La Sentencia del Constitucional (IV): el testimonio de Brian Ray

Es la vieja batalla. Alguna institución resulta  investida de la autoridad máxima sobre la educación y la crianza de los hijos, sea ésta el estado o los titulares de la patria potestad. Aquellos que se posicionan a favor de los padres, proceden normalmente del paradigma del liberalismo clásico o parten de la base de las sagradas escrituras. Aquellos que favorecen el control estatal, del otro lado, ponen su fe en la opinión pública mayoritaria o en las opiniones minoritarias de algún filósofo destacado  sobre lo que es conveniente para los niños/la sociedad bajo la potestad de la administración (dígase el Estado). Ambas posiciones, al fin y al cabo, residen en última instancia en algún tipo de fe en la base que las sustenta.

Unos pocos académicos han argumentado que los intereses en juego son trinarios- padres, estado y el menor- y no duales. Sin embargo, este argumento cae por su peso desde el momento en el que, quienes favorecen esta posición, recurren en última instancia al estado para que decida si se respetan o no los intereses del menor. De manera que el inicial triángulo queda limitado a la clásica dicotomía, el estado y los padres.

Espero de todo corazón que la corriente global que promueve la libertad de conciencia, libertad de expresión, libertad de religión, capacidad de elección educativa, diversidad en los modos de crianza, heterogeneidad en los métodos de enseñanza y aprendizaje, adaptación de los curriculums a las necesidades de su destinatario, la excelencia educativa, el desarrollo social, emocional y psicológico sólidos, y la importancia  de confiar en que los padres son capaces de educar a sus hijos e hijas prevalezca pronto en España.

Fuente: Un e-mail enviado a quien suscribe este post con ocasión de  la publicación de  la Sentencia del Tribunal Constitucional sobre la educación desescolarizada. El e-mail está fechado el 22 de diciembre de 2010, y autorizada su difusión pública por el Dr. Brian Ray. Brian D. Ray, Ph.D. es  presidente  del  National Home Education Research Institute,en Salem, Oregon, USA, www.nheri.org. (Publicado con autorización de su autor, Brian D. Ray.)

It is an age-old battle. Some entity has first and final authority over the education and upbringing of children. It boils down to either the parents or the state. Those who favor the parents typically come from either a classical liberalism paradigm or a sacred-scripture foundation. Those promoting state control, on the other hand, typically put their faith in the public’s majority opinion or some philosopher-king minority’s view of what is good for children/society within a governmental jurisdiction (i.e., a state). Either position is ultimately one of faith in presuppositions.

A few academics have argued that the interests or “stakeholders” are three-fold — parents, state, and child — rather than two-fold but this argument collapses since the advocates of this position look to the state to decide whether the minor child’s interests are being respected. Therefore, the three stakeholders are conflated back to two, the state and the parents.

I hope and pray that the worldview promoting freedom of conscience, freedom of expression, freedom of religion, educational choice, diversity in childrearing, heterogeneity in teaching and learning, customization of curriculum, above-average academic achievement, solid social, emotional, and psychological development, and the importance of trusting parents in the education and upbringing of their children soon holds sway in Spain.

Source: E-mail message regarding the Spanish court decision (dated December 2, 2010) regarding homeschooling in Spain; e-mail dated December 22, 2010 from Brian D. Ray to the public. Brian D. Ray, Ph.D. is president of the National Home Education Research Institute, in Salem, Oregon, USA, www.nheri.org. (Published by permission of the author, Brian D. Ray.)

 

–Brian

~
Brian D. Ray, Ph.D.
President
National Home Education Research Institute (NHERI)

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Acerca de madalen

Profesora de Derecho Civil de la EHU-UPV

9 pensamientos en “La Sentencia del Constitucional (IV): el testimonio de Brian Ray

  1. Soy uno de los padres que enseña en casa a sus hijos y que queda afectado directamente por la sentencia del TC. Quería, primeramente, felicitarle por la excelente serie de artículos. En mi opinión, da de lleno en la cuestión capital, que es quien tiene, en última instancia, la autoridad sobre la educación de los hijos: los padres o el estado.

    Entre los protestantes reformados (no sé si también fuera de ellos) se habla de “esferas de soberanía”, y aquí tendríamos la de la familia frente al estado. Como “soberanía” que es, no es derivada de ninguna instancia, sino que o nos pertenece, de manera esencial, o no hay tal soberanía.

    En mi blog he escrito un artículo analizando la sentencia del TC.

    http://westminsterhoy.wordpress.com/2010/12/27/sobre-la-sentencia-del-tc-acerca-de-la-escuela-en-casa/

    Si tuviera alguna observación a hacer, estaría encantado de recibirla.

    Por otra parte, creo que sería de gran importancia llegar a sintetizar, de la sentencia, cuáles son los criterios por los que se ha puesto a la escuela en casa fuera de la Constitución. Yo veo dos: el criterio de la escolarización y el del alcance de los derechos y libertades. ¿Piensa que hay alguno más?

    Saludos cordiales,
    Jorge Ruiz

  2. Bienvenido a este foro. Todas las opiniones son apreciadas, y cómo no la tuya.
    En cuanto a la segunda pregunta, creo que uno de los criterios es el alcance de la libertad de enseñanza, que en esta sentencia se interpreta en su ámbito más restrictivo, como libertad de cátedra y de creación de centros docentes.
    He leído tu excelente artículo, muy enriquecedor. Gracias.

