Captain Fantastic: la película

Ben (Viggo Mortensen) es un hombre que ha pasado diez años viviendo en los remotos bosques situados al noroeste del Pacífico criando a sus seis hijos. Sin embargo, las circunstancias hacen que tal peculiar familia deba abandonar su modo de vida en la naturaleza y volver a la civilización. Asimilar su nueva situación y adaptarse de nuevo a la sociedad moderna no les va a resultar nada sencillo(FILMAFFINITY).

Captain Fantastic va camino de convertirse en el lugar común y el epítome de las películas sobre la vida sin escuela. Se presenta bajo el formato de comedia dramática que estéticamente recuerda a “La Costa de los Mosquitos”. De hecho, Viggo Mortensen nos recuerda a Harrison Ford, en su actitud dura y protectora a un tiempo. La importancia del film se centra, para nosotros, en que por fin una película, -sin subterfugios ni como un sub argumento- sino que desde el centro de la trama, hace frente a los retos que la vida sin escuela representa.  La familia de Ben se enfrenta, además, a un gran desafío, más allá de la presión y del juicio habitual a los que se ve sometida desde el mundo escolarizado, con los reproches que parten sobre todo de la familia extensa y de la autoridad policial, en lo que podría incluso definirse como una road movie.

La película comienza con un ritual de paso del hijo mayor, que sale de la infancia para incorporarse a la edad adulta y a partir de ahí vamos conociendo los entresijos de la rutina y la vida diaria de la familia que habita un mundo aislado de la civilización, en una zona boscosa del noroeste de Estados Unidos. Nos recuerda a lo que podría haber sido una película sobre el Emilio de Rousseau, mezclado con Walden de Thoreau, y en un registro más cercano a la comedia, se podría asemejar a Tarzán cuando recala en la civilización, o Cocodrilo Dundee cuando llega a Nueva York. Es la fábula del buen salvaje, que tiene como variante el mito del niño salvaje (Victor de Aveyron y Kaspar Hauser, que han sido reflejados en películas), entendido como ser angelical puro y utópico que ha recibido la fuerza, la habilidad y la inteligencia primigenia de la naturaleza sin contaminación alguna de los elementos tecnológicos que atontan a la niñez: en concreto, se enfatiza en la película la alimentación y las pantallas de todo tipo, ya sean los móviles, el ordenador o los videojuegos.

Los guiños a la cultura son frecuentes, Noam Chomsky, Middlemarch o Trotski son habituales compañeros de conversación en la erudita familia del bosque y literariamente tiene reminiscencias de la novela “The Lord of the Flies”,

Paralelamente, un reality norteamericano que está actualmente en las pantallas relata también la vida de una familia numerosa en los bosques de Alaska, familia que curiosamente también se compone de seis hijos e hijas. Las diferencias entre la realidad ficcionada del reality y la ficción absoluta de la película son patentes. La gente resulta muy atractiva cuando pasa por el filtro de la pantalla de cine.

Para quien conoce el homeschool y más en concreto, el unschool, es una delicia ver esta película por la sensación de complicidad que transmite. Pero no nos engañemos, por muy unschoolers que seamos, nuestros hijos no serían capaces de pillar desprevenido a un ciervo y  matarlo en un combate cuerpo a cuerpo, con un cuchillo entre los dientes. Es una familia atípica dentro del espectro atípico, es una familia atípica al cuadrado. En el mundo hay gente que vive así, no cabe duda alguna, pero no como una construcción filosófica, sino como un modo de habitar un lugar del mundo, fuera de las economías capitalistas del mundo occidental.

El impacto del mundo exterior es tremendo sobre la familia y la presión casi la destruye. El contraste entre los dos mundos, el desescolarizado y salvaje frente al escolarizado y urbano pone de manifiesto las debilidades de la sociedad actual. Se oponen de modo radical la vida en naturaleza, sin comunicación ni tecnología alguna disponible para la familia del bosque, al modelo vital de los niños que juegan a videojuegos y viven expuestos permanentemente a alguna pantalla en la civilización urbana americana. Frente a la ideología izquierdista, marxista y atea de la familia del bosque, destaca el ambiente cristiano imperante en la Norteamérica profunda. Frente a la sinceridad extrema de la familia del bosque, palidece la hipocresía y el engaño en la crianza de los niños en cuanto a las grandes verdades del ser humano, la vida, el sexo y la muerte. Frente a un conocimiento erudito  y enciclopédico de los niños del bosque, se nos muestra la ignorancia de los niños escolarizados, y finalmente frente a la extraordinaria forma física de estos niños y niñas entrenados con tácticas pseudomilitares desde la más tierna infancia, comprobamos la abundacia de cuerpos obesos y desentrenados que encuentran en la civilización, y que se les antojan “enfermos”. Es el contraste entre la vida en naturaleza, autosuficiente y la vida urbanita artificial y dependiente de la sociedad de consumo que encuentran en cuando salen del bosque.

