Unschoolers go to school

Penélope Trunk una de la figuras líderes en el mundo bloguero internacional del homeschool, especialmente dentro del unschool, se ha encontrado con una circunstancia que no esperaba. Su hijo pequeño -de ocho años-, que ocupa la mayor parte de su tiempo tocando el cello, le ha expresado por activa y por pasiva que quiere volver a la escuela.

El niño fue a la guardería y a preescolar, donde era muy popular, muy protagonista, y ese recuerdo satisfactorio le ha seguido hasta este momento, cuando tras  tres o cuatro años de educaciòn en casa siente que quiere volver a tener un contacto social más intenso en la escuela, en la que sin duda destaca.

Penélope se niega en redondo, no quiere bajo ningún concepto que vuelva a la escuela, y para ello le ha inscrito en un grupo selecto de cello, muy exigente que le va a obligar a practicar más horas. Además le ha apuntado  a clases de piano para especializarle más en la música, de manera que cuando sienta que quiere volver a la escuela, se dé cuenta de que tendrá que renunciar al grupo de cello porque no tendría tiempo de practicar con ese nivel de exigencia, para poder seguir al resto.

La foto está extraída de una de las entradas de su blog

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“Mi hijo quiere ser el centro de todo y le encanta la vida en grupo. Fue a la guardería y a pre escolar y sus recuerdos de esa época tienen que ver con ser Mr. Popular y el centro de todo, y ahora lo echa en falta.  Yo le recuerdo que él estaba tres cursos adelantado de cualquiera y que la escuela no va a cambiar el currículo para él, y no le importa. Dice que quiere ayudar a los demás a adelantar.

A mi, por supuesto, me parece horrible todo esto. Odio la escuela. Pero intento verlo desde su punto de vista. Así que esto es lo que he hecho:

Es muy bueno tocando el cello, así que he hecho un gran esfuerzo para que entre en un grupo de alto nivel de exigencia de niños que tocan cello, de manera que se centre tanto en la música, que no le quede tiempo para que la escuela guíe su vida. Además he dejado que se apunte a clases de piano, y cuando mi hijo me dice que quiere volver a la escuela, le recuerdo que no tendría tiempo suficiente para practicar y para ir a las clases para estar a la altura de los otros que tocan cello con él.

El mejor argumento para mantener a los niños fuera de la escuela no es el de decirles “No te voy a dejar ir a la escuela”, sino más bien que “No conseguirás ser quien quieres ser si vas a la escuela”.

Sin embargo otros dudan de la eficacia de su postura, y de que pueda llegar a ser quien es si le niega lo que más quiere, que es seguir sus deseos e ir a la escuela. Varias de las personas que comentan esta entrada de Trunk (la entrada cuenta con 28 comentarios), resaltan la conveniencia de una mayor flexibilidad en el sistema escolar vigente, que permitiera que en casos como el de esta familia, pudiera el menor acudir al centro escolar en atención a sus propias necesidades formativas, para que pueda así compatibilizar dentro de una enseñanza académica mínima, la socialización cotidiana con otros niños y niñas de su edad, a la vez que pudiera seguir a buen ritmo su formación como intérprete de cello.

Por otro lado, otra de las madres que comenta la entrada relata su propia experiencia, y la necesidad que sentía su hija de incorporarse al sistema escolar, aunque se aburría en clase y había bajado su motivación para estudiar. Sin embargo, ofrece un dato interesante, la escuela aporta estructura al ritmo vital de niños, niñas y jóvenes y esto supone una gran ventaja en cuanto a un desarrollo no traumático de la vida familiar, ya que evita el desgaste y el excesivo esfuerzo por parte de quien ha tomado en sus manos, de modo exclusivo la tarea de formar a sus propios hijos.

 Aunque como afirma la madre, la motivación de su hija es casi nula, y sigue en un estado de inercia en el centro, sabe que puede dejar la escuela cuando quiera. ¿Por qué no lo hace?. En palabras de la madre, lo haría “SI  tuviera algo sólido (y con ello se refiere a tener papeles como actriz en obras a su disposición), con lo que podría distraerse y evitar  pasarse el día colgada de internet en el ordenador perdiendo el tiempo.Si hubiera una estructura para el día. SI hubiera un plan”.

Este es su testimonio desde el blog Natural Born Learners:

However, she stays on in school. Why does she stay on? She knows she could drop-out or ‘rise-up’ if you like, at a moment’s notice. But no, she languishes on.

It is because of the ease of schooling; the sheer convenience of it.
You go in. Someone else fills your day for you.  Everything is set up so that you don’t need to think to deeply about it. If it is not to your liking, well then, you can complain and point fingers and accuse someone else for why that is so–let someone else take the blame for why things aren’t working for you.  It’s not your fault after all, it’s the system’s fault. You don’t have to take responsibility. In fact, you are discouraged to do so!

At school, the path is direct. Do A and then B and you should get C. It’s a formula that many people buy into and those who know better still delude themselves with. My daughter says she would quit school IF she had something solid (by this she means if she had acting gigs lined up at the ready) so that she wouldn’t distract herself by hanging out online all day and wasting her time. IF there was a structure to the day. IF there was a plan.

