John Holt en el programa de Phil Donahue (1981)

«Home schooling gives the impression that the kids are shut up inside the house,» says John Holt, a maverick educator, author, and philosopher-king of the home-schooling movement. «But they go more places, see more things, and do more than the kids locked up inside schools.»

«Most learning is not the product of teaching,» Mr. Holt adds, immersed in a sea of papers and books in his fourth-floor Boston office. «There is this idea that if we don’t teach you something, you can’t learn it. This is not true. Most of what people learn they figure out.Occasionally they may ask a question. Humans are a curious, question-asking, answer-finding animal. The human race has been passing on information to its young for millions of years without schools.»

El último número de GWS

He publicado hasta este momento el primero número del Boletín creado por John Holt, Growing Without Schooling, el nº 30 del boletín que recoge la propuesta legislativa de Holt, y ahora termino este pequeño repaso de esta publicación, ya mítica, con la referencia al su último número, editado por Pat Farenga, sucesor de Holt al frente de la revista.

Datos técnicos

Revista Growing Without Schooling 1977 – 2001.

Growing Without Schooling es el título de un boletín fundado en 1977 por el fallecido John Holt. El boletín atrajo un amplio número de homeschoolers que se convirtieron en sus seguidores incondicionales durante los 24 años de su andadura. Growing Without Schooling dejó de publicarse en 2001. Se puede obtener cualquiera de los números en esta dirección  Fun Books.

SITUACIÓN DE LA REVISTA
Estimado/a lector/a de GWS,
No es esta un carta que me gustaría escribir. Tras 24 años y 143 números, de Growing Without Schooling, debemos anunciar que el número 143,  correspondiente a  Noviembre-Diciembre  de 2001 será el último en ser publicado.

Cuando John Holt murió en 1985, legó la mayoría de su herencia a Holt Associates. Así lo explica el nº 49 de la revista que fue publicado inmediatamente después de su muerte: «En el pasado, Holt Associates ha perdido dinero año tras año, y John ha cubierto las pérdidas con sus propios ahorros. Ahora tenemos que intentar equilibrar ese presupuesto.»

En los 16 años que siguieron a ese anuncio, Holt Asscociates ha publicado GWS sin solución de continuidad y ha continuado el trabajo de John Holt de muchas maneras. Pero junto a esa satisfacción y el desafío creativo que conlleva, las preocupaciones financieras han estado siempre presentes y han perturbado nuestro trabajo. Mientras nos reuníamos para planificar el próximo número, poníamos en común ideas para extender nuestro mensaje, o publicar un libro o un proyecto de conferencia, estábamos constantemente luchando por pagar las facturas pendientes, y conseguir llegar a fin de mes. Mantener Holt Associates en pie desde el punto de vista financiero ha sido un trabajo duro para todos los que nos hemos tenido que ocupar de hacerlo.
La situación ha llegado a un punto en el que ya no es económicamente viable, aunque durante años hemos podido echar mano del dinero de la herencia de John Holt, ese pozo se ha secado y a partir de este momento ya no podemos continuar sin caer en una deuda considerable.
Como todos sabemos ha sido una decisión muy difícil de tomar. Por un lado echamos la vista atrás, a los que hemos continuado publicando la revista desde la muerte de John Holt, y vemos el significado que ha tenido el poder publicar durante tantos años. Pero por lado, sentimos mucho no poder continuar con el proyecto. Siempre hemos dado una máxima prioridad a la publicación de la revista y no lo dejaríamos de hacer si tuviéramos un alternativa viable.
Al operar un proyecto como el de Holt Associates que tiene más que ver con extender ideas que con hacer dinero, existe siempre una tensión entre transmitir una información y apoyo a la gente que lo necesita, de un lado y conseguir hacer frente a los gastos que esto genera, de otro. Algunos de los medios a través de los cuales hemos intentado cortar con los gastos y aumentar los ingresos a lo largo de los años ha funcionado durante un tiempo, pero ahora ni siquiera esas estrategias funcionan para mantener el proyecto en su conjunto.
De un modo u otro, a través de nuestros escritos, charlas, consultorías y otros proyectos que puedan surgir, sabemos que continuaremos con el trabajo de John Holt. Así lo hemos hecho durante años, y continuaremos haciéndolo durante otros más, seremos los albaceas de sus escritos y continuaremos publicando sus libros.

