¡No hay comparación! (No debería haberla)

Un artículo de Azucena Caballero publicado en el blog de La Pedagogía Blanca desarrolla una de las ideas que intermitentemente reaparecen en el mundo homeschooler.  Se trata de la comparación, y se titula “La trampa de la Comparación”.

Cuando educamos en casa todos queremos hacerlo lo mejor posible, para eso los sacamos del cole. Además queremos que nuestros hijos estén altamente motivados estimulados incluso, y que les encante todo, y que todo sea fácil y bonito, pero no siempre es así, como en todo, hay altibajos de todo tipo. Además, como estamos en casa, para inspirarnos y coger ideas empezamos a mirar lo que hacen otras familias, seguimos blogs, tablones de Pinterest, perfiles de Facebook, etc, y muchas veces nos dan ideas estupendas, pero ¡ojo! porque es tan fácil caer en la trampa venenosa de la comparación…
 Signos de que estás cayendo en la trampa:
  1. Miras demasiado los blogs de otras, casi te obsesiona ver lo que hace Fulanita.
  2. Te inspiras demasiado en los blogs y en los comentarios de otras en lugar de observar y escuchar lo que le interesa realmente a tus hijos y estirar de ese hilo.
  3. Te sientes mal porque tus hijos no hacen tal o cual cosa que hace Fulanito, o Menganito, o porque no le gusta eso tan interesante que le gusta a Pepito…

He encontrado los sentimientos de inseguridad que refleja Azucena Caballero ocasionalmente en distintos tipos de publicaciones referidas al día a día de la educación en casa y así lo reflejo en un texto de los libros de la Serie 10 del homeschool, en concreto en el titulado “10 Paradojas del Homeschool” (pag. 77).

Cuando los padres que educan en casa no se sienten confiados con su decisión, cuando dudan de lo que están haciendo, cuando sufren incomprensión o aislamiento y les pesa la tarea asumida, esa angustia y ese desasosiego se acallan y pasan a identificarse como “fases”, como una especie de sarampión que ya pasará. Ese malestar no se toma con seriedad y se achaca a una especie de “bajón ” que está pasando la persona que las expresa, que, por otro lado, respira con alivio al comprobar que, al fin y al cabo, es la mejor decisión que han tomado en su vida, máxime si se compara con la profusión de desavenencias con la escuela que expresan, sin rubor, los padres que escolarizan, en lo que se podría calificar como una especie de actitud de alivio ante el “mal de todos”.

mascara logoEl mismo tema fue desarrollado en la X edición del Carnaval de Blogs alojado por “Más allá del Infinito”, que exploraba “Los sentimientos de acierto o fracaso que rodean a la experiencia de educar en casa”.

“Yo soy una persona por lo general muy sentimental, así que lo mío va de sentimientos. Todos hablamos siempre en nuestros blogs de las actividades que hacemos con nuestros hijos, de cómo evolucionan, de lo mucho que aprenden, etc. Pero ¿qué es lo que sentimos en los momentos buenos y especialmente en los malos, de los que hablamos poco? ¿Pensáis en ocasiones que os habéis equivocado?¿Qué hacéis cuando parece que flaquean las fuerzas?¿sirve el entorno familiar de apoyo moral?¿pensáis que es duro no tener ni un momento para una misma?¿y en momentos de “crisis”, lloros, pataletas, gritos, etc.? ¿Y los momentos de caos?

Y finalmente, simplemente a modo de muestra, es el mismo tema que tan magistralmente desarrolló Meninheira en su blog Homeschooling Spain y que denominó el Síndrome de Angustia Homeschooler (SAH)

  • Has estado de visita en casa de otra familia homeschooler y has comprobado que tu hijo todavía no sabe aquello que el niño de la familia domina a la perfección.
  • Tus amigos o familiares han venido de visita y han realizado la rutinaria evaluación que siempre les hacen a los niños cuando los ven, y estos no han respondido a todas la preguntas!!
  • Tu mejor amigo te ha hecho un resumen detallado de las excelentes calificaciones escolares de sus hijos.
  • Has visto la carta que tu hijo le ha escrito a su amigo por su cumpleaños y te ha costado entenderla por el elevado número de faltas ortográficas.

