Promover las libertades educativas: una urgencia mundial

Traigo al blog este texto de Alfred Fernandez, Doctor en Filosofía, experto en educación y derechos humanos es Director General de OIDEL. Ha publicado varios libros sobre el derecho a la educación y es Profesor de varias universidades. E-mail:admin@oidel.ch

La educación es, ante todo, un derecho humano. Esta afirmación que parece una perogrullada es sin embargo una novedad para la comunidad internacional. Sólo desde finales de los años 90 las Naciones Unidas han tomado en serio la educación en esta dimensión fundamental. La educación es un derecho calificado con pertinencia de “empowerment right” (Donnelly / Howard), derecho de derechos que permite el acceso a una existencia verdaderamente humana. Por ello puede establecerse entre él y el derecho a la vida un fuerte paralelismo: existencia biológica para el derecho a la vida, existencia humana para el derecho a la educación. Los textos internacionales sobre derechos humanos hacen mención abundante de la educación por esta razón.

Así, la Declaración Universal de Derechos Humanos proclama el derecho a la educación para todos, el hecho que la educación tiene por principal objetivo el desarrollo de la persona; y la promoción del respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales. Recuerda también el derecho de los padres a elegir el tipo de educación:

“Toda persona tiene derecho a la educación. […] La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales. […] Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos”.

(Artículo 26 de la Declaración Universal de Derechos Humanos).

El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales reafirma los mismos elementos:

“La educación debe orientarse hacia el pleno desarrollo de la personalidad humana y del sentido de su dignidad, y debe fortalecer el respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales […]. Los Estados Partes… se comprometen a respetar la libertad de los padres…de escoger para sus hijos… escuelas distintas de las creadas por las autoridades públicas…”.

(Artículo 13 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales).

    El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos menciona también la libertad de los padres en el marco más general del derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión.
    “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión. […] Los Estados Partes… se comprometen a respetar la libertad de los padres… para garantizar que los hijos reciban la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.”
    (Artículo 18 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos).

También podemos referirnos, en este contexto, a la Resolución sobre la Libertad de Enseñanza en la Comunidad Europea que recoge los elementos esenciales de los textos de las Naciones Unidas y precisa las obligaciones económicas de los poderes públicos:

“El derecho a la libertad de enseñanza implica la obligación de los Estados miembros de hacer posible el ejercicio práctico de este derecho, incluso en el aspecto económico, y de conceder a los centros [privados] las subvenciones públicas necesarias para el ejercicio de su misión, y el cumplimiento de sus obligaciones en condiciones iguales a las que disfrutan los correspondientes centros públicos, sin discriminación respecto a las entidades titulares, los padres, los alumnos o el personal; sin embargo, esto no impide que se pida a las escuelas creadas por la iniciativa privada una determinada aportación personal que refleje su propia responsabilidad y tienda a fortalecer su independencia.”1

(Resolución del Parlamento Europeo,13 marzo de 1984, par. I. 9.).

¿Cuáles son los puntos que parecen establecidos a nivel jurídico y son objeto de un amplio consenso internacional?

  • Toda persona tiene derecho a la educación; existe por lo tanto en paralelo un deber de educar.
  • La educación debe orientarse hacia el pleno desarrollo de la personalidad humana; el principal objetivo de la educación estriba en la persona. La idea que “la educación debe orientarse hacia el pleno desarrollo de la personalidad humana” incluye todas las dimensiones de la existencia humana.
  • Finalmente, los padres tienen la primera autoridad y la responsabilidad en materia de educación. Los padres tienen el derecho de elegir para sus hijos una educación que esté de acuerdo con sus propias convicciones filosóficas o religiosas.

2. Las dos dimensiones del derecho a la educación

A nivel del pensamiento jurídico internacional, los informes presentados en la ONU en estos últimos años (M. Mehedi, 1999, K. Tomasevski, 1999, 2000) concuerdan en reconocer a la educación una dimensión doble:

1. El derecho a la educación pertenece al grupo de derechos encuadrados bajo el concepto de derechos económicos, sociales y culturales: es, por lo tanto, un derecho-prestación que el ciudadano puede exigir del Estado. Esta dimensión está fuertemente valorizada hoy en día, incluso podemos afirmar que está sobre-evaluada por la mayoría de los poderes públicos.