Patrick Farenga, Susannah Sheffer, Meredith Collins, Ginger Fitzsimmons, Mary Maher

La propuesta legislativa de John Holt

GWSEl boletín Growing Without Schooling en su número 30, correspondiente a enero? de 1983 publica la siguiente PROPUESTA LEGISLATIVA, redactada por John Holt y que  él mismo contextualiza y justifica en este artículo.

John Holt: Hasta este momento los homeschoolers no han demandado una política activa por parte de los órganos legislativos del estado, y la razón es evidente: si las normas que tenemos, tal y como están permiten la práctica del homeschool, aunque de modo precario, ¿para qué remover la situación? Sobre todo, teniendo en cuenta, como dice Egon Tausch que las organizaciones que representan a los colectivos relacionados con la educación tienen mucho más poder económico y de presión que la de los colectivos de homeschoolers.   ¿Por qué vamos pensar que podemos  salir ganando en una pugna tan desigual?.  En su lugar, hemos luchado por tratar de evitar que se aprueben leyes que dificulten o imposibiliten la práctica del homeschool con bastante éxito.

Por una serie de razones, creo llegado el momento de que al menos en algunos estados tomemos una postura más activa. A pesar de que la imprecisión de las leyes de educación posibilita la práctica del homeschool de un modo u otro en todos los estados, nuestra posición es aún vulnerable. Nos enfrentamos a la posibilidad de que una sola sentencia de un Tribunal, o , como ocurre en algunos estados, una decisión del Fiscal General , interprete la ley en un sentido que restrinja las posibilidades que disfrutamos en este momento.  Por supuesto, es mejor leyes de educación imprecisas que permitan el homeschool, que leyes claras y taxativas que lo hagan imposible en la práctica, pero lo ideal sería leyes que reconozcan  expresamente y sin ambigüedades que los padres pueden, sin restricciones ni interferencias enseñar en casa a sus propios hijos e hijas.    Hasta hace poco yo opinaba que había tan pocas posibilidades de conseguir que se apruebe una ley de ese estilo, que no merecía la pena el esfuerzo. Hay ya no estoy tan seguro.

Todos estos pensamientos se agolpaban en mi mente, cuando, no hace mucho, recibí una llamada de algunos homeschoolers de un estado del medio oeste, en el que aún casi no hay familias que eduquen en casa. La persona que me llamó me expresaba que un político prominente de la zona había mostrado interés en introducir una ley pro-homeschool, y lo que es aún más llamativo y prometedor, que el Gobernador le había comunicado que aprobaba la idea de tal norma y que la sancionaría. ¿Qué podían hacer a continuación? ¿Qué clase de ley propondrían para su aprobación?.

Ante este requerimiento, me centré  en la idea de diseñar el tipo de norma que a nosotros nos gustaría tener en aplicación. Para cuando terminé el borrador acabé convencido, y continúo estándolo hoy en día, de que ese proyecto de  norma  nos vendría muy bien en cantidad de cuestiones.  Por supuesto, no podemos pretender que ningún legislativo apruebe una ley  exactamente como está en este borrador,  pero una de las cosas que los grupos de presión hacen habitualmente es redactar normas, bajo la premisa de que es más fácil conseguir lo que se pretende en la formulación definitiva,  si se ha redactado previamente el proyecto. Es mejor ofrecer  a los legisladores la ley redactada que trabajar sobre una página en blanco.

