Razones para educar en familia

LibroALEp

Título:
Razones para Educar en familia.
Experiencias de Homeschooling en España

Autores:
Colectivo miembros de A.L.E.

Colección:
Yatichana

Edita:
Asociación para la Libre Educación y Asociación Cultural Tremn

En el primer libro colectivo de la asociación se relatan algunas vivencias de los protagonistas de la educación en familia en España. Los capítulos han sido escritos por padres que educan a sus hijos en casa, por adultos que fueron educados en casa y por niños que se educan actualmente en el hogar. Nos cuentan sus motivos, su manera de enfocar la educación y lo que esta opción ha supuesto para ellos. Los pequeños nos muestran, con orgullo, algunas de sus realizaciones. (Información  y fotografía obtenidas desde la página web de ALE).

Las circunstancias de la publicación del primer libro de ALE y de la omisión del Prólogo han sido recogidas por Carmen Ibarlucea en su blog  Mis hijos mi oro.

José Antonio Fernández, Colaborador de Paulo Freire en Chile (1967-68),  asesor del Ministerio de Educación de España (1983-89) y director de Eurydice, la red de información sobre educación de la Comunidad Europea (Bruselas, 1990-92) escribió este prólogo para esta edición del libro de ALE, aunque finalmente no fue incluido en el texto final.

Cortesía de Carmen Ibarlucea, he tenido acceso al texto original y creo que es un escrito valioso que no puede faltar en este trabajo recopilatorio. Es un texto de gran belleza y sensatez, redactado por quien conoce el tema de la educación, con todas sus implicaciones, teniendo en cuenta los distintos puntos de vista desde los que se puede observar este poliedro que es la educación.

Prologo (inédito) del libro “Razones para educar en familia”

