El primer número de la revista de John Holt “Growing Without Schooling” (GWS)

Growing Without Schooling se publicó por primera vez en agosto de 1977, por el que fue escritor  y profesor, John Holt. Esta es la traducción del contenido íntegro de ese primer número.

Lo que más me ha llamado la atención es que el público al que John Holt se dirige en la categoría de aprendices somos todos, jóvenes y adultos, no se refiere sólo a la población infantil o en edad escolar. Es un buen precedente de  lo que hoy en día se considera  la penúltima innovación en la Universidad: el aprendizaje para toda la vida  (Lifelong Learning).

Este es el contenido de aquel primer boletín:

Este es el primer número de un boletín a cerca de las distintas formas en las que la gente  joven y adulta puede aprender y hacer cosas, adquirir habilidades y encontrar un trabajo interesante y útil,  sin que tener que pasar por el proceso de escolarización.

En parte se va a dirigir a aquellas personas que durante cierto tiempo de su formación no han acudido a la escuela, lo que ha hecho en su lugar, y cómo se han abierto un hueco en este mundo.  En su mayoría se dirige a aquellas personas que no quieren que sus hijos e hijas vayan a la escuela,y lo que podrían hacer en su lugar, qué problemas surgen en este camino y cómo los resuelven. Esperamos que los niños y niñas que están en este momento creciendo sin escuela nos cuenten cómo lo llevan. Los niños y niñas no serán identificados como tales en la revista.

Growing Without Schooling, o GWS como lo denominaremos en adelante será en parte un intercambio, esperamos que gran parte de su contenido provenga de los propios lectores y lectoras. En sus páginas la gente puede comentar ideas de interés general, necesidades, preocupaciones, planes y experiencias.  Con el tiempo podrá convertirse en una red de contactos informales de ayuda y apoyo  mutuos.  GWS saldrá en cuanto tengamos material suficiente. Al principio puede que no sean más que tres o cuatro veces al año. Más tarde, a medida que más gente lo lea y envíe sus propios materiales, podrá incluso llegar  a los seis números al año.
GWS no va a prestar atención a las escuelas, ni siquiera a las escuelas alternativas o escuelas libres, a no ser que contribuyan a que los niñas y niñas puedan formarse fuera de la escuela 1) si el hogar se inscribe como escuela 2) inscribiendo a sus hijos, como algunos lo han hecho, en escuelas, lejanas o cercanas que aprueben un programa de estudio en casa. Sin embargo nos esforzaremos por encontrar modos en los que quien lo demande pueda conseguir tickets escolares, ayudas,  certificados, graduaciones, diplomas etc. sin tener que pasar tiempo en la escuela.  Y estaremos muy interesados, ya que  no parecen estarlo los centros escolares ni las escuelas de magisterio,  en el acto y el arte de enseñar, esto es, en todos los modos a través de los cuales, gente de todas las edades, fuera o dentro de la escuela puede de un modo efectivo transmitir información, ideas y habilidades.

SUSCRIPCIONES

GWS se financiará exclusivamente de las suscripciones, sin insertar ningún tipo de publicidad, ni solicitar  la ayuda de fundaciones o universidades ni subvenciones públicas, ya que éstas  no son fiables.  Intentaremos imprimir el máximo número de materiales al mínimo costo, pero creemos que aquellos que utilizan un servicio deben contribuir a su costo. También queremos que aquellos que trabajen para GWS cobren un buen salario, aunque no sea más que para asegurar su continuidad. Los que trabajan gratis o por cantidades simbólicas, se cansan y abandonan. Queremos que esta publicación aguante el máximo tiempo mientras  sea útil y necesaria, y queremos hacerlo sin un gran sacrificio personal de nadie.

Este primer número tiene 4 páginas. Todos los que le sigan tendrán 8 páginas, quizás con el tiempo serán más que eso. El pago se hará por dos números por suscripción, y así se enviarán por correo, dos ejemplares por cada envío, de este modo,  dos familias pueden pagar una suscripción a un precio más reducido. Las librerías y otros puntos de  venta pueden hacerse con varias suscripciones y vender los ejemplares.
No podremos ser autosuficientes hasta que lleguemos a las 2000 suscripciones, y queremos que GWS se autofinancie. La caridad es volátil, y nosotros queremos estar un buen tiempo publicando.

SOBRE EL CAMBIO SOCIAL

Al comenzar a publicar este boletín, ponemos en práctica la teoría más válida del cambio social, que indica que el cambio social que perdura y que resulta significativo es aquel que llega despacio, y sólo cuando la gente cambia sus vidas, no sólo sus ideas políticas o el partido al que votan. Es un proceso que tiene lugar a lo largo un cierto tiempo. En un momento determinado de la historia, con respecto a una cuestión dada, el 99% de la sociedad piensa y actúa de un modo y el 1% restante piensa y actúa de modo muy diferente. Un tiempo después, esa minoría del 1% se convierte en el 2%, y luego el 10%, 20%,30%, hasta que en un momento determinado se convierten en la mayoría, y ahí se ha producido el cambio social. Habrá quien se pegunte, ¿Cuando de ha producido este cambo social? o ¿Cuando comenzó? y no hay manera de responder a esas preguntas, excepto quizás diciendo que el cambio social se inicia en el momento en el que una persona piensa en esa posibilidad.
He acabado por llegar a comprender, y finalmente a aceptar de que prácticamente en todo aquello en lo que creo y me importa soy miembro de una pequeña minoría en mi propio país, en muchos casos una minoría muy pequeña. Y esto es así especialmente en lo que respecta a los niños y a la educación. Los que no creemos en la escolarización obligatoria, los que creemos que los niños quieren aprender a cerca del mundo, son buenos haciéndolo, y se puede confiar en que lo hagan sin necesidad de interferencia ni coerción por parte de los adultos, somos con seguridad menos del 1% de la población, y quizás incluso mucho menos que eso. Y no es previsible que lleguemos a ser una mayoría efectiva en muchos años, quizás no llegue a verlo en lo que me queda de vida, quizás no llegue a verlo ninguno de los lectores de GWS.