2. Al mismo tiempo el derecho a la educación, por el papel que la libertad juega en la cultura, es también un derecho-libertad, perteneciente a los derechos civiles y políticos, que consagran la libertad del ciudadano frente al Estado. La educación, de hecho, incluye varias libertades que los poderes públicos deben proteger: libertad de enseñanza, libertad de creación de centros, libertad de cátedra, por no citar mas que las principales. La opinión pública internacional ha evocado esta dimensión recientemente comentando la Sentencia de la Corte Suprema de los Estados Unidos sobre el cheque escolar. Esta sentencia, en continuidad con pronunciamientos de las mas altas instancias de países como Alemania, Francia y España, muestra la importancia que la elección de escuela, la libertad de enseñanza, tiene en un país democrático.

En virtud del carácter indivisible de los derechos humanos en general (Declaración de la Conferencia Mundial sobre Dererchos Humanos, Viena, 1993) y en el carácter transversal del derecho a la educación en particular el derecho a la educación es pues un derecho “social” y un derecho “libertad”. Dicho de otro modo, la obligación del Estado de asegurar el acceso a la educación en condiciones de justicia y de igualdad no puede impedir la libre elección de los padres y la toma en cuenta de las necesidades específicas de los alumnos.

La libertad de enseñanza, primera libertad del ámbito educativo en cuanto fundamento de la autonomía individual, no puede limitarse entonces al mero hecho que los padres puedan elegir el tipo de escuela que desean para sus hijos. Debe existir una auténtica diversidad en la “oferta” pedagógica y el acceso a la elección no puede estar limitado por ningún tipo de discriminación. Volveremos más adelante sobre este aspecto.

Es preciso poner énfasis hoy en la libertad de enseñanza para no amputar el derecho a la educación de una dimensión constitutiva. Puede decirse, sin temor a equivocarse que, una correcta consideración de las libertades educativas, tranformaría de manera sustancial el sistema educativo en todos sus aspectos. Por esta razón es urgente exponer brevemente las implicaciones de la libertad de enseñanza en la estructuración y en la financiación de la educación.

3. La educación y el principio de subsidiariedad

La libertad de enseñanza no solo favorece el ejercicio de la responsabilidad de los padres, sino que aparece cada día más como una condición de eficacia pedagógica. La diversificación de los cursus escolares, que supone una política flexible y capaz de adaptarse rápidamente, responde de manera evidente a la diversificación creciente de las esperas, de los talentos y de los proyectos de los alumnos (UNESCO, 1996). La centralización, la obsesión de uniformización del sistema escolar por razones de una igualdad de oportunidades concebida más en su aspecto “igualdad” que en su aspecto “oportunidades” son realidades que contradicen los derechos fundamentales de la persona.

Una auténtica libertad de enseñanza, que toma concretamente en cuenta la variedad de las formas de inteligencia, de las competencias y de las aspiraciones, debe abarcar todos los niveles educativos, hasta en la clase: libertad, y por consiguiente responsabilidad e iniciativa personal. No es más, finalmente, que la puesta en práctica del principio de subsidiariedad que juega un papel decisivo en la restructuración de los equilibrios de poder entre autoridades públicas y sociedad civil (Comisión Europea, Libro blanco sobre la gobernanza europea, 2001).

El principio de subsidiariedad consagra la primacía de la persona, reconocida en su capacidad de originar sus propios actos y de responsabilizarse de ellos. Deja un amplio margen de autonomía a las personas individuales, a sus comunidades naturales –las familias- y a las organizaciones de la sociedad civil en la organización y gestión de la educación. Evidentemente esto conlleva ciertos riesgos, pero suprimir el riego es suprimir la libertad. El principio de subsidiariedad aplicado a la educación integra el tanteo y el error ya que considera la responsabilidad y la libertad personal como valores superiores a la puesta en práctica de soluciones técnicamente impecables.

