HS y feminismo: un debate pendiente

 ¿Puede una feminista educar en casa a su hijo o hija? Las voces que lideran el movimiento feminista callan o son ambivalentes ante el homeschool. Como no soy líder del movimiento feminista, no quiero callar, ni ser ambivalente. Queda tanto por decir de este tema, que no sé por dónde empezar. Había pensado en dedicar uno de los números a las mujeres que más han influenciado el HS español. Pero ahora veo que hay otro tema, no histórico, sino muy real y muy acuciante: el binomio feminismo y homeschool. En el nº 7 de la Serie 10 que dediqué a los 10 tópicos a los que se enfrenta el homeschool, hablaba de este tema y alertaba sobre la necesidad de construir un discurso dentro del homeschool que cubra ideológicamente el cuestionamiento que se hace desde el movimiento feminista, desde su prisma antipatriarcalista. No vale hablar de feminazis, eso es hacer trampas al solitario, pues son argumentos sólidos los que presentan y merecen un análisis en consecuencia.

Para plantear el debate me he basado en el artículo de Wendy McElroy, ¿Puede una feminista educar en casa? mcelroy0202

El texto plantea el debate en base a la “típica” familia homeschooler con la madre educadora que se queda en casa como parte de una familia media  heterosexual con dos o más hijos en la que los padres tienen un nivel educativo alto y el padre es el que sustenta económicamente a la familia. Esto significa que muchas mujeres con un nivel educativo alto están abandonando su potencial profesional y vuelven a los valores domésticos tradicionales, poniendo a sus hijos e hijas  y a la familia en primer lugar. Las mujeres que eligen no incorporarse al mercado de trabajo son las que se ven reflejadas en este perfil. El problema se plantea cuando  la situación  desemboca en una dependencia económica.

Algunas madres que educan en casa se consideran feministas, pero no son la mayoría. El homeschool no se adapta a las políticas de igualdad de género. Laurae Lyste-Mensh ha escrito un artículo titulado “¿Es el homeschool sexista?” La autora es claramente favorable al homeschool, siendo ella misma madre que educa en casa, pero se pregunta cuál es el mensaje que esta madre transmite a sus hijas: ¿Les digo que se esfuercen por educar en casa a sus propios hijos e hijas, y se queden en casa, como lo he hecho yo? ¿Les digo que no lo hagan? ¿Y qué hay de los hijos?  Ellos no pueden evitar darse cuenta de que quienes hacen el homeschool son las madres y quienes renuncian son ellas…

Lyster-Mensh plantea preguntas muy importantes para las familias que educan en casa. Por ejemplo, cuando se trata del hombre como principal contribuidor a la economía doméstica… ¿Cuál es su papel en la toma de las decisiones que afectan a la familia? Admite con tranquilidad que estas cuestiones no preocupan en absoluto a muchas de las familñias que educan en casa. Pero sospecha que en el fondo, dado que el movimiento que educa en casa se ve atacado por el movimiento feminista y la izquierda en general, que se muestra muy convencida en su defensa del sistema escolar público, presentan un frente unido contra el mundo. En consecuencia cuestiones fundamentales como el rol de las mujeres en la familia y en las sociedad no se discuten tan abiertamente como debería dadas otras circunstancias. Desgraciadamente no sabremos los resultados de este debate mientras no cesen los ataques a las madres homeschoolers.

Una queja de las madres que educan en casa es que las feministas  muestran un trato agresivo e insultante contra su modo de vida. En resumen, las feministas les miran por debajo del hombro considerándolas menos liberadas por no haberse incorporado al mercado de trabajo. Las ven como madres que al quedarse en casa refuerzan la estructura patricarcal (la familia nuclear y sus valortes tradicionales) que son el germen de la opresión de género.

Lyman

En el otro extremo, Isabel Lyman en su artículo  “La maternidad puesta a punto” se pregunta algo que se le ha ocurrido a la mayoría de las mujeres que educan en casa a sus hijos e hijas, especialmente aquellas que han renunciado a su desarrollo profesional y a su independencia económica: ¿Una mujer que se entrega en cuerpo y alma a la educación de sus hijos e hijas representa un paso atrás en la evolución del feminismo o es una pionera que desafía cualquier tipo de encasillamiento?

Y esta es su respuesta:

“Bienvenido y bienvenida a mi homeschool—mi pequeña rebelión privada contra los enemigos de la excelencia educativa y las fuerzas del feminismo que dicen que el lugar de una mujer es su puesto de trabajo”.

