora a hora. Yo no tengo una agenda oculta que actúa inexorablemente sin tener en cuenta el efecto de sus acciones sobre los individuos, de manera que puedo dedicarme a la educación y el bienestar de ellos todas las horas de mi vida”.

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Acerca de madalen

Profesora de Derecho Civil de la EHU-UPV

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