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6 pensamientos en “Unschoolers go to school

  1. Ante nada quiero comentar que hemos educado con éxito a nuestros dos hijos mayores en casa, y el tercero hizo la base de la primaria en casa antes de retornar por decisión propia a la escuela externa. Fue difícil permitírselo, pero por ahora estamos conformes con la decisión que tomamos.
    Sin duda tomar las riendas de la educación de nuestros hijos es una empresa dura y por sobre todo comprometida. Hallaran que no tienen tiempo para ustedes mismos y que los chicos se pueden poner densos. Pero hay que estar atentos a las necesidades de los chicos y ponerlas en la balanza. Des escolarizamos a nuestros hijos por motivos de disconformidad con la educación recibida. Ellos no estaban aprendiendo en la inserción escolar. El sistema estaba fallando. En el primer caso, mi hijo mayor era objeto de bulling duro. Le llegaron a quebrar la pierna en dos oportunidades. Mi hija mayor se llevaba todas las materias y hasta participo de peleas callejeras (también creía que la luna era un planeta). El menor se pasaba en la dirección por mala conducta y fue objeto de maltrato por parte de sus maestras.
    Una vez en casa todo fue tomando dirección con el tiempo. Aprendimos idiomas nuevos, instrumentos musicales, canto, viajamos, recorrimos el país, visitamos museos, estudiamos un tiempo siguiendo un programa de escuela por internet. En fin, pasamos muchísimo tiempo juntos y nos unimos de una manera increíble como familia. Todo bien hasta que los dos mayores terminaron su educación. Fue entonces cuando el menor se sintió solo. Sentía la presión de juego de sus compañeros en la plaza frente a la pregunta: a que escuela vas. Estaba por empezar el 5to grado de primaria en casa cuando pidió volver a la escuela.
    No fue fácil volver. Lo inscribimos en una escuela con orientación Waldorf, que digamos es a nuestro entender el menor de los males. A pesar de no contar con un sistema de calificación convencional, ni de enciclopeizar a los educandos, sigue siendo una escuela con todos sus hechicerías. Tuvimos un momento en particular muy difícil en séptimo grado. Llego un punto en que mi hijo me dijo: Ma, si esto sigue así, el año que viene volvemos a la escuela en casa.
    Aun así, capeamos la situación y siguió allí. Ya estamos terminando el 9no año. La realidad es que el homeschooling dejo su huella en nuestro hijo menor. Por ejemplo notamos que la escuela no es su centro social. Sus amigos son los que el elige de la plaza, de la iglesia, del club. La escuela le esta dejando algunas enseñanzas que no son en termino de conceptos si no mas bien de principios morales que es un estandarte de la escuela Waldorf. El sabe que cuando el quiera tiene permiso de salir de allí y terminar su educación solo. Es su elección permanecer en la escuela siempre y cuando no se meta en dificultades, no sea víctima del bulling y este teniendo un nivel de aprendizaje medio. Si cumple con esos requisitos y es deseo seguir, le hemos dado la libertad de hacerlo. En el momento que los tales fallen, retornara a la escuela en casa.

  2. Pues me parece que esta mamá debería dejar de escribir artículos en su blog sobre homeschooling y centrarse en su situación. Vamos a ver…la solución para quitarle las ganas de ir al cole ( porque es un intento de eso verdad?) es apuntarle a un grupo selecto de cello que tú has elegido para él?
    Me parece que no… ( y es una opinión totalmente personal de una madre convencida del himeschooling)

  3. Es fácil ver y molestarse por el dogmatismo ajeno. Son claramente antidemocráticos los ardides de la mamá militante del homeschooling para evitar que su hijo vuelva a la escuela, como lo son los mil y un argumentos para que nuestros hijos estudien esto o lo otro. Esto es lo normal. Lo que nos trae Madelen a colación es algo nuevo: una madre o padre convenciendo a su retoño de que la escuela no es buena para él!. Estas sutiles observaciones extraídas de historias y vidas reales son preciosas y, si algún día se abre un debate amplio sobre la educación, serán de gran utilidad para diseñar lo que habrá de ser la red de sitios y modos de educarse, que reemplace al actual sistema que obliga estar en él o fuera de él. O en casa o en la escuela. Y si, además de casa y escuela, ¿hubiese otros sitios donde se aprenda estructuradamente? Es poco estimulante que se tache de utópica cualquier propuesta o intento de identificar situaciones intermedias entre la escolarización y la desescolarización. Adelante, Madalen, constructora de veredas, caminos y puentes.

    • Amalia, gracias por compartir tu experiencia, es muy enriquecedora.
      Marvan, supongo que estas transiciones escuela-casa, o al revés, producen situaciones de incertidumbre, mientras no acaban de decantarse de un lado u otro.
      Sylvia, no sé si al final escolarizará o no al menor. Pero auin así le queda el mayor, que sí quiere educarse en casa
      José Antonio, no ´se cómo agardecerte me dices algo muy, muy hermoso.
      Gracias a todos-todas. Estoy preparando la siguiente entrada. Un abrazo

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