La libertad de enseñanza según Puente Egido

En 1980, la Fundación Oriol-Urquijo publicó un compendio de artículos doctrinales sobre el tema de la educación y la libertad de enseñanza bajo el título general de EDUCACION Y SOCIEDAD PLURALISTA, que es ineludible para quien quiera acercarse al análisis detallado del art. 27 de la Constitución Española que consagra una serie de derechos y libertades asociados al Derecho a la educación.

Son varios los artículos de interés, pero por comenzar por uno de ellos, comienzo por  el de J. Puente Egido. En su artículo centra el estudio del contenido de la Libertad de Enseñanza. Según una primera definición, la libertad de enseñanza es la aceptación por parte del Estado de que el poder político, en cuanto tal, renuncia a imponer en los diferentes niveles de educación una “doctrina oficial”.  Este derecho, por ello se convierte en libertad, por la abstención del poder público de interferir en esta esfera del espíritu humano, lo que Puente Egido describe como “la retracción del poder público en aras de la máxima libertad al espíritu creador del hombre”.

La abstención de los poderes públicos, en sí una definición negativa del contenido de esa libertad, encierra en sí misma un aspecto positivo, ya que conduce a la admisión de un pluralismo más o menos institucionalizado, que conlleva espacios de libertad ciudadana.

Las garantías que recoge el art. 27 de la Constitución no son escasas. Se reconoce la libertad de enseñanza  (art. 27,1), la libertad de cátedra (art. 20, 1, c), la de creación de centros docentes por las personas físicas y jurídicas (art. 27,6 y 27,3); se garantiza el derecho de los padres a determinar la educación religiosa y moral de sus hijos según sus propias convicciones (art. 17,3), sin embargo la Constitución silencia una perspectiva que sí fue recogida en la Ley Fundamental de la República Federal de Alemania, de la que la Constitución Española ha tomado tantas aportaciones. Nos referimos al art. 6, 2 de la Ley fundamental alemana que recoge expresamente  que “El cuidado y educación de los hijos son derecho natural de los padres, así como también obligación primordial. Los poderes públicos tutelan su cumplimiento”. Sin embargo en el caso de la imposición de la escolarización obligatoria y la ausencia de reconocimiento de la libertad de los padres para ejercitar ese derecho primordial, a través de la educación en casa, nos lleva a pensar que el original derecho ha sido reconvertido simple y llanamente en una obligación. Esa segunda parte del precepto constitucional alemán es el que legitima al Estado para intervenir sin cortapisas judiciales sobre las familias que educan en casa.

Un aspecto que me interesa de la definición de la libertad de enseñanza, es que como una manifestación de la libre creación intelectual y artística del espíritu humano, sólo se la garantiza bien si se define como derecho fundamental de oposición frente a los poderes públicos, sin condicionamientos y sin necesidad de institucionalización alguna.

Hay una clara unión entre la libertad de creación científica o artística con la libertad para la transmisión de los resultados y métodos de esa creación. La libertad de creación intelectual lleva aparejada la de transmisión de ese caudal a las generaciones jóvenes; ambas están tan íntimamente entrelazadas que la una no puede existir sin la otra. Y he aquí las conclusiones del autor:

La primera sería el reconocimiento paladino y simple de la libertad de enseñanza e investigación com0 una manifestación más de la radical libertad de la persona humana para construir su propio destino, tanto de modo individual como colectivo.

La idea social en el Estado de Derecho plantea dificultades y exigencias serias a las formas democráticas del poder. No hay democracia verdadera si la acción ordenadora del Estado no tiene, en el campo social y económico, la preocupación de introducir un efecto correctivo y nivelador de las desigualdades sociales; pero aun así, y siempre en el de la articulación del principio de la igualdad social con el de la libre iniciativa; nunca deberá el efecto nivelador de la política distributiva ahogar el impulso creador individual. Con tanta mayor razón hay que precaver este riesgo en la acción del Estado en el ámbito cultural y educativo. Por eso no se entiende bien por qué razones alguna corriente política que sin lugar a duda ha apostado por el ser humano y sus valores en la construcción del poder político, sigue aferrada a esquemas estatalistas en materia educativa. Hay aquí probablemente ecos del viejo anticlericalismo, todavía no superado, con componentes ideológicos que son arrastre de antiguas posiciones y luchas. Pero hay una segunda línea que tampoco conviene olvidar y en la que claramente se asientan las posiciones socialistas en su programa educativo. Es la acción de fomento y coordinación que corresponde de modo irrenunciable a todo poder público en el campo de la cultura y de la educación; es la función de control e inspección que será tanto más eficaz y respetada cuanto con mayor imparcialidad será ejercida.

