Entrevista a Jon Bengoetxea, abogado

La publicación del post anterior con la comparecencia de Jon Bengoetxea ante el Parlamento Vasco, me sirve de introducción a esta entrevista. Conocí a Jon en aquella ocasión. Fuimos los primeros en llegar al edificio del Parlamento Vasco en Vitoria-Gasteiz donde iba a tener lugar la comparecencia de miembros de ALE ante la Comisión de Educación y Cultura. Los dos nos encontrábamos en una sala de sesiones contigua a la que sería la sala de nuestra comparecencia, sin que nadie nos hubiera presentado. La situación era de gran formalidad, y me refiero al entorno, no a las personas, que en todo caso eran muy cordiales. Yo no sé por qué me imaginé que era el abogado de los Branson-Sanchez y me dirigí a él como colega. Fue un acercamiento informal y sencillo, hablamos de la Universidad, de los que habían sido nuestros profesores y pasamos a hablar del tema de la comparecencia. El negociaba con la encargada de protocolo  la posibilidad de que hubiera disponible  un ordenador e impresora en el que Ketty pudiera descargar e imprimir  el texto de su testimonio ante la Comisión.

No hemos vuelto a estar en contacto, pero guardo un afectuoso recuerdo de la cercanía y amabilidad de Jonbengo, como le llama Ketty de modo cariñoso.

Jon Bengoetxea Vera es  abogado y se  dedica fundamentalmente a asuntos penales, de familia y a los relacionados con el mundo inmobiliario (compraventas, arrendamientos, etc). Ha defendido los casos de la familia Branson-Sanchez y de la familia Sestayo ambos ante la Fiscalía de San Sebastián, y que han terminado en ambos supuestos con el archivo de las actuaciones.

¿Podrías rememorar los casos de homeschool que has defendido?

Si por defensa se entiende la actuación en sede judicial sólo he intervenido en los casos de la familia Branson-Sánchez (Michael y Ketty), y en el de Arantxa, finalizado recientemente. Además de estos, he estado vinculado por una relación de asesoramiento y consulta con otros tres más: uno en Navarra, otro en Cataluña y otro más (que todavía está “vivo”) en Bizkaia-Burgos.

¿Qué diferencia has visto entre ellos, tanto en cuanto a la distancia en el tiempo como en cuanto al nivel de acusación? ¿Cual ha sido el resultado de tu actividad letrada en estos casos?

Respecto a los casos que no han llegado a los Tribunales (al menos hasta ahora), las circunstancias que impulsan la decisión de los padres son muy diversas En uno de los casos se trata de una decisión colectiva, es decir, no son sólo los padres de una familia aislada los que se lanzan a la experiencia, sino que son un grupo de padres quienes exploran esta vía ante la insatisfacción que les produce la enseñanza convencional.

En otro de los casos es la necesidad económica, la absoluta precariedad de la madre sola la que la empuja a buscar soluciones alternativas que, en todo caso, supongan no separarse de su hijo. Quizá es el caso con menos carga ideológica.

En el último de los casos se observa que este tipo de educación responde a motivaciones claramente religiosas. Es un grupo de personas seguidoras de prácticas basadas en ritos orientales, con evidente vocación rural.

Por lo que se refiere a los dos casos en los que hemos llegado a instancias judiciales, los dos se han desarrollado ante la Fiscalía de Gipuzkoa, y han sido muy parecidos. Entre los dos asuntos hay una diferencia temporal de dos años, y en ambos casos la investigación del Ministerio Público se centraba en la existencia o no del delito de abandono de menores, del artículo 226 del Código Penal.

Como es sabido, los dos finalizaron con sendos Decretos de sobreseimiento por inexistencia de indicios de delito, con archivo de las causas.

¿Cual es tu opinión la mejor defensa ante estos casos de desescolarización?

Si las pautas de comportamiento de las Fiscalías sigue como hasta ahora, la defensa es clara. En ninguno de los casos que yo conozco existe abandono de menores. Es decir, no hay desatención alimenticia, ni higiénica ni afectiva; tampoco docente. Sólo que la atención en estos planos se realiza de manera diferente a la convencional. Desde ese punto de vista, las posibilidades de que una denuncia penal prospere, no son muchas.

Por consiguiente, la labor de defensa más adecuada es la acreditación de que los menores están correctamente atendidos en todos esos aspectos. No están abandonados en absoluto.

¿Podrías dar un consejo desde aquí a las personas que están siendo intervenidas por la Administración en uno u otro grado?

Daría el consejo de que los padres lleven una especie de Registro de actividades, docentes o no, de los menores lo más detallado posible.

¿Cual es la actitud de la Administración ante estos casos según tu experiencia profesional?

La actuación de la Administración es un tanto pintoresca. En un principio, las autoridades educativas (Delegación de Educación del GV) tratan de imponer su disciplina y denuncian a los padres ante la Fiscalía (o tal vez sea un intento de quitarse el problema de encima). Después, cuando constatan que no han solucionado nada con la denuncia, mantienen “escolarizados” a los niños (no les dan de baja, les cobran los gastos, etc), y así, ante la inexistencia aparente de absentismo escolar, no hay medida alguna que tomar.

¿Existe una inhibición de los órganos jurisdiccionales para la persecución de estos casos, o por el contrario muestran una actitud firme?

Hasta ahora, mi experiencia es que los órganos jurisdiccionales han actuado de oficio, al tener conocimiento de los hechos por comunicaciones realizadas por la Delegación de Gipuzkoa de la Consejería de Educación del GV.

La cuestión es que los hechos notificados a la Fiscalía sólo han sido calificados indiciariamente como supuestos de abandono de menores, y la verdad es que el recorrido judicial ha sido más bien corto. Otra cosa es la sensación de angustia y zozobra que han creado en unas personas que son cualquier cosa menos delincuentes.

Más me preocupa que en un futuro alguien pretenda presentar cargos por desobediencia (como estuvo a punto de pasar en el caso Branson-Sanchez). Es posible que ahí tuviésemos más problemas. Cuando menos, llegaríamos a juicio.

¿Podrías explicarnos los aspectos tanto positivos como negativos de tu experiencia en la defensa de los casos de homeschool que has conocido?.

Para una persona como yo, que no ha tenido hijos y que por tanto no se ha tenido que enfrentar directamente a un asunto como éste, la experiencia no deja de ser un tanto chocante He encontrado buenas personas, gentes que en ningún caso pretendían hacer mal a nadie sino que querían lo mejor para sus hijos.

En el lado negativo, quizá en algún caso he observado un cierto exceso de protección hacia los niños. Estos, tarde o temprano, crecerán, y se tendrán que enfrentar a un mundo competitivo y cruel. Si su estilo de educación les ayuda o les perjudica en su inexorable relación con ese mundo, es algo que, hoy por hoy, no podemos saber.

Muchas gracias, Jon. Ya estaremos en contacto con más asiduidad para que nos comentes el devenir de los casos en los que actúas como defensor de estas familias que son investigadas por educar en casa.

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Acerca de madalen

Profesora de Derecho Civil de la EHU-UPV

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