La vida paleo y el antipatriarcalismo

En el blog The tribal parent se expresa la desazón que produce la familia nuclear actual. “Se dice que hace falta una tribu para educar a un niño o niña. La presencia de distintos adultos fortalece el aprendizaje pues suplen unos las deficiencias de otros en distintos campos.

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Pero en el siglo 21 educamos a nuestros hijos e hijas solos y la poca ayuda con la que podemos contar es de carácter profesional. Los antiguos modos colaborativos no van a imponerse en un mundo en el que la suprema ley es el capitalismo y el individualismo. La tribu está muerta y la familia monoparental o biparental  ha venido a reemplazarla. Los hogares monoparentales se hacen cada vez más frecuentes en la civilización occidental meintras que  las familias viven en privado tras las paredes de su hogar.

¿Cuál es la mejor manera de educar a nuestros hijos e hijas en ausencia de una tribu? Podemos aprender de las tradiciones y crear movimientos de base que revivan ciertos aspectos del pasado. En América latina por ejemplo, las comunidades mantienen su fuerza, pero si tuvieran más riqueza material ¿no se perderían también allí?

Debemos crear una nuevo paradigma. Nos guste o no va a afectar a nuestras vidas: nuestros hogares aislados, las guarderías, la tecnología que sustituye a la tribu. Los miembros de cada familia se encuentran diseminados por distintos lugares a lo largo y ancho de la geografía y las madres trabajan todo el día. Algunos consiguen escapar y viven en comunas, pero es sólo una ínfima minoría y no supone una alternativa a los millones de habitantes a los que nos referimos”.

Y aquí está la base del debate… ¿Qué hacer?

El estilo de vida paleo nos suena porque trae al presente una ideología que siempre ha estado ahí: el antipatriarcalismo. A modo de ejemplo podemos comprobar su presencia en los escritos de Casilda Rodrigáñez y en concreto el denominado “Poner limites o informar de los límites” se subtitula “El amor después de la etapa primal” en alusión al “primal parenting”, que aboga por la recuperación de la tribu.

Asi nos advierte Rodrigáñez que “habría que investigar también en qué medida la familia nuclear y las familias con pocos hij@s ha propiciado en buena medida un incremento de la infelicidad infantil, debido a que ahora l@s niñ@s se pasan muchas horas solos o en compañía exclusivamente de adult@s. Antes la falta de complicidad de los adult@s se compensaba con la del grupo amplio de niñ@s que había en el ámbito familiar. Por eso ahora hay quizá más soledad en la infancia y más depresión infantil”.

Casilda Rodrigáñez dedica en su libro “La Rebelion de Hares”  todo un capítulo al paleolítico, el tiempo anterior a la configuración de sociedad patriarcal, descrbibiendo las relaciones sociales que se producen en ese tiempo como matrifocales e  insistiendo en la ausencia de relaciones jerárquicas. Un modo de vida que vio su declive con la imposición del “El padre y la madre patriarcal institucionalizados en la Familia que realizan la operación mediática entre el Estado y la criatura, produciendo en ella el mecanismo de refoulement y engarzándolo con la represión general de la sociedad”.

Pero esto merece un tercer capítulo

Acerca de madalen

Profesora de Derecho Civil de la EHU-UPV

Un pensamiento en “La vida paleo y el antipatriarcalismo

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