PUENTE EGIDO,J.,  “Educación y Constitución” en Educación y sociedad pluralista, Fundación Oriol-Urquijo, 1980, pp- 45-62.

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6 pensamientos en “La libertad de enseñanza según Puente Egido

  1. Esto de la libertad, el estado y los derechos me trae a destajo. El Estado de derecho es el de los derechos de los individuos; una Constitución para zanjar las dudas, una Constitución para unirlos a todos… sí, sí, la analogía con el Anillo no es baladí. Y como él es un arma no destinada a ser utilizada por mortales, todos desean suscribirla, todos desean tenerla entre sus manos, pero nadie sabe exactamente hasta donde puede llegar y puede ser tan destructiva como constructiva.
    Los individuos en busca de sentido, en busca de una libertad perdida, que serán capaces de cerrar un contrato que los condene eternamente a ser esclavos de las leyes. La libertad no es algo que pueda ser contratado, es un proceso, es liberación, se vive en estado puro; por eso educar, en el sentido de educere (lo que podríamos llamar deseducación con Goodman), es obligatorio, es un proceso de liberación.
    El sistema actual precisa de la educación envasada en un recipiente hermético, bien definido por el Estado, pero aceptando la capacidad del individuo para actuar. Es la corrección de las desigualdades la disculpa para encapsular la educación.

  2. Buen comentario, yo también ando a destajo con este tema, aunque mi dedicación es reciente.
    Me atrevo a contestar al filósofo, ahí va:
    El monopolio, o cuasi monopolio de los Estados del mundo accidental sobre la educación y la cultura entendidos como “servicios” exigibles por los ciudadanos es una realidad.De ahí que el propio Estado asume la obligación de garantizar su tutela protección y su fomento.
    Según Egido, la libertad de enseñanza no tiene el mismo contenido que, por ejemplo la libertad religiosa, en la que basta la no intromisión del Estado para garantizar su pleno cumplimiento. En la enseñanza la mera abstención no es suficiente. “Libertad aquí no es mera inactividad de los poderes públicos” (sic)

    • Efectivamente no basta abstenerse. El Estado, desde su punto de vista debe garantizar tanto el ejercicio de la libertad reconocida como la igualdad de oportunidades. Mi crítica es que la segunda parte no existe; no se garantiza la igualdad, sino que se tutela el ejercicio de la libertad para mantenerla en los márgenes que el Estado precisa para mantener el control necesario. Es una falacia en la base del sistema.
      Ya sé que pareciera salirme del tema, pero creo que es fundamental para basar el HE, su teoría, no la pedagógica sino la de su posibilidad. Al proceso de personalización le es inherente la educación y que esta sea en libertad.

  3. Con todo esto de libertad, monopolios, gobierno, leyes y capsula me atrevo a definir este mundo como un sistema de engranajes que los burócratas o quienes tengan el control… “zeitgeist” tienen como objetivo mantenernos como ruedas bien aceitadas manipulando nuestros mentes con la educación básica existente cuadriculando nuestro pensar evitando que alguno se salga.

  4. J.C, así es, el Estado se apropia de la idea de igualdad que no es otra cosa que un despliegue totalitario. La igualdad es más “normalidad”, porque no deja espacio para el individuo, sino que conforma las masas, ejerciendo control en ellas para perpetuar el sistema.
    Tienes toda la razón, en el momento en que los individuos creamos? o constituimos este Estado, la bestia cobra vida y no hay quien la controle. Tipo King Kong nos viene a coger por el cuello y nos deja pataleando en el aire.
    De los ‘servicios’ o funciones básicas de los seres humanos, que son educación, salud, alimentación, y relaciones emocionales y físicas, nacimiento y muerte, las diversas democracias y no democracias han atentado y conseguido hacerse con el control de casi todas, pero los humanos coleteamos y no nos dejamos que nos roben lo que llamas JC el proceso de personalización.
    Lo que me admira es que familias de ‘carne y hueso’, como Paloma y muchos de vosotros, de verdad le plantéis cara al señor gobierno y le digáis que no, que gracias pero que se vayan con por donde vinieron y no toquen la puerta para vendernos esa ‘igualdad de oportunidades’, y para asegurarse de que estamos bien, si lo estamos, gracias, portazo, y a meter la nariz en otra sopa.

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