A este libro, como a casi todos, se acercarán personas con inquietudes o expectativas distintas. Por lo mismo, amiga, amigo, le va a resultar tan grato cuanto desconcertante. ¿Qué es esa moda de abandonar la escuela? ¿No sería mejor luchar desde dentro para mejorarla? ¿No serán mis hijos candidatos a dejar la escuela? Pero, ¿cómo me hago cargo yo de ellos en casa? No tengo tiempo ni estoy preparada… ¿No hay puntos de conexión entre el dentro y el fuera de la escuela?
Es posible que su lectura no dé una respuesta teórica a todos esos interrogantes, pero quienes se pongan en actitud de escucha del murmullo de fondo van a encontrar ecos y repuestas prácticas a sus propias inquietudes y dudas sobre la educación hoy. Sus autores son un nutrido grupo de personas adultas, de jóvenes, de adolescentes y niños unidos por el hecho de no haber seguido o no estar siguiendo la senda de la escolarización normal. Además de los relatos muy vivos de los padres que han decidido “sacar” a sus hijos e hijas de la escuela y de las vivencias de los propios chicos y chicas, hay testimonios de personas de varias edades que se educaron fuera de la escuela y que, sin embargo, han adquirido, con o sin título, una notable formación, como queda patente al leer sus historias vitales.
Todos los autores cuentan sin grandes pretensiones sus vivencias y emociones. Tanto con relación a la escuela a la que fueron o a la que han dejado de ir como, sobre todo, sobre su experiencia educativa presente. Quieren compartir con otros sus titubeos, sus búsquedas y las alegrías que depara el aprender a hacer el camino y hacerlo cada día.
No encontrará alegatos ni reproches genéricos contra nada ni contra nadie. Nadie en este librito pontifica sobre la escuela y el sistema educativo ni sobre nada. Sobre todo cuando escriben las personas adultas, se nota el afán de no molestar a nadie, de no culpar amargamente a nadie por los problemas escolares que, en algunos casos, movieron a unos padres o/y a unos chicos a sumarse a la opción de otras familias de educar y educarse en casa. Nada hay de apologético, aunque, por el mero hecho de presentarse sin artificio alguno, en tono vivo e incitante, las padres y madres, las chicas y los chicos de la Asociación para la Libre Educación liquidan un buen número de los fantasmas y prejuicios que este tipo de opciones educativas suele suscitar entre los bien pensantes.
Una palabra para las profesoras/es que, con justificado recelo, vayan a ojear este librito. Es más que lógico que se pregunte Ud si el irse de la escuela no es un claro reproche a su tarea, cada vez más difícil, más ingrata, menos reconocida y reconocible. Le ruego, amiga, que vaya directamente a las páginas escritas por quienes podrían ser sus alumnos: Laia, Pedro, Eric, Emmanuel. Algunos de ellos escriben las palabras más duras de este libro sobre la vida en un aula o en un colegio. Nada, sin embargo, que Ud no sepa, amiga, amigo. Simplemente es la misma película contada por los actores que normalmente no hacen el guión de la escuela, aunque hace mucho tiempo que venimos diciendo que ellos, los niños, son la razón de ser del sistema educativo y el centro de la pedagogía. Estoy seguro de que compartirá mi emoción al leer algunos párrafos en que se trasparenta virgen el asombro al descubrir la pobreza o el dinero, o el coltan que, esencial para el funcionamiento del móvil y de la play station, atiza por debajo las varias guerras del Congo. ¿No nos quejamos de que se ha perdido el afán de aprender? Si escuchamos a algunos de estos niños y a sus madres y padres, tal vez redescubramos otra vez lo que deslumbró a nuestros padres griegos hace siglos.
Una palabra para los responsables del sistema educativo. Está Ud en su deber al hacerse todas las preguntas sobre opciones e iniciativas como la que late bajo las páginas de este librito. Más allá y más acá de las leyes vigentes o futuras, entiendo que Ud se preocupe por la salvaguarda del derecho de los niños a educarse. Estoy seguro de que le tranquilizará encontrarse aquí con padres y madres tan abnegadas y responsables, que no eligen un camino sin retorno para sus hijos y que pueden ir mostrando resultados satisfactorios inclusive en términos escolares.
Claro que resulta a priori chocante que haya gentes modernas y educadas que prefieran educar a sus hijos sin contar con la escuela, cuando tanto han tenido que bregar las sociedades, incluida la nuestra, para que todos los niños tuvieran acceso a una, cuando todavía es una conquista reciente en las sociedades ricas y una ardua tarea, como la de comer algo cada día, en vastas zonas del mundo. No es necesario decirles que, aparte de que en toda sociedad habrá que respetar a las personas que no sigan la norma general en cualquier aspecto, en el caso concreto de la escuela hay un factor intrínseco al sistema. Las madres y padres que escriben en este libro no son personas excéntricas o de culturas minoritarias o marginales. Las chicas/os no son unos inadaptados sociales, sino todo lo contrario. ¿Cuántas redacciones sobre el coltán se han hecho en primero de la ESO?
Lo que pasa y lo que no pasa dentro del sistema, en la caja negra de la escuela, tiene mucho que ver con la aversión o el deseo de huida de la escuela visible en muchos adolescentes y con tantas otras manifestaciones del malestar escolar. Es, pues, comprensible que algunos padres y madres responsables, preocupados por el presente y el futuro de sus hijos tanto como aquellos que los llevan a los mejores colegios, tomen la arriesgada decisión de no compartir con la escuela la educación e instrucción de sus hijos durante unos cuantos años. Arriesgada porque pueden equivocarse, pero también porque el entorno social inmediato no es benévolo con quienes rompen las normas y la sospecha es la primera reacción de las instituciones. Por más que sea muy plausible el celo por evitar el abandono de los niños, es fácil entender lo mal que lo pasó Eric cuando llamaron a la puerta de su casa los Servicios Sociales del Ayuntamiento (en algunas provincias se han presentado en casa la pareja de la guardia civil).
¿Que por qué estos padres no luchan dentro del sistema educativo para cambiarlo desde dentro? Sería bueno preguntárselo a ellos, a los que forman parte de asociaciones como ALE y a quienes toman ese camino por libre. Tal vez estar dentro o fuera de la escuela no sea la única opción posible, pues es dable imaginar distintos grados de escolarización y desescolarización.
Las profesoras/es que se acerquen a esta experiencia con simpatía y con afán de aprender van a encontrar o construir puentes de colaboración con las familias que educan en casa. Por ejemplo, para que los chicos/as no escolarizados puedan usar la biblioteca o los ordenadores dentro de la escuela o/y puedan asistir a algunas actividades colectivas (visitas a museos y análogas).
Sea cual sea el futuro de este tipo de experiencias, lo menos que se puede pedir a quien corresponda (el Parlamento español y los parlamentos de las Comunidades Autónomas), es que, al legislar nuevamente sobre educación, no dejen en el limbo legal a quienes hacen opciones educativas diferentes, pues seguir dejándolos en el limbo legal añade una dosis innecesaria de sufrimiento y de incertidumbre a los chicos y a las familias. O ¿habría que recordar que la educación no es sinónimo de escolarización? En la vieja Ley Moyano eso ya estaba claro, como en muchas legislaciones y prácticas de países como Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Italia, Portugal, Nueva Zelanda,…

