Sentencia del constitucional (III)

Con ocasión de la publicación de la sentencia del TC, estoy seleccionando algunos de los artículos que he publicado en este blog comentando aspectos de la Constitución Española en relación al tema de la educación sin escuela. Creo que me van a servir de base para poder seguir con el análisis constitucional del artículo, ya que no se diferencian en gran media de lo que ahora dice el Constitucional.

El pasado junio, comentaba uno de los aspectos que recoge la sentencia y que en mi opinión es de gran calado, me refiero a la interpretación que el TC hace del apartado 3 del artículo 27, según el cual ” Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”. De hecho, en una entrada de junio de este año comento el alcance de la expresión constitucional citada en la entrada titulada “El derecho de los padres a que la formación religiosa y moral de sus hijos sea acorde a sus principios”.

¿En qué consiste el derecho de los padres a elegir para sus hijos la formación religiosa y moral acorde a sus convicciones?. El derecho de los padres está íntimamente ligado a la concepción del deber escolar, de manera que la libertad que la Declaración Universal de Derechos Humanos (art. 26.3 de la DUDDHH) asegura  a los padres para decidir el tipo de formación que han de recibir sus hijos, ha sido entendida, de modo muy restrictivo, como el derecho a elegir libremente el centro al que han de asistir. La Constitución consagra este derecho de los padres con este enunciado:

Y es cierto que la Constitución no dice expresamente que exista un derecho a “elegir” el “tipo de educación” que se adecue a sus convicciones. Ni en este artículo, ni en ningún otro de la Constitución hay referencia alguna al “tipo” de educación, a pesar de que cuando se invoca este artículo de la CE, siempre se dice que “Los padres tienen derecho a elegir el tipo de educación que se adecua a sus convicciones”. Actualmente la LOE, ni siquiera sanciona  expresamente el precepto constitucional, en toda su extensión, sino que aún realiza una interpretación más restrictiva que las Leyes orgánicas que le han precedido. En lugar de confirmar el precepto constitucional que garantiza a  los padres  que la educación moral y religiosa de sus hijos sea conforme a sus convicciones,  simplemente se refiere a la elección de centro.  Según el artículo 108.6, «los padres o tutores, en relación con la educación de sus hijos o pupilos, tienen derecho… a escoger centro docente tanto público como distinto de los creados por los poderes públicos”, “derechos” reiterados en la Disposición Final 1ª, 1 b).

2. Desde una interpretación estricta, se interpreta la Constitución de un modo literal, para entender que ha querido decir precisamente lo que aparentemente expresamente dice, que los padres pueden elegir el tipo de formación moral y religiosa que se adapta a sus convicciones, y no a otros tipos de enseñanzas que puedan incorporarse a la formación integral del menor, las cuales estarían fuera del control de los padres, sujetas a los respectivos curriculum oficiales.

La doctrina está dividida en cuanto al alcance de esa garantía del Estado con respecto al derecho que a asiste a los padres de que sus hijos reciban una formación religiosa y moral acorde a sus convicciones. Y se enfrentan las dos grandes corrientes doctrinales. De un lado la estatalista, que propugna la pluralidad en el centro y que condena el proselitismo y la indoctrinación en la aulas. De otro lado, el conservador que propugna la libertad de elección de centro de los padres, fuera del sistema estatal público.

Las interpretaciones que de la Constitución se hacían en algunos medios, y que se referían al derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos que más se adapta a sus convicciones,  así de modo genérico, ya no tienen posibilidad de ser argüidas de ningún modo. La interpretación del Tribunal se ciñe a una lectura literal del texto, “donde la ley quiere, dice, donde no quiere, calla”. Y aquí el tribunal ha interpretado que donde la ley decía “la formación religiosa y moral”, se refería precisamente a eso, a ese tipo de formación y no al resto de los contenidos curriculares, que por no quererlos incluir, no los menciona. El derecho de los padres consiste en exigir al Estado que la educación moral y religiosa proporcionada a los menores sea acorde a sus convicciones, de un lado, y, de otro, que si no encuentra modelo educativo apropiado a esas convicciones, se reconozca la posibilidad de optar por fundar un centro educativo, con lo que se abre el camino a todo tipo de centros privados que proporcionan una formación moral y religiosa de distinto signo, fuera del modelo laico estatal.

La interpretación que el TC hace de este apartado del artículo 27 dificulta la alegación de los motivos pedagógicos a la hora de argumentar la conveniencia de excluir la intervención del sistema escolar en la educación de los menores. Motivos, que según las encuestas realizadas en el Estado Español por el profesor Cabo, son los que constituyen la abrumadora mayoría.

 

 

 

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Acerca de madalen

Profesora de Derecho Civil de la EHU-UPV

6 pensamientos en “Sentencia del constitucional (III)

  1. Pero como bien acabo de leerle a Laura Mascaró, no hay pedagogía sin filosofía y criterios morales.A lo que podríamos anadir, religiosos para quienes esto se incluya. En consecuencia, hay que abordar estas cuestiones en su fondo y con seriedad, y el enfoque del recurso de amparo estaba muy mal planteado. Se hizo desde un posicionamiento soberbio del que “cree” estar seguro de que sus planteamientos son absolutamente correctos para todo y todos, y cuando uno se enfrenta a cuestiones como estas debe ir con la certeza de que ha de pensar también como aquellos que tiene enfrente. Es duro decirlo así, pero estos errores finalmente nos afectan a todos y por eso creo que puedo decir lo que digo.

  2. JC gracias por tu comentario,por supuesto que tienes derecho dar tu opinión. Yo más que a disquisiciones sobre ideología y pedagogía, me refería a que alquella frase que hemos oído en repetidas ocasiones, que dice: “Según la Constitución española, los padres tenemos el derecho a elegir la educación que mejor se adpate a nuestras creencias religiosas y filosóficas”…. ¿Es cierta?
    A eso me refería, y a ese artículo publicado en junio iba yo.
    Muchos besos como siempre y cuidaos.

  3. Meni, yo creo que se estaba interpretando la Constitución cada cual a su manera.La Constitución española antes de la sentencia, tampoco decía que los padres tenían derecho a elegir la educación que mejor se adapte a las convicciones religiosas o morales. Nunca lo ha dicho, otra cosa es que se haya repetido tan a menudo, que se ha convertido en una verdad. Y ahora cae esta interpretación como una losa. Creo que quienes llevan públicamente interpretando la Constitución en este sentido no han sido cautos y han creado falsas expectativas.
    ¿Crees que de verdad contesto a tu pregunta? Si no, dímelo y procuraré atinar más con la respuesta.
    Besos

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