La propuesta de ley tiene otras ventajas. Hemos sostenido  a menudo, y lo seguiremos haciendo, que es una buena idea que las familias que educan en casa se pongan en contacto con sus representantes políticos. Si esos encuentros son cordiales, es posible que la reacción del político sea «¿Qué puedo hacer por vosotros?». Pedirle que impida que se aprueben leyes en contra del homeschool es una respuesta mediocre, más que nada porque ese tipo de ley no proclama que  sea esa su finalidad. Una respuesta mucho más contundente es decir «Esta es la ley que algún día quisiéramos ver en vigor en este país. Cualquier cosa que usted pueda hacer con la finalidad de que esta ley sea aprobada algún día nos será de gran ayuda».  A partir de ahí, lo que ese político en concreto esté dispuesto a hacer en favor de la propuesta a él le corresponde decidir, pero nosotros por lo menos tendremos una  propuesta específica que defender.

Ya que mucha gente opina que es más práctico hablar de normas  reales que de ideas, tener diseñado un proyecto de ley nos ayudará a publicitar nuestra situación, es algo que podemos debatir con gente que está en el sistema escolar. Podemos decirles» Esta ley no va en absoluto en detrimento de las escuelas, ¿Cómo podemos colaborar para que pueda ser aprobada?» Una propuesta de este tipo tiene muchas más posibilidades de conducir a debates exitosos  que las típicas discusiones sobre si el homeschool es bueno o no.

He aquí el proyecto de ley para la educación en casa, junto con algunos  breve comentarios, esperamos vuestras opiniones y propuestas, el uso que hacéis de él y las respuestas que recibáis.