Acerca de madalen

Profesora de Derecho Civil de la EHU-UPV

6 pensamientos en “HS y feminismo: un debate pendiente

  1. ¡qué te voy a decir! ¡Un tema interesantísimo! y como dices es aún un debate pendiente.
    Me encanta la frase final de Isabel Lyman y estoy completamente de acuerdo.
    No sé si leiste mi entrada sobre “niños y niñas” que iba un poco en esta dirección también. http://orca-alce.blogspot.com.es/2016/03/mama-de-mayor-quiero-cuidar-mis-hijos.html

    Creo que aquí las feministas olvidan algo muy importante y es justamente esto: mujeres y hombres no son iguales y muchas veces no quieren lo mismo. Sí que quieren ser valorados iguales, claro que sí, pero sus preferencias pueden ser muy diferentes.

    La respuesta a la pregunta que se hace Laurae Lyste-Mensh ¿Les tengo que decir esto o lo otro? es bastante sencilla.
    No les tiene que decir NADA. Les tiene que dejar ELEGIR. Hay que educar a los hijos con la libertad de elegir después lo que realmente QUIEREN hacer y no lo que otro haya dicho que TENGAN que hacer porque son hombres o porque son mujeres. Hay que dar a los hijos todas las herramientas para poder hacer esta elección libremente. Hay que educar a las hijas también por si quieren hacer una carrera porque si la quieren hacer tienen que tener las herramientas y la posibilidad de hacerla y hay que educar a los hijos también con el objetivo de que podrán elegir.

    No se trata de que la mujer tiene que “renunciar”. Yo no siento que haya tenido que renunciar a nada. Al contrario, siento una gran satisfacción por lo que hago. Muchísimo más de la que sentiría si trabajara a tiempo completo. Trabajo a tiempo parcial porque la economía familiar lo necesita pero me encantaría poder dejarlo y dedicarme solamente a la educación de mis hijos. Me encantaría esta “supuesta dependencia” de mi marido. Y digo supuesta dependencia porque si mi marido tuviera que pagar profesores privados para pagar todo lo que hago yo en casa no tendría ni para llegar hasta mediados de mes, así que yo contribuyo con todo lo que hago para llegar a final de mes en nuestro proyecto conjunto ;), cada uno con su parte.

    Hay hombres que sienten que trabajando fuera de casa han tenido que renunciar a su familia y que han perdido calidad de tiempo con la familia. Si lo vemos en renuncia, ellos también renuncian, depende de las prioridades y preferencias de cada uno.

    Hombres y mujeres deberían de poder elegir libremente si quieren trabajar fuera de casa o ocuparse de los hijos o hacer las dos cosas conjuntamente.

    • Gracias por tu comentario Marvan. Sí que leí la entrada de tu blog a la que te refieres, aunque discrepo en una cosa. Cuando desde el feminismo hablamos de igualdad, no queremos decir que hombres y mujeres sean iguales (Que también desde un prisma ético-filosófico alguien podría defender que lo son), sino que deben reconocernos iguales derechos que a los hombres. Y que niñas y niños deben recibir una educación paritaria, dándoseles las mismas oportunidades. No hace mucho, en este páis, el dinero de la educación se reservaba para los hijos varones.
      En cuanto a lo que unas y otros quieren (hombres y mujeres) esas preferencias están mediatizadas por la sociedad dominante (patriarcal) y cambiarían en otro tipo de sociedad.
      En cuanto a tu elección personal, me parece que todo lo que dices es muy cierto y muy sentido y no tengo nada que decir al respecto. Pero me parecería fatal que alguna feminista te mirara por encima del hombro por ello
      Un abrazo grande.

      • El debate sigue abierto ;). Creo entonces que ha sido un malentendido y que estamos muy de acuerdo. Claro que deben de reconocernos iguales derechos y que deben de recibir la misma educación, es decir, aprender lo que quieren, que no tiene porqué ser lo mismo.
        Lo que las preferencias cambiarían en otra sociedad no estoy tan segura. Quizás esta sociedad está así porque han sido las preferencias de toda la vida. Está este test de monos que lo podría demostrar: http://www.bbc.com/news/science-environment-29418230
        Creo que somos más primitivos e instintivos de lo que a veces nos gusta admitir. O quizás menos mal que aún mantenemos algo de nuestro instinto primitivo…. no estoy segura de cómo mirarlo……
        Si alguna feminista me mira por encima del hombro no te preocupes jejeje pensaré: pobre, espero que algún día tengas la suerte de sentirte tan mujer y libre como me siento yo ;).

  2. Pingback: Ana Gabriel y la cocrianza | La opción de educar en casa

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