Manifiesto a favor de los niños

Desde aquí: Antes de que los niños empiecen a gatear, la guerra ya está establecida; se ha desencadenado la espiral de la represión de los adultos y de la resistencia de los niños. Los padres tienen que levantarse temprano para ir a trabajar, tienen sueño, están cansados. Lo más probable es que no se den cuenta de lo que están haciendo y que piensen, según el credo en vigor, que lo que ocurre es que los niños son así, dan guerra, son malos. No ven que los berrinches de sus bebes son la manera que tienen de protestar por lo que les hacen; no se dan cuenta porque piensan que ellos están haciendo lo que hay que hacer. Empiezan poco a poco a albergar resentimiento y rencor contra quien les ha trastocado su vida y traido tanto “trabajo”. El bebé parece el “culpable”, el que ha originado la situación.eskuak atzean

Es preciso insistir en que el bebé no ha originado la situación; que la sociedad adulta es quien ha eliminado el espacio social necesario para la crianza de las criaturas humanas, haciendo ver que es compatible con el trabajo fuera de casa de los padres, etc. Desgraciadamente pocas madres y padres se cuestionan el orden doméstico y social establecido y por eso se razona la situación de términos de “la guerra que dan los niños”. De este modo se refuerza la espiral: hay que acostumbrarles a nuestros horarios, a nuestras costumbres, pues la madre ha de volver enseguida al lecho conyugal, al trabajo doméstico e incluso al trabajo fuera de casa; por eso no hay que mimarles demasiado, tienen que ir aprendiendo.

La asociación antipatriarcal…. A favor de los niños

Para ello se requiere un esfuerzo de memoria. Un esfuerzo de desidealización de la propia infancia. El recuerdo de lo que nos pasó cuando fuimos niños. Dejar hablar a la herida, no al montaje idealizado que a lo mejor nos hemos hecho para que no nos duela. Todo el mundo tiene su criatura interior que es el recuerdo consciente o inconsciente de lo que fue y de lo que le hicieron. Ese recuerdo es lo que nos tiene que incitar y empujar a defender a las criaturas de ahora. Ellas no pueden hacerlo; de entrada lo ignoran todo de este mundo; y aunque pronto empiezan a conocerlo, tampoco van a tener ningún margen de maniobra, no van a poder hacer nada porque un poder omnímodo e implacable se lo va a impedir. Las posibilidades de defensa de las criaturas son siempre reducidísimas; y, aunque físicamente aumentan según van creciendo (rabietas, pataletas, travesuras), los adultos se guardan muy bien de ir bastantes pasos por delante para poder con ellas (castigos, bofetadas, amenazas, chantajes). Es por tanto urgente y muy importante, como decía Christiane Rochefort, que los adultos que no hemos perdido la memoria, que no queremos olvidar ni traicionar nuestra infancia, nos pongamos del lado de los niños. En este afán queremos hacer un breve repaso de la sistemática represión que sufren niños y niñas.

La asociación antipatriarcal fue una auténtica avanzadilla de las ideas que hoy se van volviendo dominantes. Por ello, en ocasiones hay que volver la vista atrás para encontrar inspiración.

Acerca de madalen

Profesora de Derecho Civil de la EHU-UPV

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