  3. Muchas gracias, Madelen. Muy esclarecedor. Se confirma, pues, que los dos criterios por los que la escuela en casa se queda fuera de la Constitución son: 1) el de la no escolarización, y 2) el del alcance del derecho a la educación y libertad de enseñanza.

    A. Con respecto al primero, la argumentación del TC es la siguiente:

    1) la escuela en casa está fuera de la Constitución porque no escolariza (cf. no hay laguna legal, sólo LOE)

    2) pero la Constitución no consagra directamente la escolarización (LOE).

    El criterio último por el que se establece la escolarización como deber constitucional es el de la transmisión de los valores democráticos. Muchas ideas tengo al respecto. Pero lo único que diré es que se demuestra que la escuela en casa, en sí misma, no es incompatible con la Constitución y que, por consiguiente, existe laguna legal. El TC no lo puede afirmar sin faltar al principio de no contradicción y acabe su razonamiento en círculo vicioso.

    En cuanto a la transmisión de los valores democráticos, es algo que, prima facie, se nos tendría que conceder a todos los que optamos por la escuela en casa, de la misma manera que se nos lo concede a la hora de ir a votar. Máxime teniendo en cuenta que la escuela en casa es la enseñanza más libre y democrática que existe. De todos modos, ésta es una cuestión (la transmisión de los valores democráticos) a la que se puede dar otras soluciones antes que prohibir directamente la escuela en casa.

    B. Con respecto al segundo criterio, el alcance del derecho a la educación, en última instancia choca con la DUDH. La postura del TC sería comparable a la de un país musulmán que formalmente reconozca la libertad de cultos pero no el derecho de uno nacido musulmán a cambiar de religión, ¡y que encima quiera hacer creer a todos que su concepción del derecho a la libertad de religión es el mismo que el de la DUDH!

    En realidad, lo único que significa la sentencia es que afirma en este punto la supremacía del derecho nacional, y que no reconoce una norma exterior, transcendente al mismo (no hablo ya de la ley divina, natural o revelada, sino ni siquiera de los derechos humanos). Por el momento, prefiero callarme y no decir claramente lo que esto es, hasta no ver, como se suele decir, por dónde van los tiros.

    Por último te quería preguntar si podría usar este intercambio de comentarios para una entrada en mi blog.

    Saludos

  4. Por supuesto que puedes utilizarlo, no faltaba.
    En cuanto a lo de la transmisión de los valores democráticos, es una de las exigencias del sistema educativo y que no puede escpar a cualquier modelo sea cual fuera. Aunque en el caso de la educación no escolarizada creo que se refiere a la regulación de este aspecto dentro de comunidades religiosas, como fue el caso de la intervención sobre la comunidad de Los Niños de Dios, o el de la Colonia del Niño Sergio, los NMR, y lo que algunos denominan sectas.
    En cuanto al derecho internacional, la sentencia no dice que la Constitución no recoge los instrumentos internacionales firmados por el Reino de España, sino que son una interpretación y plasmación concreta dentro del ordenamiento interno de lo que sería un marco general. Además, en la setencia ese artículo que mencionas se pone en conexión con el propio DUDH que en el 26.1 dipone que “la instrucción elemental será obligatoria”.
    En fín, que es una sentencia que da mucho de sí, verdad?.Un saludo afectuoso.

  5. Gracias, Madelen.

    Tienes razón, la sentencia es un caso extraordinariamente complejo. Espero que pueda estimular la reflexión acerca de todas estas cuestiones en nuestro país. Tradicionalmente, por aquí sólo se pide a la gente una mera sumisión o que hagamos profesión de “la fe del carbonero”. Reconozco que, como afectado, me falta la distancia emocional para considerar las cosas con total frialdad. Pero, por lo menos, me tomo la molestia en considerar los argumentos contrarios.

    Desconozco si la transmisión de los valores democráticos es también una exigencia específica de las constituciones de los demás países. Incluso en algunos, como es el caso del Reino Unido, ni siquiera tienen constitución escrita, y nadie puede negar que sea un país democrático. En todo caso, aquí tenemos lo que tenemos y con esto es con lo que tenemos que tratar. Como dije, hay otras opciones que no sea la de la prohibición. Por ejemplo, no creo que los padres que hacen la escuela en casa se opondrían a que nuestros hijos fueran examinados acerca de la Constitución española, o de los valores democráticos en sí. Excluir a la escuela en casa por este criterio es, sin duda, desmesurado, pues circunscribe el deber constitucional de la transmisión de valores exclusivamente a la escolarización, pero, según lo que el TC mismo reconoce, el derecho de educación constitucional no está, en sí mismo, limitado a la escolarización. El estado, pues, tendría, si quisiera, otros recursos a mano antes de la prohibición.

    En cuanto al derecho internacional, por supuesto que la sentencia recoge tanto la DUDH como los demás acuerdos internacionales en la materia. El problema es que limita el alcance de la DUDH exclusivamente a la plasmación que este derecho ha tenido dentro de nuestro marco legal, cuando de hecho es más amplio. Para empezar, porque la “instrucción elemental será obligatoria” de 26.1 DUDH no equivale forzosamente a escolarización formal, si es que el derecho de nuestra Constitución, en sí mismo, tampoco la exige necesariamente (consideraciones del deber de transmitir los valores democráticos aparte).

    Saludos cordiales

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