_______________________________

PROPUESTA PARA UNA LEGISLACION SOBRE LA EDUCACIÓN EN CASA

I.  El propósito de la legislación sobre la educación en casa de este Estado es dotar de pleno apoyo y ayuda a aquellos padres y familias que, por la razón que fuera, quieren enseñar a sus hijos en casa, o en otros lugares similares, por medios que demuestren ser útiles y apropiados. La normativa que en este Estado regule el sistema escolar en ningún caso podrá (1) impedir, coartar o restringir de modo ilegítimo el derecho e los padres y familias a educar a sus hijos, (2) dar al Estado a a la administración o al sistema escolar el derecho a imponer sobre los que se educan en casa o de modo privado en otro lugar, un programa, curriculum o métodos de instrucción y evaluación.
II.    Tampoco podrá aprobarse  normativa alguna que  impida a las escuelas el derecho a (1) inscribir a los alumnos educados en casa para que puedan así tomar parte en programas de Educación Especial o Educación a Distancia  o cualquier otro modo en que se denominen, (2)  a recibir por estos alumnos las subvenciones o ayudas que por alumno les correspondan para costear la educación en general y el mantenimiento de las infraestructuras escolares.
III.    Tampoco podrá probarse  normativa alguna que  impida a los niños y niñas que se educan en casa el derecho a utilizar, dentro del horario escolar, y bajo restricciones lógicas, los recursos, el personal, las infraestructuras, los edificios escolares, las  clases, las actividades y las  facilidades de estos centros en el momento y del modo que precisen  (por ejemplo,  utilizando la biblioteca, talleres o laboratorios, inscribiéndose  en unas clases en concreto, cantar en el coro, tocar en la orquesta o banda, tomar parte en deportes, etc…), o si así lo requieren, recibir de los centros escolares los textos y otros materiales curriculares que las escuelas habitualmente facilitan a sus alumnos y alumnas.
IV.    El estado o la administración responsable de educación tendrá el derecho de exigir a aquellos padres o familias que opten por educar a sus hijos e hijas en casa que sometan a examen y aprobación, bien de la escuela, de la autoridad educativa o de una persona designada para ello, un plan de educación por escrito que especifique las materias objeto de estudio y los materiales con los que se pretende enseñar o presentar al niño o niña, cómo se procederá a enseñarle o cómo se va a ayudar al niño o niña a que aprenda, y cómo se espera poder observar y evaluar su aprendizaje.
V.    Al evaluar este aprendizaje los padres y las escuelas, aunque no estén obligados a ello, pueden utilizar tests o pruebas objetivas, ya sean pruebas estandar o comercializadas, de las que se utilizan habitualmente en los centros escolares.  Pero otro modo de evaluación aceptable sería la descripción diaria o semanal de las actividades y tareas que desarrolla el niño o niña, incluyendo, si fuera posible, muestras de dicho trabajo, o ejercicios escritos del niño o niña en respuesta a preguntas o temas que el propio menor quiera desarrollar, así como tareas desarrolladas para otras escuelas por correspondencia.
VI.  Si el estado o el sistema escolar local no aprueban el plan de educación en casa sometido por la familia, deberán motivar por escrito las razones por las que no lo aprueban, y además los cambios que se deberán introducir en el plan, de modo que si éstos fueran implementados el plan podría ser aprobado.  En cuanto a las desavenencias que pudieran surgir sobre la calidad del plan presentado, el estado y el sistema escolar reconocerán a los padres o familias plenas garantías en un proceso justo. De manera que puedan acceder a un proceso en el que se planteen las objeciones a su plan por parte de las autoridades educativas y las alegaciones que en su defensa plantee la familia. Tendrán derecho a ser representados por un consejo o persona de su confianza, tendrán derecho a examinar a los testigos presentados en su contra, y a presentar expertos que testifiquen a su favor.
VII.    En todos los supuestos en los que la autoridad educativa local haya rechazado la aprobación de un plan de educación, y antes de que se abra un proceso en condiciones la familia tendrá derecho a recurrir contra esa decisión ante la administración.
VIII.    En los supuestos de desacuerdos o disputas, el peso de la prueba recaerá sobre el estado o el propio sistema educativo quienes tendrán que demostrar que el plan sometido a examen por los padres o familias es inadecuado. Deberán probar por los medios que consideren oportunos que los requisitos de tiempo, lugar, personal educativo, curriculum, método evaluación etc. que desean imponer sobre los padres o la familias son absolutamente necesarios, ya que está fuera de toda duda de que hay una absoluta probabilidad de que sin tales requisitos los niños recibirán una educación significativamente inferior a la que reciben la mayoría de los niños que acuden al sistema escolar público.
IX.   En tales supuestos de desacuerdos y disputas, el estado o la administración educativa local competente, no presentará cargos de abandono ni desamparo de los menores, ni siquiera amenazará con presentar tales cargos para forzar a los padres a aceptar aquello que les pretendan imponer.

______________________________________________

[John Holt:]  Esta es la legislación que propongo, si se aprobara  (1) clarificará más allá de toda duda legal el estatus jurídico de la educación en casa, (2) despejará la mayoría de la objeciones planteadas desde el sistema educativo,  (3) implementará legislativamente la mayoría de los principios que ya se han establecido por sentencia en distintos procedimientos judiciales, (4) protegerá los derechos constitucionales de los padres y familias que educan en casa, (5) establecerá por ley un modelo muy beneficioso de cooperación entre el sistema escolar y las familias que educan en casa, que ya existe en algunos distritos escolares y que nos gustaría que estuviese en vigor en todos y (6) liberará al sistema judicial del peso de tanto litigio que este contencioso  está planteando.

La sección I establece claramente la determinación del legislador de respetar la educación en casa, de modo que no tienen por qué plantearse dudas por parte del sistema escolar,  de los servicios sociales de la administración o de los Tribunales de justicia. La sección I, 2) implementa lo que el Tribunal Supremo de USA estableció hace ya sesenta años en el los casos  Pierce v. Society of Sisters y  Farrington v. Tokushige.

La sección  II es un aspecto esencial de esta legislación, ya que si se pone en vigor, las escuelas no tienen por qué temer que el incremento de la educación en casa vaya en detrimento de sus propias fuentes de financiación.

