Jennifer Lois: justificación de la desviación maternal en el homeschool

El tema de las críticas a los homeschoolers ha sido objeto de análisis e investigación desde distintos puntos de vista. Es un tema de trascendencia social en general, y en particular para toda la comunidad homeschooler. Los primeros análisis relacionados con esta cuestión son aquellos que se centraron en las razones para educar en casa (Mayberry, 1988; Van Galen, 1988; Stevens, 2001, Knowles, 1991), ya que entre estas razones aparecían elementos ajenos a la práctica educativa social al uso. Posteriormente han ido surgiendo distintas investigaciones que se centran en cómo las familias que educan en casa se defienden ante las críticas sociales que padecen y que les hace sentir  en una situación de minoría  perseguida. Uno de estos trabajos ha sido publicado  por Jennifer Lois  recientemente en la revista  Deviant Behavior 30, no. 2 (febrero 2009) y que se titula  “Emotionally Layered Accounts: Homeschoolers’  Justifications for Manternal Deviance” (pp 201-234) (Relatos emocionales complejos: la justificación de los homeschoolers ante la acusación de desviación maternal). El artículo puede leerse a través de este enlace.

Lois, profesora de sociología de la universidad de Western Washington investiga aquí el modo en que las madres que educan en casa se enfrentan a las críticas derivadas de esta decisión. Se centra en las madres, porque como explica en el prólogo de su ensayo, tras cuatro años de investigación, la presencia y la responsabilidad de las madres en la educación en familia se muestra casi “absoluta”,  ella utiliza el término “overwhelming”.

Lois empieza por explicar que la investigación hasta ese momento se ha centrado en las críticas y defensas del homeschool por parte de líderes de movimientos sociales y oponentes políticos, esto es a nivel corporativo, social o institucional. A Lois sin embargo, le interesaba más conocer cómo las madres homeschoolers se defienden ante unas críticas que suponen una amenaza a su estatus de”buenas madres”, siendo así que a menudo estas críticas provienen de amigos o amigas íntimas y familiares que se preocupan de que esta decisión de educar en casa denote  “algún problema de tipo emocional de la propia madre”.

El segundo campo en el que se desarrolla el estudio son las distintas publicaciones que tratan sobre los desequilibrios emocionales maternos.  Lois señala que las publicaciones que tratan sobre perversiones o conductas desviadas  no analizan los sentimientos en los que se basan esos comportamientos, y que los estudios que analizan las emociones tienden a no tener en cuenta los relatos en primera persona, que puedan explicar en detalle  cómo estas personas experimentan unas emociones que difieren de la norma general.

Aunque ella no educa en casa, se interesó por este movimiento cuando se trasladó al Estado de Washington (en concreto, a una zona rual en la que la presencia del homeschool era masiva), y durante cuatro años acudió a las reuniones de PATH (en inglés CAMINO, acrónimo de “Parents Association for Teaching at Home” , Asociación de Padres que Educan en Casa), aunque el nombre real de la sociación es TPA Teaching Parents Association.  Durante estos años realizó 24 entrevistas en profundidad a madres homeschoolers, acudió a convenciones y se empapó de todo lo publicado sobre homeschool.

Aunque PATH no es una organización exclusivamente cristiana, sí lo son la mayoría de sus miembros, y las entrevistas realizadas por Lois reflejan la demografía  homeschooler de la zona en la que se integra. De las 24  entrevistas que realizó, 14  eran protestantes conservadores, 21 de raza blanca, todas ellas mujeres, y con 3,2 hijos de media, prácticamente todas de clase media.

La investigacón de Lois revela cuatro acusaciones de las que son objeto las madres que educan en casa, acusaciones de las que se defienden con los argumentos que se analizarán a continuación.

1. La primera acusación a estas madres es que son  ACADEMICAMENTE ARROGANTES. Se las define como madres irresponsables y pagadas de sí mismas que creen que pueden educar por sí mismas mejor de lo que puede hacer profesionales titulados dentro del sistema escolar.

Estas madres contraatacan con un argumento que comparten la mayoría de las personas en cualquier sociedad: las madres conocen a a sus hijos e hijas mejor que nadie. El profesorado es experto en el diseño de programas curriculares y en el trabajo dentro de las aulas pero ellas son expertas en sus propios hijos e hijas.

2. La seguna acusación es la de que son SOBREPROTECTORAS, que con esa actitud irresponsable e incontrolable están dañando a sus hijos al protegerles en exceso de la realidad.

