Historia del movimiento desescolarizador en el Estado Español. Cap VII: El debate del reconocimiento legal y el CEDAP

Crecer Sin Escuela disfruta de un rápido crecimiento a partir de los primeros encuentros de familias que no escolarizan a sus hijos e hijas, y sobre todo desde el momento en el que comienza la publicación de su Boletín (CSE) en la década de los 90 del siglo pasado.  Uno de los debates que aparecen en el seno del movimiento Crecer Sin Escuela, prácticamente desde el momento en que comienza su crecimiento y expansión a un número mayor de familias que no constituyen un colectivo cercano y cuasi familiar es el del reconocimiento legal de la opción. Este debate no ha permanecido oculto en el seno del movimiento sino que ha salido a la luz del análisis académico, y prueba de ello es la producción académica que el CEDAP ha realizado sobre este movimiento, y que se ha centrado en especial en el resultado de esa reflexión.

El  CEDAP es una  fuente importante de información sobre el movimiento desescolarizador en el Estado Español por los estudios y publicaciones que se han realizado en su seno. El CEDAP, que responde al  Centro de Documentación de las Alternativas Pedagógicas, es un Centro ligado a la Facultad de Humanidades y CC EE de la Universidad de Almería que tiene como objetivo crear espacios culturales y políticos físicos e imaginarios que permitan la reflexión y el análisis de los distintos valores y estructuras ideológicas de las alternativas pedagógicas. Se encuentran importantes informaciones, artículos y bibliografía sobre las principales experiencias educativas alternativas. Teresa García Gómez es su  fundadora y coordinadora. [1]

Este Centro fue creado en 2001 como sección del Centro de Documentación Crítica y surge “ante la necesidad de un colectivo de: (1)  Responder a los discursos mediadores, constructores de una realidad educativa solidificada desde la institucionalización de la escuela. (2) Crear espacios culturales y políticos físicos e imaginarios que permitan la reflexión y el análisis de los distintos valores y estructuras ideológicas de las alternativas pedagógicas. (3) Hacer relevantes todos aquellos discursos, proyectos y prácticas pedagógicas alternativas.

En esta línea, el trabajo del Centro se especifica en : (1) Dar cuenta de las alternativas pedagógicas que se han desarrollado y se están desarrollando desde principios del siglo XX.  (2) Reunir materiales de distinto soporte (visual, escrito, etc.) que han sido elaborados en el marco de los diferentes proyectos alternativos. (3)  Relacionar los distintos proyectos de alternativas pedagógicas entre sí y difundirlos lo más ampliamente posible. (4)  Reflexionar sobre los modelos de enseñanza-aprendizaje que conforman las diferentes perspectivas de educación en nuestras sociedades.

Uno de los ámbitos de estudio de este colectivo es el de la educación en casa. Las valoraciones que se hacen de Crecer Sin Escuela como red de apoyo para este movimiento provienen de sectores diferentes, no sólo de la prensa, o de los escritos publicados por personas pertenecientes al propio movimiento, sino que también contamos con estudios de corte más académico que se han parado a valorar la función de este movimiento y sus objetivos. En concreto, Teresa García Gómez profesora del departamento de Didáctica y organización escolar de la Universidad de Almería al momento de publicarse su artículo “A vueltas con la desescolariación”,[2] en 2007, analiza el papel que ha jugado Ivan Illich en el movimiento desescolarizador mundial, y analiza su propuesta. Dentro de su artículo dedica un apartado completo al Estado  Español que se inicia con esta aseveración “Dentro de este movimiento, en España, hay un sector que está a favor de la legalización de la desescolarización, así como de la posibilidad de acceder a exámenes libres y no obligatorios para poder obtener la titulación básica”. Su análisis se ha centrado en el colectivo Crecer sin escuela, y a pesar de que los textos publicados van de 2004 a 2007 en ningún caso se refieren de modo expreso a la asociación ALE,  por lo que podemos interpretar que sus comentarios se refieren en estos casos al movimiento desescolarizador en su conjunto. Posiblemente al referirse García Gómez  a “una parte del movimiento crecer sin escuela, busca certificación y acreditación”, implícitamente señalaba a   ALE, ya que el artículo en el que aparece este comentario es de 2007. Sin embargo, en el artículo del CEDAP ya mencionado “Desescolarización o Aprender sin Escuela” sí que se hace referencia a CSE y a ALE, identificando la diferencia entre ambos colectivos precisamente en el grado en el que favorecen la regularización de la opción:

“Existe la Asociación para la Libre educación (ALE) en la que la mayoría de las familias asoicadas no escolarizan a sus hijos y/o hijas. La diferencia de esta asociación con respecto al movimiento Crecer sin Escuela es que ALE está a favor de la legalización de la desescolarización acogiéndose al derecho  de los padres y de las madres a educar a sus hijas e hijos según su conciencia, tal y como recoge la Constitución española, así como la posibilidad de acceder a exámenes libres y no obligatorios para obtener la titulación básica.”

García Gómez analiza el movimiento de Crecer Sin Escuela a la luz de la puesta en práctica de las teorías de Illich, centrándose sobre todo en aquella parte de este movimiento que busca la certificación y acreditación del progreso educativo de los menores con la finalidad de obtener una titulación al final de un proceso. En este sentido aprecia una discrepancia entre esta alternativa educativa y la propuesta desescolarizadora de Illich y más bien equipara a la educación en casa con sistemas de aprendizaje más tradicionales, apartándola por tanto del área de afinidad con las teorías de la desescolarización de la sociedad de Illich.