La sección III establece por ley un principio básico según el cual los ciudadanos y ciudadanas que mantienen con sus  impuestos  el sistema escolar deberían estar autorizados para utilizarlo en las condiciones en las que satisface sus intereses. Nada en la ley, la lógica o la equidad respalda  la idea de que los niños y niñas deban estar todo el tiempo en la escuela, o nada en absoluto. Esta sección se disipa   los temores que esgrime el sistema escolar sobre la adecuada  «socialización» de los niños y niñas que se educan en casa. Los menores que puedan ir a la escuela, tanto como quieran sin duda satisfarán sus necesidades de una  vida social satisfactoria.

La sección IV protege a ambos, menores y estado, de la posibilidad de que padres incompetentes o negligentes pueden echar a perder e incluso perjudicar a sus hijos e hijas. Estos padres no cumplirían con los requisitos de esta sección y la mayoría seguramente ni lo intentaría.

Teniendo en cuenta que la mayoría de los pedagogos hoy en día no confía en la eficacia de los tests estandarizados, la sección V permite la utilización de otros métodos de evaluación, algunos de ellos ya en práctica hoy en día.

La sección VI sólo especifica lo que se ha establecido en innumerables casos ante los Tribunales.

La sección VII pone en marcha un procedimiento que ya se está implementando en algunos estados que reduce la posibilidad de sobrecarga de los tribunales, con cuestiones que tienen mejor respuesta ante la propia administración.

La sección VIII simplemente se refiere al principio de presunción de inocencia y de la carga de la prueba que se mantiene  habitualmente ante los Tribunales.

La sección IX, de nuevo, sólo repite lo que ya se ha establecido en el sistema judicial.

Sería muy positivo que pudiéramos informar al público que esta propuesta de legislación responde a las objeciones más serias y graves de la mayoría de los educadores ante el homechool, y teniendo en cuenta que el sistema escolar no tiene nada que temer, no hay razón por la que educadores de todo tipo no puedan respaldar esta propuesta. De hecho,  queremos conseguir todo el apoyo que podamos por su parte. Esta ley puede significar el inicio de  un  período de beneficiosa cooperación ente las escuelas y los homeschoolers, con la que todos ganamos.

El primer número de la revista de John Holt «Growing Without Schooling» (GWS)

Growing Without Schooling se publicó por primera vez en agosto de 1977, por el que fue escritor  y profesor, John Holt. Esta es la traducción del contenido íntegro de ese primer número.

Lo que más me ha llamado la atención es que el público al que John Holt se dirige en la categoría de aprendices somos todos, jóvenes y adultos, no se refiere sólo a la población infantil o en edad escolar. Es un buen precedente de  lo que hoy en día se considera  la penúltima innovación en la Universidad: el aprendizaje para toda la vida  (Lifelong Learning).

Este es el contenido de aquel primer boletín:

Este es el primer número de un boletín a cerca de las distintas formas en las que la gente  joven y adulta puede aprender y hacer cosas, adquirir habilidades y encontrar un trabajo interesante y útil,  sin que tener que pasar por el proceso de escolarización.

En parte se va a dirigir a aquellas personas que durante cierto tiempo de su formación no han acudido a la escuela, lo que ha hecho en su lugar, y cómo se han abierto un hueco en este mundo.  En su mayoría se dirige a aquellas personas que no quieren que sus hijos e hijas vayan a la escuela,y lo que podrían hacer en su lugar, qué problemas surgen en este camino y cómo los resuelven. Esperamos que los niños y niñas que están en este momento creciendo sin escuela nos cuenten cómo lo llevan. Los niños y niñas no serán identificados como tales en la revista.

