El homeschool y la propiedad privada

Se podría trazar un paralelismo entre la propiedad privada y el homeschool, en el caso de que éste último fuera reconocido por el Estado como un derecho.

Desde un punto de vista superficial y aparente, podemos entender el concepto de propiedad privada como el poder de utilizar la cosa en una multitud de facultades, estando entre ellas el poder venderla, ceder su uso en arrendamiento por un período de tiempo, donarla o dejarla en herencia. Existe un consenso social y jurídico sobre estas facultades que nadie cuestiona dentro de la sociedad capitalista. Sin embargo, ninguna de estas opciones representa en profundidad  lo que significa ser propietario, habida cuenta de que su esencia no reside en las facultades para poder “hacer algo”, sino en un “no hacer”, o mejor dicho, en una “abstención por parte de terceros”. En este sentido, si existiera un  reconocimiento ante la idea de educar sin escuela, este derecho no consistiría en lo que “se hace” en el hogar con la finalidad de formar a los niños y las niñas, sino en un derecho a no ser perturbado en esa elección, una capacidad de poder exigir a “todos los demás” incluido el Estado, que se abstenga de intervenir y respete, en consecuencia, el monopolio de los padres sobre el proceso de los hijos, del mismo modo que la propiedad significa el monopolio sobre el bien del que se es titular, que excluye a los demás de su disfrute sin el consentimiento de quien ejerza esa titularidad en cada momento, entendido como el derecho de exigir a los demás que se abstengan de interferir en el pacífico disfrute del bien apropiado.

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Así como en la propiedad, este derecho no es absoluto, y está limitado por la función social a la que debe servir, del mismo modo, el homeschool no sería un derecho absoluto de los padres sobre sus hijos e hijas, sino que estaría, en todo caso, sometido al principio del interés prevalente del menor, que podrá esgrimirse en defensa de los menores por el Estado, incluso contra los padres en los casos en los que ese poder decisorio sobre los hijos les acarree un perjuicio. Esto mismo sucede con la propiedad, que está sometida en todo caso al principio del sometimiento del derecho a la expropiación forzosa justificada por un bien social superior.

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2 pensamientos en “El homeschool y la propiedad privada

  1. Yo no comparto el modelo de propiedad que impusieron Locke y Mill. Pero aún partiendo del hecho de como entienden nuestras legislaciones la propiedad, efectivamente tienes razón. Pero de todo esto se desprende fácilmente que les consideramos una propiedad más, bien seamos los padres, bien el Estado. Pero son personas, como nosotros los adultos. La defensa de su derecho a ser educados no debería depender del ejercicio de la propiedad.

  2. La verdad es que se me ocurió el paralelismo mientras explicaba a mis alumnos y alumnas el concepto de propiedad privada que emerge en los siglos XX y XXI en los que, superado el individualismo del siglo XIX (en el que se incardina el Código Civil vigente), asume la propiedad como un poder de abstención “erga omnes” de todos los demás, y no como un poder absuluto directo sobre la cosa. Ese poder de abstención de un derecho, limitado por su función social, me parecía muy sugerente.
    Un saludo y gracias por tu comentario

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