Ideas de la Justicia:tres niños y una flauta

La excelente web catalana de Derecho especializada en responsabilidad por daños InDret publica esta editorial firmada por Pablo Salvador Coderch.

Ideas de la Justicia: tres niños y una flauta

Tres niños discuten sobre la propiedad de una flauta y usted, escribe Amartya Sen (The Idea of Justice, Allen Lane, 2009, p. 13), tiene el encargo de decidir a cuál de ellos se la atribuirá. Ana, la primera niña, alega:
– Debería ser para mí, pues soy la única de los tres que sabe tocar la flauta.
El segundo niño, Bob, dice:
– Dádmela a mí, pues soy el más pobre, no tengo nada, nada.
Y, finalmente, sostiene Carla:
– Me corresponde a mí, pues la hice yo.
La decisión no es fácil porque aquí se enfrentan tres concepciones muy básicas, muy bien fundamentadas y claramente contrapuestas sobre la justicia: la primera niña ofrece un argumento utilitario de peso; el segundo, uno igualitario también muy atendible; y la tercera, una razón libertaria nada desdeñable. El que las tres ideas rectoras sean difíciles de conciliar y, particularmente, el que, puestas a votación entre los tres niños, puedan dar lugar a mayorías inestables y oscilen en ciclos es una de las verdades más fecundas que las ciencias sociales del Siglo XX aportaron al derecho, así como a la filosofía moral y política de la mano de Kenneth Arrow.
La vocación de InDret ha sido siempre aproximar las tres disciplinas en beneficio de todas ellas. Es muy aconsejable leer el libro de Sen, cuyo énfasis está en la importancia de reconocer la pluralidad de las razones de la justicia (p. 104). Además, el premio Nobel de economía de 1991 pone de manifiesto cómo las doctrinas transcendentales sobre la justicia pueden resultar muy lejanas y cómo podemos aprender más de ellas si nos centramos en sus realizaciones sociales.
Para conseguirlo, Sen ofrece algunas guías: la primera, ya ha quedado dicho, ponga usted el acento en la comparación y si es posible en la medición; reconozca de entrada la pluralidad irreductible de ideas sobre la justicia; y trate siempre de precisar para poder luego discutir, reexaminar y corregir.

Pero si, a pesar de todo, no acierta a decidir a cuál de los tres niños atribuirá la propiedad de la flauta, baje otro peldaño de la escala celestial y recuerde que, como escribe el primatólogo Frans De Waal (Primates and Philosophers. How Morality Evolved, Princeton University Press, 2006), aunque llevamos milenios discutiendo sobre la Justicia, hasta los monos reaccionan ante una injusticia cuando la ven. Y es que, a la hora de la verdad, acabaremos con muchas injusticias si buscamos honestamente en las realizaciones sociales de las grandes construcciones filosóficas sus consecuencias más intolerables. Por cierto, ¿a quién ha decidido darle la flauta?

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3 pensamientos en “Ideas de la Justicia:tres niños y una flauta

  1. Me había saltado este post… muy bueno. Obviamente yo considero que pueden compartir la flauta y sus conocimientos… así quien sabe tocarla puede enseñar a los otros dos, quien sabe construirla puede compartir ese conocimiento… en fin, no se que final le da Amartya Sen pero voy a incluir el cuento en mi repertorio.

    Mila esker… y gracias por compartir ;-D

  2. Cuando de Amartya Sen se trata saltan todos mis resortes. Es alguien que haciendo un trabajo excelente es uno de los grandes justificadores de un mundo en crisis.

    Atendamos primero a las 3 respuestas dadas. La primera es efectivamente la de la justicia utilitarista, muy en el subconsciente colectivo, y de facil justificación, pero de un egoísmo total. La segunda es igualitarista, no igualitaria, ya que aplica al extremo el reparto igualitario, que no equitativo, priorizando cantidad antes que calidad. La tercera no es en absoluto libertaria, sino muy liberal, calvinista diría yo, también muy en el subconsciente colectivo.

    Faltaría la pragmática, e incluso comunitarista, en la que la flauta sería para todos pero de ninguno en concreto, pertenecería a la comunidad o estado, y sería de uso compartido.

    Ahora bien, todo esto dentro de una interpretación de la justicia dentro de los parámetros cuando menos ilustrados o modernos, donde la base de la justicia y del derecho se encuentran indefectiblemente en la propiedad privada y su gestión. Si eliminamos la premisa de la propiedad privada y el discurso sobre como gestionarla, podríamos dar una respuesta comunitaria, me atrevería a decir humana, que yo llamo personalista (por aquello de priorizar a la persona y a su dignidad intrínseca) que es que la flauta no pertenece a nadie: alguien la hizo porque disfrutó haciéndola y creció en esa acción; la flauta es un instrumento musical o incluso un recuerdo o elemento decorativo si se me apura, por lo que la cuestión estará en quien o quienes la necesitan para aquello que fue hecha. Hay una dosis grande de pragmatismo, pero fundamentalmente hablaríamos de justicia en el sentido de que no le pertenece a nadie, sino que alguien la disfruta (ni la usa ni ejerce el usufructo) para el fin que fue creada, y la comparte con los que también desean disfrutar de ella.

    En fin, Justicia en forma de Diké, madre de Areté (virtud), no una vulgar Erinia (administradora de la justicia)… perdonadme esta referencia a Grecia. Una Justicia que es misericordiosa, tal como le recomendaba Don Quijote a Sancho para la administración de Barataria.

  3. Perdonad una cosa más… el propio Sen en la presentación del libro en Londres dijo; “The idea of justice demands comparisons of actual lives that people can lead, rather than a remote search for ideal institutions. That is what makes the idea of justice relevant as well as exciting in practical reasoning.”

    Comparar vidas actuales es lo que interesa, no elucubrar sobre “instituciones ideales”. Lo que tenemos es lo que tenemos y ahí es donde debemos movernos, nada de buscar remotos posibles mejores que compliquen nuestra vida… en fin, el fin de la utopía, de la búsqueda de lo máximo, reduciendo nuestra investigación a los mínimos aceptables.

    Lo siento pero me niego a reducirme a una ética de mínimos, a una justicia de posibles y a una existencia de subsistencia.

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