Desde el punto de vista estrictamente pedagógico Coleman y Hoffer han demostrado la importancia de la existencia de una comunidad en torno a la escuela. Sus conclusiones refuerzan la importancia de una sana aplicación de la descentralización y del principio de subsidiariedad.

4. La financiación de la educación plural

En lo tocante a la financiación, la libertad implica la disociación clara de la financiación y de la prestación educativa: las familias no tienen manifiestamente la capacidad de financiar por sí mismas la educación perdo de ello no puede deducirse que son incapaces de elegir o, en algunos casos, de poner ellas mismas en práctica la prestación educativa. Esta visión de la sociedad que se podría tachar de paternalismo tecnocrático, es obsoleta. Sin embargo es preciso que el Estado dé la información necesaria para que la elección se haga de modo inteligente. H. Gintis ha puesto de manifiesto que afirmar que las personas de bajos recursos no saben elegir es falso.

El principio de la financiación “orientada hacia el sujeto” y no “orientada hacia el objeto” significa que el dinero sigue al alumno. La financiación del Estado debe privilegiar, como ya hemos dicho, la responsabilidad personal y favorecer el ejercicio concreto de la libertad de las personas (padres y alumnos). Ello implica la negación de toda forma de discriminaciones en la libertad de elección, concebida como un derecho humano fundamental. Entre las discriminaciones más comunes se encuentran las que están relacionadas con el dinero : en el ámbito educativo, a menudo, sólo se puede elegir si se dispone de medios económicos suficientes para permitirlo.

Conviene señalar a este respecto que la libertad de enseñanza no supone un aumento del gasto público en educación contrariamente a una opinión bastante extendida. El estudio que OIDEL ha realizado en 2002 y que se publicará próximamente en castellano muestra, en un análisis que abarca 87% de la población mundial, que países con alto nivel de libertad no gastan mas que otros en los que la enseñanza no gubernamental, término que preferimos a privada, no está subvencionada. La razón es que, en la mayoría de estos países, la financiación sigue al alumno.


OIDEL es una ONG con estatuto consultivo ante la ONU, la UNESCO y el Consejo de Europa presente en 51 países y que tiene como objetivo la protección del derecho a la educación y las libertades educativas. OIDEL tiene su sede en Ginebra. Página web: www.oidel.ch

Elementos de bibliografía

  1. FERNANDEZ / S. JENKNER (1995): Declaraciones y Convenios internacionales  sobre el Derecho a la Educación y la Libertad de Enseñanza, Info 3 Verlag, Frankfurt.
  2. FERNANDEZ / J. D. NORDMANN, Le droit de choisir l’école (2001): L’age d’Homme, Lausanne

M. MEHEDI (1999): El contenido del derecho a la educación, Nationes Unidas,. Doc E/CN.4/Sub. 2/ 1999/10.
COMISION internacional Sobre la educacion en el siglo XXi, (1996): La educación encierra un tesoro, UNESCO / Santillana, Madrid.
J.D. NORDMANN, (2001): Seis preguntas sobre la libertad de enseñanza, OIDEL Europa, Madrid

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Un pensamiento en “Promover las libertades educativas: una urgencia mundial

  1. Al leer sobre este post me he acordado de lo que cuenta mi amigo Boni Ofogo (narrador oral) sobre su pueblo natal en Camerún. Al ser un área rural esta a unos cinco días (a pie) de la ciudad más cercana; y debido a las malas praxis gubernamentales, cuando se jubiló el maestro que le enseño a leer a él, no llegó ningún otro maestro al pueblo.
    Dado que los padres no se consideraban capacitados para asumir esa tarea (ya que muchos no saben hacerlo) se pusieron de acuerdo y han creado un fondo común para pagar al maestro (al que debía estar jubilado) y la escuela pública a pasado a ser privada.
    Me encanta esta historia de responsabilidad cooperativa, creo que hay muchas formas de asumir la responsabilidad de la educación de nuestr@s hij@s, y que a veces pasa por asumir nuestras limitaciones.

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