La riqueza del texto es tal que poco queda sin decir. Apela a los distintos estamentos sociales, a las  personas que en general constituyen el cuerpo social, a los profesionales de la educación, y a las administraciones públicas, en concreto a los legisladores tanto a  nivel estatal como autonómico. El llamamiento es a la generalidad de la sociedad, y se centra en la voz de los protagonistas de esta opción educativa los propios niños y niñas educados en casa.

Recoge temas como la sensibilidad social y la explotación de países en vías de desarrollo, con la mención por dos veces al coltán. Se refiere a la tradición legislativa del Estado Español, con la Ley Moyano, al hostigamiento al que los servicios sociales de la Administración someten a las familias que han decidido desescolarizar a sus hijos e hijas  y a los problemas que el sistema educativo genera a muchos niños, niñas y a sus familias. Sin embargo no carga contra el sistema educativo sino que pretende un clima de  convivencia  y de colaboración entre ambas formas de entender la educación. Un mensaje con mucho recorrido.

Entre sus recomendaciones  menciona el flexi school, aunque sin ponerle nombre. Yo creo que no se deja nada en el tintero, ni siquiera el fundamento de la propia educación en casa “la educación no es sinónimo de escolarización”.

19 pensamientos en “Razones para educar en familia

  1. La verdad es que me siento muy agradecida.

    En el camino de educar en casa, siempre nos sentimos muy solos e incomprendidos y gracias a gente como vosotros, esto ha dejado de ser así.

    Lo único que lamento, es no contactar antes con vosotras, el camino hubiera sido más sencillo… afortunadamente, nuestros hijos nos regalan sonrisas a diario.

    Besos:

    Jacqueline

  2. Madalen, Ipe,
    Gracias a ambas por vuestra sensibilidad y generosidad. Leo ahora “mi” prólogo y no me disgusta. Lamento que no haya servido para mover la pesada maquinaria del sistema educativo y para despertar las mentes dormidas. Me alegra ver y sentir que personas como Uds.siguen en la pelea, que yo he ido abandonando para mal de mi alma, es decir, para mal mío, pues no he olvidado, Carmen, que la separación cuerpo-alma es un “invento” que está en la raíz de tantos males, entre otros, el que gentes inteligentes y sensibles sigan sin entender que son posibles y deseables varias formas de educación y de cultura y de vida. Mila exker. Gracias. Un beso a ambas
    José Antonio Fernández

  3. Muchas gracias por publicarlo, cuando leí el libro en su dia, no sabia que faltase este prólogo tan completo y maravillso, ahora lamento que no lo hayan podido leer todos los que lo comprarony lo compran todavia hoy, Pero em alegra haber podido hacerlo yo, Muchas gracias a todos.
    Elvira

