Las convicciones pedagógicas y Lorenzo Milani

Esto es lo que nos dice el Tribunal Constitucional en su Sentencia 133/2010, de 2 de diciembre respecto a las convicciones pedagógicas: básicamente que no existen porque están integradas como motivación dentro de la religiosas o filosóficas.

Fundamentos de derecho

6. d) Finalmente, a pesar de que en su art. 14 la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea reconoce el “derecho de los padres a garantizar la educación y la enseñanza de sus hijos conforme a sus convicciones religiosas, filosóficas y pedagógicas”, esta última precisión debe entenderse referida a aquellas opciones pedagógicas que resulten de convicciones de tipo religioso o filosófico, puesto que el art. 14 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea “se inspira tanto en las tradiciones constitucionales comunes a los Estados miembros como en el artículo 2 del Protocolo Adicional al CEDH”, sin que la referencia a las convicciones pedagógicas se encuentre entre las ampliaciones de este último precepto reconocidas en las explicaciones elaboradas bajo la autoridad del Praesidium de la Convención que redactó la Carta y actualizadas bajo la responsabilidad del Praesidium de la Convención Europea, y que, conforme establece la propia Carta el preámbulo y en su art. 52.7, han de servir a una interpretación genérica de los derechos por ella reconocidos.

Las convicciones religiosas pueden inclurso referirse a la ausencia de credo religioso: El magistrado ha estimado que el derecho a la libertad religiosa comprende también el derecho a no profesar religión o creencia alguna y que, en este caso, prevalece ese derecho fundamental frente a los motivos de proximidad y horario.

En cuanto a las convicciones pedagógicas (que no se aducen en este caso, ya que la madre únicamente se inclina por motivaciones de tipo logístico, como son la cercanía o le horario del centro religioso frente al centro público), normalmente se tendrían en cuenta dentro de un proceso en el que se discuta sobre la conveniencia de optar por uno u otro centro, -como sería en un caso de custodia asignada a ambos progenitores tras un proceso de divorcio´-, pero no valdría para justificar por sí misma (como tal objeción pedagógica) un caso de desescolarización por objeción de conciencia basada en motivos úicamente pedagógicos. Esa objeción valdría para objetar la asistencia de un menor  a un centro en concreto, cuando éste haya sido propuesto por el otro progenitor titular de la patria potestad, pero no para objetar al sistema escolar en su totalidad.

Dicho de otra manera, una objeción de conciencia de corte pacifista podría proporcionarnos la posibilidad de que nuestros impuestos no se deriven a gastos militares, pero no jusitificaría un razonamiento suficiente para eximirnos a la obligación tributaria en bloque si según la normativa tributaria estamos sujetos al pago del impuesto correspondiente.

La Iglesia católica en boca de Lorenzo Milani también tiene algo que decir sobre el derecho a la desobediencia frente a las leyes injustas.

 

… «Yo no puedo decir a mis muchachos que el único modo de amar la ley es obedecerla. Lo que puedo decirles es que deberán tener las leyes de los hombres en tal consideración que deberán observalas cuando sean justas (es decir, cuando sean la fuerza del débil). Cuando por el contrario vean que no son justas (es decir, cuando sancionen el abuso del fuerte) deberán luchar para cambiarlas (…)

Hay que tener el valor de decir a los jovenes que todos somos soberanos, con lo cual la obediencia no es ya una virtud, sino la más engañosa de las tentaciones; que no crean poder escudarse con ella ni ante los hombres ni ante Dios; que es preciso que cada uno se sienta el único responsable de todo»

Carta-a-los-jueces-Lorenzo-Milani

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2 pensamientos en “Las convicciones pedagógicas y Lorenzo Milani

  1. Y es que el bueno de Milani, enseñando a sus chicos con periódicos, a leer, a entender el mundo, sin edades, sin cursos, sin libros de texto, sin exámenes… para que luego venga una presidenta (cesada cuando lo firmó por cierto) del TC o una “especialista en educación” como Inger Enkvist, y te digan que mano dura, exámenes y cultura del esfuerzo. En fin, pero bueno, tampoco es que vaya a parecerme bien lo de meterle a las criaturas desde los primeros meses un programa de estimulación delante de una tele…

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