Gary Wyatt: una mirada académica desde el interior del homeschool

En diciembre de 2007, la editorial University Press of America  publicó el libro de Gary Wyatt  Family Ties: Relationships, Socialization, and Home Schooling, que  podríamos traducir como Vínculos familiares: relaciones, socialización y home schooling. Aunque el libro no llega a las setenta páginas es de sumo interés en cuanto a las ideas que contiene, algunas de ellas bastante novedosas dentro de  lo que se ha publicado hasta este momento sobre este tema.

Wyatt es un sociólogo que huye de los análisis estadísticos que presumen de objetividad absoluta. En su lugar, ofrece los resultados de doce años como testigo y protagonista del mundo homeschool.  Wyatt expone desde el punto de partida y de un modo muy directo su propia experiencia educando en casa (él y su esposa han educado en casa a dos de sus tres hijos a partir de 5º y 3º , así como  al tercero que comenzó educándose en casa y al que se le permitió acudir a la escuela en cuanto mostró ser ese su deseo).

Prácticamente todo lo que expresa en su libro es el producto de su experiencia en el movimiento de desescolarización, pero no es un libro de memorias. Contiene teoría y datos de interés general sobre el movimiento homeschool, basados en notas tomadas “a pie de calle” por parte de  Wyatt durante más de una década.

La mayoría de los libros dedicados a la educación desescolarizada son, de manera bastante obvia, producidos por personas que, o bien pertenecen al movimiento y utilizan su trabajo para abogar en favor del homeschool o para proporcionar ayuda a familias homeschoolers, o bien académicos, externos al movimiento, que se aproximan a este fenómeno bien para criticarlo o bien para  entenderlo, del mismo modo que alguien aspira a  llegar a entender una cultura extranjera.

El libro de Wyatt es una extraña combinación entre la intimidad de la voz que parte del interior del movimiento unida al conocimiento de quien lo estudia desde el exterior. No es el único académico homeschooler que ha escrito sobre este tema, por supuesto, pero es el único que lo ha hecho de un modo riguroso, por encima de la afinidad y el deseo de defender esta opción.

El eje del argumento de Wyatt es que, en su opinión, los académicos que han investigado el homeschool se han centrado de modo casi exclusivo en las motivaciones  religiosas y académicas que empujan a los padres a tomar esta opción. Y lo han hecho, cree Wyatt, porque es el tipo de contestación que frecuentemente expresan los padres en entrevistas y encuestas.  Pero cuando se  llega a conocer a los padres que educan en casa en mayor profundidad, aparecen otras motivaciones que son igualmente, si no, más significativas.

Para  Wyatt, muchos padres educan en casa también por otras razones.

En primer lugar, las familias que optan por el homeschool se esfuerzan por crear un concepto alternativo de familia, distinto al dominante en la sociedad actual.  Quieren que las relaciones familiares sean más significativas que lo que suelen ser en la mayoría de los casos, y se utilizan el homeschool como una estrategia efectiva para reforzar los lazos entre los padres (madres, sobre todo) y sus  hijos e hijas.

En segundo lugar, los padres muestran su deseo de valerse de la familia reforzada de este modo como un recurso para ayudar a sus hijos a resistir lo que para muchos de ellos son fuerzas destructivas que prevalecen en la sociedad actual, especialmente en la cultura juvenil: la violencia, el anti-intelectualismo, la moral permisiva, el pasotismo y los comportamientos indecorosos.

Son reflexiones interesantes, pero no es la primera que se expresan en la producción literaria sobre el homeschool. Mitchell Stevens en su excelente estudio  “Kingdom of Children: Culture and Controversy in the Homeschooling Movement”, expresa esas mismas motivaciones por parte de los padres que optan por educar en casa. Stevens descubrió que todos los homeschoolers, independientemente de su orientación pedagógica o religiosa, tendían a compartir su empeño por nutrir la personalidad e individualidad de sus hijos, desde el convencimiento de que podían hacerlo mejor que las instituciones educativas al uso. Frente a la crítica habitual dirigida durante años a los padres, acusándoles de no socializar convenientemente a sus hijos, coincide con  John Holt en algo que éste ya expresaba en la década de los 70 del pasado siglo, en concreto en el primer número del boletín  Growing Without Schooling, con estas palabras: “si no tuviera más que una razón para mantener a los niños y niñas fuera del sistema escolar (y tengo muchas) la vida social sería razón suficiente” (“if I had no other reason for wanting to keep kids out of school (and I have many), the social life would be reason enough…” ).

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2 pensamientos en “Gary Wyatt: una mirada académica desde el interior del homeschool

  1. This was an interesting piece, and I guess it shows the difference between a questionaire and a more deeper knowledge of people’s motivations. With regard to the social aspect, one of the most significant advantages of home education for me isn’t exactly that it removes children from moral permissiveness or any of the reasons expressed in the article, but that it frees children from the net of prejudices that are often prevalent in schools, such as homophobia, racism, etc, and that are almost accepted as fact in the dealings of children. The word ‘faggot’ is still thrown around as an insult without it even being remarkable, and while this type of situation also exists in the park or other places that children meet, it doesn’t have the same force as does in the playground or class, where children spend, in many cases, two-thirds of their day.

  2. This was an interesting piece, and I guess it shows the difference between a questionaire and a more deeper knowledge of people’s motivations. With regard to the social aspect, one of the most significant advantages of home education for me isn’t exactly that it removes children from moral permissiveness or any of the reasons expressed in the article, but that it frees children from the net of prejudices that are often prevalent in schools, such as homophobia, racism, etc, and that are almost accepted as fact in the dealings of children. The word ‘faggot’ is still thrown around as an insult without it even being remarkable, and while this type of situation also exists in the park or other places that children meet, it doesn’t have the same force as it does in the playground or class, where children spend, in many cases, two-thirds of their day.

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