“Parte del movimiento crecer sin Escuela busca certificación y acreditación, por lo que el consumo progresivo no desaparece porque no se ha eliminado la escuela capitalista obligatoria. No extiende su concepto y práctica de desescolarización al ámbito universitario”.

En el párrafo siguiente razona por qué este movimiento representa una forma más de institucionalizar la educación:

“Crecer sin Escuela o la educación en Casa es otra forma de institucionalizar,  la institución educativa se mantiene oculta al ser absorvida por la institución familiar, ya que ésta funciona como tal. Además no desaparece el programa oculto y la libertad es limitada a lo que las familias ofrecen”.

En una entrevista que realizó para la revista digital Tiempo de Hoy[3) en un artículo titulado “La otra educación, suscrito por Javier Otero y publicado  el 9 de octubre de 2006,  García reconoce que quienes eligen otros sistemas alternativos a la escuela tradicional “huyen de una educación demasiado memorística, despersonalizada…” y además echa de menos la oportunidad perdida con la aprobación de la LOE, ya que esta nueva regulación del derecho a la educación “no haya dado pasos para allanar el camino a estas alternativas. Con la LOE no ha cambiado nada”, asegura.

Estas reflexiones de García Gómez nos llevan a uno de los elementos esenciales en el desarrollo del movimiento desescolarizador en el Estado Español, y es el del reconocimiento oficial de la opción y el acceso de los menores educados en casa a la posibilidad de  realizar  pruebas objetivas  y voluntarias que les permita acreditar el nivel de conocimiento adquirido. Este debate se ha reflejado sobre en el boletín impreso de Crecer sin Escuela y en lista de correo en la que se reflejan las reflexiones de algunas del as personas que constituyen este movimiento. El debate no se circunscribe al círculo de quienes optan por esta educación y como vemos es también objeto de estudio por quienes analizan este fenómeno desde ámbitos más lejanos, como puede ser el de la Universidad.

La causa del debate y de su crudeza es la situación de indefensión y de indefinición que sufren las familias que han optado por esta educación alternativa. El debate no se ha producido en los mismos términos en aquellos paises en los que la opción está reconocida, ya que en ellos se circunscribe al nivel de control que estas familias están dispuestas a asumir por parte de los servicios de inspección académica y de los servicios sociales en cada caso.

Bien distinto es el debate sobre la legitimidad y validez democrática de esta opción, pero ese es un debate que no se ha producido nunca en esos términos dentro del movimiento Educar Sin Escuela. Más bien es un debate que se ha impulsado desde el propio sistema educativo y que no tenido prácticamente impacto dentro del movimiento. Aun así podríamos plantear en sus justos términos en las reflexiones reflejadas en un artículo del CEDAP denominado  Desescolarización o aprender sin escuela dedicado a la desescolarización voluntaria en el que se argumenta sobre si la educación en casa constituye o no una forma de educación alternativa democrática. Esta es la base del argumento:

Si bien es cierto que son variadas las razones [pedagógicas, religiosas, familiares, etc.] que llevan a madres y padres a no escolarizar a sus hijos y/o hijas, consideramos la objeción escolar como alternativa pedagógica cuando tiene como finalidad asegurar y trabajar día a día por un desarrollo integral y democrático del niño o de la niña. Y no la ubicaríamos dentro de las alternativas pedagógicas democráticas cuando las razones de desescolarización llevan a imponer a los chicos y a las chicas durante el proceso educativo una serie de valores no democráticos, normas morales, dogmas y conocimientos que no pueden ser discutidos, negociados, ni admite ni potencia la crítica de los niños y las niñas, no respeta el tiempo ni el desarrollo personal, es decir, en aquellos casos [motivos religiosos, familiares, etnocentristas, clasistas, etc.] que no permiten o limitan una mayor extensión y amplitud de los deseos, ilusiones, experiencias y conocimientos de los y las jóvenes.



[1] Teresa García Gomez es Doctora en Pedagogía. Profesora en el Departamento de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de Almería. Ha participado en distintos Proyectos de I+D financiados por la DGICYT. Sus líneas de investigación son: coeducación, relaciones de poder, educación y género, alternativas pedagógicas y educación democrática. Es coordinadora del Centro de Documentación de las Alternativas Pedagógicas (CEDAP).Algunos de sus artículos publicados son los siguientes:
“Entre el desconocimiento y el no reconocimiento de la participación de las alumnas”, “Mujeres enseñantes en primaria: situación y obstáculos”, “El turno de la educación dominada”, “El valor de la democracia en la escuela: alternativas pedagógicas”, “La violencia simbólica: mecanismo de “auto-exclusión” de las maestras en los cargos directivos” y “A vueltas con la desescolarización”.
[2] El artículo fue publicado en el nº 84 de la revista Cooperación educativa Kikiriki, García Gómez, Teresa., “A vueltas con la desescolarización”, en Cooperación educativa, Kikiriki, 2007, nº 84, pp.19-23.
[3) Tiempo de hoy, “La otra educación”, Jevier Otero, 09-10-2006

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Acerca de madalen

Profesora de Derecho Civil de la EHU-UPV

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