Las comparaciones son odiosas y más cuando afectan a nuestros hijos e hijas. Azucena Caballero en su artículo, a continuación nos ofrece las claves:

Soluciones:

  1. Deja de mirar tantos blogs y tantos tablones de Pinterest, solo te están quitando tiempo y haciendo creer que hay algún tipo de estándar al que hay que llegar. Educas en casa para hacerlo a la medida de tus hijos, así que si Menganita hace con sus hijos unas esculturas de papel maché que son preciosas e ingeniosas, alégrate por ella, por su familia y por su talento. Pero tú no eres Menganita, y tus hijos son únicos y diferentes. ¿Que les motiva a ellos? ¿Qué les divierte? ¿Qué les apasiona?
  2. Presta atención a tus hijos. ¿Qué te cuentan? ¿Sobre qué te preguntan? ¿A qué juegan? ¿Qué película o documental quieren ver una y otra vez? Si en el blog de otra se pasan el día leyendo y a tu hijo lo que le gusta es salir a recoger piedras ¿qué es mejor, compararte y comprar una novela o salir a coger piedras y comprar un manual de minerales y otro de fósiles y sacarle partido a lo que sí le motiva a tu hijo? Escucha a tu hijo, déjale ser el mismo, déjale seguir su ritmo, sus inquietudes, potencia lo que le encante, y déjale desarrollar su talento natural. Para eso no puedes compararle con nadie, solo centrarte en sus gustos y alentarle a seguir con lo que más le guste, sea lo que sea. Si a tu hijo le encanta cocinar, es algo tan valioso para el ser humano como si le encanta construir. Todos somos necesarios, los cocineros, los arquitectos, los agricultores, los médicos, los botánicos, los escritores… Todos somos importantes. Valora a tu hijo tal y como es, sin cambiarle nada, y ayúdale a desarrollar su pasión.
  3. No te preocupes por lo que le guste a otro, o lo que haga otro.  ¿Cambiarías a tu hijo por Pepito? ¿A qué no? Pues tu hijo va con el paquete completo, incluyendo sus gustos y sus aficiones. ¿Conoces mucho a Fulanito y Menganito, esos que ves en un blog? ¿Sabes porqué les encanta X cosa o se dedican a tal otra? ¿Te sientes mal porque parece que tus hijos pierden mucho tiempo? Mira, jugar no es perder el tiempo. Cada persona es diferente, y es lo maravilloso del ser humano, que nos gusten cosas diferentes. Apaga el PC, sal a la calle con tus hijos, ves de excursión, de viaje, enséñales lo que a ti te gusta, comparte con ellos horas, aficiones, descubre qué quieren conocer, que desean aprender, y enfócate en eso como si fuera lo más importante de tu vida, te sorprenderá todo lo que tus hijos realmente hacen o pueden hacer, lo interesantes que son, la curiosidad que tienen, y lo maravilloso que es compartir con ellos lo que de verdad les interesa y no la manualidad, proyecto o afición de otro que compartió una bonita imagen en un blog. Pon a tus hijos y sus intereses primero, y ellos te enseñarán el camino.

Acerca de madalen

Profesora de Derecho Civil de la EHU-UPV

2 pensamientos en “¡No hay comparación! (No debería haberla)

  1. Que bien me hizo leer esto, ayer tuve una gran crisis, toque fondo, hace 8 meses desescolarize a mis hijos de 12 y 3 años, creí que sería posible hacer homeschool y trabajar al mismo tiempo, lo intente, lo juro…. pero ayer supe que no es posible y aunque como bien dices cada familia es diferente, creo que lo que si es un requisito casi indispensable es que alguno de los padres este en casa al pendiente de esos niños que tanto necesitan. Hoy se que lo mejor para mis hijos es aprender en casa, pero a lado de alguno de sus padres. Al principio hay muchas dudas y a veces sientes que estas haciendo mal. Lo mejor es escuchar, mirar, tocar y platicar con tus hijos, ellos son los que tienen las respuestas a todas nuestras dudas.

    Gracias por tus palabras.

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