    • hola elvira , no se si ets tu,pero, ho provo ! soc amiga de la xell cabeza i tu o la teva filla cuideu de les sirenetes , es aixi ? vaig coneixer a la xell arrel de volguer, fará uns 4 o 5 anys,educar els nostres fills , gerard i alex , ( 4 i 2 anys )d’ un altre forma , no utilitzar el sistema deducatiu convencional, creien que l’ educació no es dona tan sols en aules … en fi que t’ haig d’ explicar !…fer el salt ens costa tan….fa por “equivocar-t’he ” ( sense que sorti d’ aqui , no voldria treurels i tornarels a possar , com l’hi ha pogut passar a la xell )…l’ entorn fa molt ! bueno confian am la meva intuició creec que ets l’elvira… espero rebre missatge… gracies i bon dia !

      • Hola Maite, si soc l’elvira, tot i que aquest nomes es un comentari que vaig posar ja fa temps al blog de la madalen, si vols em pots enviar un mail aqui i parlem:felelvi@hotmail.com
        espero que et serveixi.
        Fins aviat.
        Elvira

  4. Pingback: Entrevista #: Carmen Ibarlucea Paredes (Ipe) « La opción de educar en casa.

  5. Estas palabras las he leído como el que tras días de camino en el desierto se reencuentra con un poco de agua fresca.
    Educación no es sinónomo de escolarización es lo que venimos gritando con el corazón en la mano los que educamos en casa.
    Sr. Fernández, si me permite la pregunta, ¿por qué dice usted que ha abandonado si no olvidado la pelea? Yo contemplo la situación española desde la comodidad de mi posición en Houston, lo cual me tranquiliza por el lado personal egoista, y me desespera por el lado solidario ya que quisiera una poder hacer algo para mover esta maquinaria que parece oxidada. Pero pienso que todos los que apoyan la educación en familia son como el caballo de Troya, y deseo y pido por que se avance y legalice, regule, o lo que sea que me lío mucho con esto Madalen, y no puedo evitar meter la pata, pero que como dice el Sr. Fernández, que no dejen en el limbo legal a estas familias.
    Gracias Madalen por esta entrada, y gracias Sr. Fernández por haber escrito el prólogo.

    • Estimada Silvia, solo he tardado 30 meses en leer tu nota en el blog de Madalen aludiendo a mi prólogo no publicado al libro sobre la educación en casa. Ni me acuerdo por qué no se publicó; tal vez lo mandé fuera de fecha o algo así… Tú lo leíste un año después. Yo he leído tus comentarios… buscando otra cosa. Serendipeo, luego existo!!! Por lo demás, pocas personas se fijaron en las reflexiones de Madalen y nadie se acordará ya de lo que yo podría haber dicho en un prólogo que nunca fue. Sin embargo, a tarncas y barrancas, algunas familais siguen educando en casa.
      Esto puede darte una idea de por qué que no sigo de cerca este avatar concreto del drama bufo de España, que tantos recovecos y facetas tiene… Otras honduras del ser humano me detienen y entretienen, vamos, me paralizan. Pero la vida sigue. Sigue como sigue.
      Gracias, Silvia. Y perdona que te responda ahora a una pregunta que ya habráis olvidado.

  6. Hola, Jose Antonio, aunque tu comentario va más bien dirigido a responder a la pregunta que Silvia te dirigió desde este blog,, quería decirte que si bien tu prólogo no entró en la publicación de aquel libro, sí que ha encontrado su camnio dentro de mi tesis, p. 74. Gracias por tus reflexiones, de nuevo, y a Ipe, por dejarme utilizar el texto.

  7. Pingback: Para conocer más y debatir… | Artista, sociedad y educación

  8. Pingback: Un amigo brillante | Carmen Ibarlucea

  9. Pingback: Prologo (inédito) del libro “Razones para educar en familia” | Carmen Ibarlucea

Deja un comentario aquí

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s