Ellas responden con un argumento compartido generalmente en la sociedad. Señalan a las escuelas como responsables del estado de brutalidad y violencia en las que se sume la vida escolar, por no entrar en el drama del fracaso escolar.  Señalan a las escuelas como lugares en los que se avasalla a los débiles, donde se desperdicia el talento en la mediocridad, donde se impone una jerarquía social rígida, y en el que la obsesión de los niños, niñas  y jóvenes por la moda y la cultura de masas se impone. A demás, la burocracia educativa que impone los exámenes y evaluaciones desde muy temprana edad se impone por encima de las necesidades reales de cada niño y niña. Se sienten madres responsables que como tales deben proteger a sus hijos e hijas de pasar por una experiencia que puede resultarles vejatoria, incluso por parte de responsables de  educación especial que “etiquetan” a estos niños y niñas.

3. La tercera acusación se centra en su INTRANSIGENCIA MORAL y se les acusa de mostrar actitudes morales rígidas o extremas. Sean estas actitudes de corte liberal de izquierdas (hippy, New Age, naturalismo… etc), sean de corte fundamentalista religioso.

Los homeschoolers responden ante estas acusaciones de un modo complejo.  Algunas madres niegan que sus ideas sean extremistas, y apelan a los valores sociales comunes. Otras reconocen poseer valores radicales pero niegan que sean negativos. Estas madres rechazan la autoridad del Estado para imponer a sus hijos e hijas su visión moral sobre la evolución, los derechos de los homosexuales y la tolerancia religiosa. Sus creencias religiosas les dan la confianza emocional que necesitan en su decisión de proteger a sus hijos frente a los temas mundanos.

4. Por último las madres homeschoolers son acusadas de DEPENDENCIA EMOCIONAL con respecto a sus hijos.

Esto es, de tener un deseo excesivo por estar emocional y físicamente cerca de sus hijos e hijas, que resulta en que se “involucran de modo excesivo  en cada aspecto de sus vidas”.  En estos ataques se destaca  que estas madres sacrifican la individualidad de sus hijos en aras de sus propias necesidades emocionales patológicas.

Las madres tienden a responder que es cierta la unión emocional pero rechazan la acusación de que ésta sea patológica. Le dan la vuelta al argumento y ven en la sociedad a su alrededor la responsabilidad del daño que hacen a los niños separándolos prematuramente de sus madres. Estas madres defienden que ellas nunca sentirán remordimientos por no haber estado lo suficiente cerca de sus hijos.

Lois destaca que en todas estas críticas subyace  un ataque no sólo a la decisión de educar en casa en sí, sino que también a los sentimientos que les llevan  a tomar esa decisión, son según estos críticos “sentimientos excesivos”. Las madres responden al ataque explicando que sus sentimientos son perfectamente aceptables en el conjunto de la sociedad. Al contrario que las mujeres que sufren depresión post parto, estas mujeres no son acusadas de sentir emociones adversas (resentimiento, despego, decepción…),  sino de sentir emociones excesivas, aun siendo positivas, como valores generalizados a los que responden. Se desvían de la norma  porque se considera que su sentido de la crianza es excesivo. Ellas se defienden apelando a la propia noción de maternidad que impera en la cultura generalizada de la clase media, explicando sus actitudes como propias de la maternidad aceptada con carácter generalizado y en términos comprensibles en cualquier entorno.

El artículo no dice nada nuevo a aquellas personas que viven y concen la educación en casa en profundida, pero la clasificación de los cuatro tipos de críticas que sufren las madres que han tomado esta decisión resume de modo sencillo y comprensible lo que cualquier persona en estas circunstancias vive día a día. Sobre  todo si se tiene en cuenta el punto de partida del estudio, en el sentido de que estos ataques provienen habitualmente de personas cercanas, al entorno de la familias que educan en casa.

Es de señalar, además el modo en el que artículo se centra decididamente en las madres homeschoolers, a la vez que incide sobre los  “sentimientos” de las madres enfrentadas a esas críticas, ya que estos ataques suponen poner en tela de juicio lo más íntimo de estas personas, su propia identidad, sus valores y las emociones que albergan con respecto a sus hijos e hijas.

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Acerca de madalen

Profesora de Derecho Civil de la EHU-UPV

8 pensamientos en “Jennifer Lois: justificación de la desviación maternal en el homeschool

  1. Leer esta entrada ha sido duro… sí, yo he tenido que escuchar todas esas cosas. Y ahora que mi hijo mayor, 17 años, ha optado por no vivir con nosotros (no parece que el apego excesivo le ocasione problemas a la hora de tomar sus propias decisiones, aunque nos llama o nos escribe a diario… por el gusto de compartir lo que le importa) tengo que escuchar otras criticas, justo las contrarias, es gracioso.