Me alegra poder comprobar que la película contiene algunos de los tópicos sobre el homeschool que he analizado en uno de mis libros de la Serie 10, el que trata sobre los “10 Tópicos del homeschool”. En la película, los niños hablan de cinco a seis idiomas, incluido el esperanto, se los rifan en las universidades más prestigiosas, al punto que el hijo mayor, simplemente elige una poniendo un dedo sobre el mapa, leen constantemente, son inteligentes, eruditos y con una estabilidad emocional envidiable. Saben muchísimo más que cualquier niño escolarizado, incluso con una diferencia de edad considerable. Su talento musical queda fuera de dudas, en cuanto el padre coge la guitarra y se pone a tocar, distintos instrumentos.

Cualquier familia que vea la película, se sentirá como describí en mi libro de los tópicos, inadecuada e inferior y se preguntará: ¿Qué he hecho yo con mis hijos? ¿Por qué no he conseguido que lean a Chomsky, citen a Trotski, engañen a la policía con humor, hablen idiomas, cacen, escalen, devoren libros, hagan yoga y toquen instrumentos? Y la respuesta es sencilla: porque no son de película, son de verdad, como los de Alaska.

Acerca de madalen

Profesora de Derecho Civil de la EHU-UPV

5 pensamientos en “Captain Fantastic: la película

  1. Aún no he visto la película, pero ya con la información aquí y del Trailer ya me da la sensación que es muy Disney: vida idealizada y perfecta incluso en lo imperfecto.
    No sé si este tipo de películas hace bien al colectivo Homeschooler, ni la serie de la familia real de Alaska porque son un tipo de familia que hay uno entre 100.000 y la de la película ni existe tal cual. Nos vuelve a colocar en el sitio de: raros, extravagantes, exagerados, exóticos, inalcanzables y hasta irreales…..
    Creo que la película me gustará como película, incluso puede que me guste el argumento, siempre teniendo en cuenta que se trata de un cuento, como me puede gustar viendo Star Wars o Walking Dead, sabiendo que esto en la vida real es imposible……

  2. Marván, te va a gustar precisamente desde el punto de vista que apuntas… Como una película de acción, una road movie, al fin y al cabo…

  3. Tan sólo enriquecer este análisis tan perfectamente hilado por Madalen diciendo que el hijo mayor decide finalmente marchar a África, rechazando las ofertas de las mejores universidades estadounidenses. Así, el joven acepta conocer otras realidades distintas a la suya (durante la trama se cuestiona ser “ratito” y estar aislado) aunque ya que desea hacerlo prefiere una realidad fuera de la vida que suponen las universidades.

      • Namibia, sí. Mi lectura es que ya que desea acceder a “otra” realidad decide conocer mundo y no conformarse con la supuesta opción contraria a la suya (que no es poco ya que ser admitido en Princeton, Harvard… es una realidad a la que muy pocas personas tienen acceso). Como bien dices, el filtro del cine ha hecho que la idea de Ross sea muy idílica y llena de tópicos del homeschooling tratados desde una óptica bastante maniquea (lo mío es perfecto, lo otro imperfecto) pero sirve bastante bien de marco donde el director propone. No deja de ser crítico a niveles que yo ni siquiera esperaba, como por ejemplo la dura reflexión sobre el homeschooling en EEUU dependiendo de si es por principios religiosos o si lo son de carácter humanista (celebrar el día de Chomsky en contraposición a la Navidad me parece maravilloso). Contestando a tu pregunta, me conmovió bastante y resulta una película muuuy crítica para ser del circuito comercial (aunque fuese premiada en Sundance), y tiende en demasía a ese idealismo del que hablas cuando mencionas las familias de Alaska. Vigo, brutal en su papel. Recomiendo declaraciones del director como por ejemplo que la escena de la noticia a la familia de que la madre ha muerto es improvisada por parte de l@s niñ@s.

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