Growing Without Schooling, o GWS como lo denominaremos en adelante será en parte un intercambio, esperamos que gran parte de su contenido provenga de los propios lectores y lectoras. En sus páginas la gente puede comentar ideas de interés general, necesidades, preocupaciones, planes y experiencias.  Con el tiempo podrá convertirse en una red de contactos informales de ayuda y apoyo  mutuos.  GWS saldrá en cuanto tengamos material suficiente. Al principio puede que no sean más que tres o cuatro veces al año. Más tarde, a medida que más gente lo lea y envíe sus propios materiales, podrá incluso llegar  a los seis números al año.
GWS no va a prestar atención a las escuelas, ni siquiera a las escuelas alternativas o escuelas libres, a no ser que contribuyan a que los niñas y niñas puedan formarse fuera de la escuela 1) si el hogar se inscribe como escuela 2) inscribiendo a sus hijos, como algunos lo han hecho, en escuelas, lejanas o cercanas que aprueben un programa de estudio en casa. Sin embargo nos esforzaremos por encontrar modos en los que quien lo demande pueda conseguir tickets escolares, ayudas,  certificados, graduaciones, diplomas etc. sin tener que pasar tiempo en la escuela.  Y estaremos muy interesados, ya que  no parecen estarlo los centros escolares ni las escuelas de magisterio,  en el acto y el arte de enseñar, esto es, en todos los modos a través de los cuales, gente de todas las edades, fuera o dentro de la escuela puede de un modo efectivo transmitir información, ideas y habilidades.

SUSCRIPCIONES

GWS se financiará exclusivamente de las suscripciones, sin insertar ningún tipo de publicidad, ni solicitar  la ayuda de fundaciones o universidades ni subvenciones públicas, ya que éstas  no son fiables.  Intentaremos imprimir el máximo número de materiales al mínimo costo, pero creemos que aquellos que utilizan un servicio deben contribuir a su costo. También queremos que aquellos que trabajen para GWS cobren un buen salario, aunque no sea más que para asegurar su continuidad. Los que trabajan gratis o por cantidades simbólicas, se cansan y abandonan. Queremos que esta publicación aguante el máximo tiempo mientras  sea útil y necesaria, y queremos hacerlo sin un gran sacrificio personal de nadie.

Este primer número tiene 4 páginas. Todos los que le sigan tendrán 8 páginas, quizás con el tiempo serán más que eso. El pago se hará por dos números por suscripción, y así se enviarán por correo, dos ejemplares por cada envío, de este modo,  dos familias pueden pagar una suscripción a un precio más reducido. Las librerías y otros puntos de  venta pueden hacerse con varias suscripciones y vender los ejemplares.
No podremos ser autosuficientes hasta que lleguemos a las 2000 suscripciones, y queremos que GWS se autofinancie. La caridad es volátil, y nosotros queremos estar un buen tiempo publicando.

SOBRE EL CAMBIO SOCIAL

Al comenzar a publicar este boletín, ponemos en práctica la teoría más válida del cambio social, que indica que el cambio social que perdura y que resulta significativo es aquel que llega despacio, y sólo cuando la gente cambia sus vidas, no sólo sus ideas políticas o el partido al que votan. Es un proceso que tiene lugar a lo largo un cierto tiempo. En un momento determinado de la historia, con respecto a una cuestión dada, el 99% de la sociedad piensa y actúa de un modo y el 1% restante piensa y actúa de modo muy diferente. Un tiempo después, esa minoría del 1% se convierte en el 2%, y luego el 10%, 20%,30%, hasta que en un momento determinado se convierten en la mayoría, y ahí se ha producido el cambio social. Habrá quien se pegunte, ¿Cuando de ha producido este cambo social? o ¿Cuando comenzó? y no hay manera de responder a esas preguntas, excepto quizás diciendo que el cambio social se inicia en el momento en el que una persona piensa en esa posibilidad.
He acabado por llegar a comprender, y finalmente a aceptar de que prácticamente en todo aquello en lo que creo y me importa soy miembro de una pequeña minoría en mi propio país, en muchos casos una minoría muy pequeña. Y esto es así especialmente en lo que respecta a los niños y a la educación. Los que no creemos en la escolarización obligatoria, los que creemos que los niños quieren aprender a cerca del mundo, son buenos haciéndolo, y se puede confiar en que lo hagan sin necesidad de interferencia ni coerción por parte de los adultos, somos con seguridad menos del 1% de la población, y quizás incluso mucho menos que eso. Y no es previsible que lleguemos a ser una mayoría efectiva en muchos años, quizás no llegue a verlo en lo que me queda de vida, quizás no llegue a verlo ninguno de los lectores de GWS.