    Pero supongo que ya conoces el cuento del la familia que viajaba con su burro… ni caminado, ni arriba, ni en brazos… en fin, hay que aprender a vivir con ello.

  2. Lo sé y me dio que pensar después de haberla publicado si había manera de dulcificar su contenido. Pero es así, las críticas que aparecen en el trabajo de Lois son brutales. Quizás no debiera publicarla, no me cuesta nada eliminarla.

  3. I don’t think that you should get rid of it, it is interesting and I think that it could help people see that they are not alone, I think it helps to know that you are not alone and that it can ease the weight that these type of accusations may cause the listener to bear…
    Some observations…I think that leaving your home and then doing things differently is easier because you are futher removed from the social pressure that you were surrounded by as you grew up, as in our case where besides Mibell’s brother who lives a half an hour away, the nearest family we have is in Ireland, while Mibell’s mother lives in the US and her father is Costa Rica. It might be difficult to find a babysitter but at the same time it allows one a certain distance from one’s own upbringing and the pressure that family members might exert. I know that I have to concentrate when I go home to not let the unconsious behavioural expectations of my surroundings affect me, change me…
    And are the partners of these women affected by the same accusations, or are these topics considered to be the remit of the woman, thus excusing the man from responsibility?

  4. Comparto la opinión de Daragh, creo que no debes anular esta entrada… es bueno visibilizar los aspectos negativos de esta opción porque en realidad las ventajas superan con mucho a las desventajas.

    Yo no sufrí presión familiar (ambos somos hijos unicos) pero he tenido que escuchar muchas opiniones de vecinos y amigos, pero solo porque soy una de esas personas que se relaciona mucho y tiene la casa llena de gente… y debo ser alguien a quien parece fácil decirle las cosas.
    No creo que los hombres se eximan de su responsabilidad, pero la sociedad inconscientemente actúa como si todo lo que tiene que ver con los hijos, fuera responsabilidad exclusiva de las mujeres… y quizás por educación o bilogía (esto no lo tengo muy claro) las mujeres nos hacemos eco de las opiniones de otr@s, mientras los hombres parecen estar más seguros de sus acciones y se sienten menos afectados por las criticas.

    Cuando estábamos en la escuela, y eramos parte del AMPA, escuchaba los corrillos de madres que hablaban sobre quienes estábamos en la asociación criticando que nos gustaba destacar… y que seguro que nos gastábamos el dinero de las cuotas en ir a tomar café… hagas lo que hagas siempre habrá alguien que no lo encuentre correcto… e incluso quiera usarlo en tu contra. Lo importante es que uno conozca sus propias razones para actuar.

    La entrada me parece excelente.

  5. Gracias Por vuestros comentarios a ambos, Teneis algo en común que es la falta de presión familiar inmediata,aun así el entorno ejerce también ese tipo de presión.
    Daragh as far as I know the research done by Lois was intented to cover both male and female ways to deal with criticism. But as it happened in the end, of the 24 interviews conducted by the researcher they were all female. I think that Ipe is right, males have a different way to deal with criticism as it doesn´t question their own fatherhood. Whereas in the case of women, mothers are accused of being arrogant, over protective and irresponsible and, generally speaking, mothers whose feelings are excesive.
    Que disfruteis de lo que queda del fin de semana y un saludo a los dos.

  6. A mí me ha parecido muy interesante leer esta entrada, porque es algo que en mayor o menor medida todas las madres homeschoolers, incluso algunos padres, hemos tenido que soportar.
    Yo quiero explicar aquí, que al principio mi familia políticas actuaba así, sobretodo por desconocimiento y por miedo, pero como todo se acaba poniendo en su sitio con el paso del tiempo, al ver la evolución de los niños han acabado opinando lo contrario, que hicimos lo mejor y están orgullosos de nosotros por esta decisión. Ahora presumen de homeschooling, mi cuñadas viene a charlas y encuentros, mi suegro nos ayuda a doblar folletos y no tiene ningún problema en explicárselo a sus amigos, así que esas críticas del entorno cercano se van diluyendo y acaban desapareciendo.

  7. Muy interesante y muy bien escrito. Las respuestas a las críticas son para tomar nota, pues están muy bien expresadas, y a veces, nosotras no sabemos responder así de bien, aunque intuyamos la respuesta. A mí me parece que nos anima leer estas cosas.

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