Cuando decae el ánimo

Durante estos días, leyendo los distintos blogs sobre familias que educan en casa y al hilo del último Carnaval del Blogs que aloja Alzar el Vuelo con el tema Cómo educar en casa y no morir en el intento he podido encontrar algunos temas relacionados con la frustración que  a veces se apodera de quien son los principales responsables del menor que se educa en casa e incluso de las dudas ante la propia decisión tomada en el pasado.

El tema no es único de los blogs que conocemos entre las personas que habitualmente participan en el Carnaval de blogs, sino que es recurrente en distintos países  y en general, en la propia  literatura sobre el homeschool.

Como muestra he encontrado este artículo que bajo el título Be encouraged to home educate, publicado en  la web Home education in the UK. El artículo recoge una situación semejante a la que describo con anterioridad. Es la que se produce ante la frustración provocada por los “días malos” que afecta  a las personas que conscientemente han tomado esta opción, quizás con mayor intensidad que lo que afecta a aquellas familias que han decidido la escolarización. Para estas últimas familias la problemática es distinta y tiene más que ver con la influencia del grupo en el Centro escolar , la competitividad excesiva y el bullying, temas que ya hemos tratado con anterioridad.

Los libros y artículos sobre educación en el hogar pueden resultar de ayuda e inspiración, pero tienden a fijarse en los éxitos, y pasan un poco de puntillas sobre los problemas. Anima saber que niños y niñas educados de modo autónomo (unschool), salen adelante en la vida sin ningún problema. Pero, ¿hasta que punto su aprendizaje ha sido realmente autónomo? ¿Cuantos días malos sufrieron sus padres, además de los buenos? ¿Cuanto apoyo y ayuda les prestaron su padres a lo largo del proceso?¿ Cuantos días tuvieron que soportar a los críos quejándose, deseado que estuvieran escolarizados?. Si es así como te sientes, te recomiendo que veas algunos de estos blogs, para que veas en lo que consiste un día típico en la vida de una familia que educa en casa. Algunos de ellos son muy honestos con respecto a los días malos y a las frustraciones.

Del mismo modo leo artículos sobre familias que siguen el método clásico curricular de modo inflexible, en los que todo el mundo parece pasarlo fenomenal, y en los que se llevan de maravilla, y me pregunto, cuantos días habrán trascurrido entre quejas  y con los críos aburridos con los libros de texto. Está bien saber en qué casos las familias han acertado al elegir un determinado curriculum, pero ¿Cuantas familias tienen el dinero extra necesario para poder pagar esos cursos, o aquellos casos en los que los niños y niñas se rebelan contra la escritura y la estructura?

De modo que analiza a tu  propia familia de modo objetivo. Tu situación no es como la de ninguna otra familia en el mundo. Las habilidades y los problemas de tus hijos son únicos e irrepetibles. Lo importante es pensar en las necesidades específicas de tus hijos e hijas, ya llegará el momento de comprobar y conocer los métodos educativos utilizados por otras familias. Leer sobre el día a días en las vidas de otras familias puede ayudarte a saber lo que funciona, pero no tiene nada que ver contigo.

¿Qué hacer con los días malos?

Pues sí, hay días malos, pero lo que hay que hacer es escuchar y ser consciente de lo que ha causado el problema, y o bien dejar que los niños /as para que encuentren sus  propias soluciones, o sugerir algo diferente. No hay dos días iguales y la frustración y las fricciones son parte de la vida en familia.

La educación en familia puede ser una gran aventura, pero debe ser la aventura de tu familia, que se ha iniciado por vuestras propias motivaciones, por el bien de vuestros hijos únicos e irrepetibles. De modo que escuchadles a ellos, sed conscientes de sus necesidades, tomadles en serio. No sólo tendrán la educación que se adapta a sus necesidades, personalidades e intereses, sino que además estarán motivados para aprender y acabarás teniendo una magnífica relación con ellos.

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Acerca de madalen

Profesora de Derecho Civil de la EHU-UPV

2 pensamientos en “Cuando decae el ánimo

  1. Siempre que leo que todo es maravilloso
    me lleva a imaginar cuando yo tenía la edad de mis hijas (7-8) y lo que aprendí hasta que dejé la universidad….imagino que habría sido fenomenal el que mis papás me hubieran desescolarizado…pienso en todo ése tiempo en el que creí que debería de existir otra manera de hacernos llegar los conocimientos, que no todo debía ser por memorización , tareas ni calificaciones(notas)……
    Cuando mis hijas íban al cole y me entregaban alguna nota “baja” y se ponían tristes, les decía que no quería decir que fueran tontas o listas, que si era una nota alta, quería decir que habían entendido todo, y si eran bajas, quería decir que hacía falta explicarles más para que le entendieran.
    Ahora que estamos en casa y que su papá y yo somos sus maestros, podemos estar más tranquilos porque además estamos aprendiendo a relacionarnos con ellas en el aprendizaje y cuando nos topamos con que no hay ganas de parte de ellas o de nosotros para trabajar,vemos que hay que aplicar nuevas técnicas que lleven a algún aprendizaje, aunque sea chiquito…. o de plano nos damos el día libre de la escuelita …..no queremos que lleguen a desear el regreso.
    Estamos empezando y con dudas y todo, iniciamos y estamos en ello.
    En ocasiones les preguntamos si están contentas con esta forma de educarles y hasta hoy han dicho que sí.
    Están mucho tiempo al aire libre, pues vivimos en el campo.

    Me gustaría saber,aprobechando este espacio con ustedes ,si han recopilado las experiencias dificultosas que han comentado algunos y el cómo lo han solucionado o sus consecuencias ,si es que no hicieron nada o lo que hicieron no fué lo mas adecuado….

    Les mandamos desde México un saludito y un abraxo.
    Gloria.

  2. Este es un tema peliaguado. Tengo unas amigas que siempre hablan de escribir un libro contando el lado malo de educar en familia. Yo no podría hacerlo, supongo que es porque nuestra experiencia escolar fue tan mala, que todo lo que vivimos al desescolarizar, en comparación, fue el paraiso. Claro que uno siempre tiene miedo de no estar haciendolo bien y el sentimiendo de responsabilidad frente a nuestr@s hijas e hijos es muy, muy alto.

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