Pero ya no me preocupa, en tanto en cuanto las minorías a las que pertenezco sigan creciendo, mi trabajo consistirá en aportar algo a su crecimiento.  Si podemos describir lo que es la mayoría efectiva de nuestra sociedad con respecto a los niños o a las escuelas o a cualquier otra cuestión como moviéndose en dirección a «X», y nosotros, la pequeña minoría, como moviéndose en dirección a «Y», lo que pretendo es encontrar los medios  de ayudar a la gente que quiere moverse en dirección «Y» a hacerlo, más que enfrentarme al inmenso ejército de gente que va en dirección a «X» advirtiéndoles a gritos «!Eh, tíos, paraos y daos la vuelta, tendríais que estar yendo en dirección Y!»

En los aspectos que consideran importantes, las personas no cambian sus ideas ni mucho menos sus vidas, porque alguien venga con unos cuantos argumentos que demuestren que están equivocados, incluso que son malvados al pensar y actuar del modo en que lo que hacen.  En alguna ocasión tendremos que discutir con la mayoría  que va en dirección a «X» y tratar de impedir que cometan un daño inminente. Pero la mayor parte del tiempo, como modo de realizar cambios sociales profundos y verdaderos, todo este enfadarse y discutir me parece una pérdida de tiempo.

POR QUÉ DEBEMOS MANTENERLOS ALEJADOS

Jud Jerome (Downhill Farm, Hancock, MD 21750) nos envía una larga carta, que publicaremos en este número y el siguiente  espero que muchos lectores y lectoras sigan el ejemplo). Su hijo menor Topher, tras un año de guardería no quiso volver a la escuela hasta que cumplió los 10. A esa edad fue unos cuantos meses a una pequeña escuela libre de una comuna. Después de un tiempo sus padres le sacaron de la escuela. Jud escribe sobre esto: «En cuanto a Topher, aunque estamos satisfechos de que estuviera contento y disfrutando en la escuela, estábamos tristes al ver cómo se deterioraba como persona para convertirse en un crío influenciado por los de su edad en la escuela.  Lo mismo que lo que le ocurrió en la guardería. Hay algo en la niñez, que la mayoría acepta como natural, algo que todos los niños tienen que experimentar y que es una pena negárselo.   La estupidez, la autocomplacencia, la rebeldía  sin causa, el secretismo, la crueldad hacia otros niños y niñas, la adicción a los juguetes, a las posesiones, a la basura, el gastar dinero, el pagar por el entretenimiento, la explotación de los adultos para conseguir su atención, para que les lleven por ahí, para que les entretengan,  para que hagan cosas con ellos- todo ello  nos parece innecesario, no muy normal en absoluto (excepto en el sentido de que es común) y tan desagradable en los niños como nos lo parece en los adultos. Y a medida que crecen bajo la influencia de los de su edad, va en aumento y creio que es única y exclusivamente  debido a que los niños u niñas son hacinados en las escuelas, y desarrollan esos mecanismos como los prisioneros desarrollan los medios para pasar un tiempo aburrido, y atormentar a la autoridad para que sufra la situación de opresión. Cuanto más rica es la familia de la que procede el niño, peor son estas manías. Dos años en la escuela y Topher se ha retrasado dos años en su desartollo emocional. No puedo asegurarlo, por supuesto, y no fue por miedo a eso por lo que le sacamos de la escuela sino que ya vimos suficiente lo que le estaba ocurriendo mientras estaba en la escuela, como para no arrepentirnos nunca de haberle sacado.