Pero ya no me preocupa, en tanto en cuanto las minorías a las que pertenezco sigan creciendo, mi trabajo consistirá en aportar algo a su crecimiento.  Si podemos describir lo que es la mayoría efectiva de nuestra sociedad con respecto a los niños o a las escuelas o a cualquier otra cuestión como moviéndose en dirección a “X”, y nosotros, la pequeña minoría, como moviéndose en dirección a “Y”, lo que pretendo es encontrar los medios  de ayudar a la gente que quiere moverse en dirección “Y” a hacerlo, más que enfrentarme al inmenso ejército de gente que va en dirección a “X” advirtiéndoles a gritos “!Eh, tíos, paraos y daos la vuelta, tendríais que estar yendo en dirección Y!”

En los aspectos que consideran importantes, las personas no cambian sus ideas ni mucho menos sus vidas, porque alguien venga con unos cuantos argumentos que demuestren que están equivocados, incluso que son malvados al pensar y actuar del modo en que lo que hacen.  En alguna ocasión tendremos que discutir con la mayoría  que va en dirección a “X” y tratar de impedir que cometan un daño inminente. Pero la mayor parte del tiempo, como modo de realizar cambios sociales profundos y verdaderos, todo este enfadarse y discutir me parece una pérdida de tiempo.

POR QUÉ DEBEMOS MANTENERLOS ALEJADOS

Jud Jerome (Downhill Farm, Hancock, MD 21750) nos envía una larga carta, que publicaremos en este número y el siguiente  espero que muchos lectores y lectoras sigan el ejemplo). Su hijo menor Topher, tras un año de guardería no quiso volver a la escuela hasta que cumplió los 10. A esa edad fue unos cuantos meses a una pequeña escuela libre de una comuna. Después de un tiempo sus padres le sacaron de la escuela. Jud escribe sobre esto: “En cuanto a Topher, aunque estamos satisfechos de que estuviera contento y disfrutando en la escuela, estábamos tristes al ver cómo se deterioraba como persona para convertirse en un crío influenciado por los de su edad en la escuela.  Lo mismo que lo que le ocurrió en la guardería. Hay algo en la niñez, que la mayoría acepta como natural, algo que todos los niños tienen que experimentar y que es una pena negárselo.   La estupidez, la autocomplacencia, la rebeldía  sin causa, el secretismo, la crueldad hacia otros niños y niñas, la adicción a los juguetes, a las posesiones, a la basura, el gastar dinero, el pagar por el entretenimiento, la explotación de los adultos para conseguir su atención, para que les lleven por ahí, para que les entretengan,  para que hagan cosas con ellos- todo ello  nos parece innecesario, no muy normal en absoluto (excepto en el sentido de que es común) y tan desagradable en los niños como nos lo parece en los adultos. Y a medida que crecen bajo la influencia de los de su edad, va en aumento y creio que es única y exclusivamente  debido a que los niños u niñas son hacinados en las escuelas, y desarrollan esos mecanismos como los prisioneros desarrollan los medios para pasar un tiempo aburrido, y atormentar a la autoridad para que sufra la situación de opresión. Cuanto más rica es la familia de la que procede el niño, peor son estas manías. Dos años en la escuela y Topher se ha retrasado dos años en su desartollo emocional. No puedo asegurarlo, por supuesto, y no fue por miedo a eso por lo que le sacamos de la escuela sino que ya vimos suficiente lo que le estaba ocurriendo mientras estaba en la escuela, como para no arrepentirnos nunca de haberle sacado.

He extraído este párrafo del contenido de la carta de Jud porque me parece que responde perfectamente a la cuestión que muchos me peguntan cuando valoran la posibilidad de sacar a sus hijos de la escuela “¿Pero no van a echar en falta esa vida social?”. Y a esto respondo que si no tuviera  otra razón para sacar a los niños de la escuela (y tengo muchas) la vida sociales sería suficiente. En todas las escuelas en las que he trabajado, visitado o he llegado  a conocer, la vida social de los niños y niñas es mezquina, competitiva, clasista y basada en el estatus, llena de conversaciones sobre quien fue al cumpleaños de quien y quien recibió qué como regalo de cumpleaños, y quien se habla con fulanito y quien no. Incluso en el primer curso, la clase inmediatamente se divide entre los líderes, los niños activos y (muchas veces con razón) populares, su banda de seguidores, y los excluidos tanto de uno como del otro grupo.
Recuerdo que mi hermana me dijo una vez que a sus hijos, entonces tenía cinco, nunca les vio hacer nada estúpido o mezquino hasta que fueron a la escuela, una agradable escuela, sea dicho de paso, en una agradable pequeña población.


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