He extraído este párrafo del contenido de la carta de Jud porque me parece que responde perfectamente a la cuestión que muchos me peguntan cuando valoran la posibilidad de sacar a sus hijos de la escuela «¿Pero no van a echar en falta esa vida social?». Y a esto respondo que si no tuviera  otra razón para sacar a los niños de la escuela (y tengo muchas) la vida sociales sería suficiente. En todas las escuelas en las que he trabajado, visitado o he llegado  a conocer, la vida social de los niños y niñas es mezquina, competitiva, clasista y basada en el estatus, llena de conversaciones sobre quien fue al cumpleaños de quien y quien recibió qué como regalo de cumpleaños, y quien se habla con fulanito y quien no. Incluso en el primer curso, la clase inmediatamente se divide entre los líderes, los niños activos y (muchas veces con razón) populares, su banda de seguidores, y los excluidos tanto de uno como del otro grupo.
Recuerdo que mi hermana me dijo una vez que a sus hijos, entonces tenía cinco, nunca les vio hacer nada estúpido o mezquino hasta que fueron a la escuela, una agradable escuela, sea dicho de paso, en una agradable pequeña población.


Elsa Haas en «News from Spain» de 1989

La publicación Unschooling.com hace referencia a algunos de los artículos publicados en el boletín creado por John Holt, Growing Without Schooling. En uno de ellos se reproduce una comunicación de Elsa Haas sobre el homeschooling en España. La publicación data de enero de 1989. El texto tiene el interés de referirse a una comunicación anterior a la propia entrada en vigor de la LOGSE, que no se aprobó hasta octubre de 1990, siendo ésta la primera  norma educativa que estableció la equiparación entre educación y escolaridad en su art. 5.1 «La enseñanza básica comprenderá diez años de escolaridad», y anterior, así mismo, a la publicación de los primeros boletines de Crecer Sin Escuela, (CSE) que no inician su andadura hasta 1997. Es difícil encontrar documentos referidos al homeschooling en España, anteriores a la década de los noventa. Este artículo  cumple este mismo enero 20 años.

En el momento de la publicación del artículo  Elsa Haas estaba en vigor  la Ley 14/1970, General de Educación y Financiamiento de la Reforma Educativa según la cual «La Enseñanza General Básica será obligatoria y gratuita para todos los españoles» pero no va más allá en cuanto a en qué consiste esa enseñanza básica, ni se menciona en ningún momento la escolaridad. Hay que entender el artículo en su contexto legal, ya que  en el mismo se hace referencia a aspectos legales de la educación en casa en aquel momento

La traducción, más o menos libre, intenta reproducir con fidelidad un artículo, que por otro lado publico en su original en inglés a continuación.

Noticias desde España

Hace un año, en el nº 72 de la revista Growing Without Schooling (de fecha 12 de enero de 1989) Elsa Haas escribía sobre el homeschool en España.  Elsa publica la versión española de GWS en castellano (véanse organizaciones fuera de estados Unidos, en la parte posterior de este ejemplar).  Y más recientemente en estos términos:

He vendido unas 700 u 800 copias [de la primera edición de Aprender sin Escuela], en su mayoría en ferias alternativas (que incluyen cosas como comida natural, reciclado, artesanía, etc.) En una de estas ferias en Alicante me invitaron junto a representantes de la escuela Waldorf para participar en una mesa redonda con el tema de la educación basada en el respeto (respeto por los niños, se entiende). En una feria en Castellón, impartí un taller de tres días sobre la desescolarización, e incluso me pagaron por ello.  vinieron del orden de 12 a 15 personas cada día.  Uno de los días, casi no tuve que hablar porque apareció y nos habló a los asistentes y a mi sobre sus experiencias.

También he vendido un número nada desdeñable de copias  por mediación del boletín de la Asociación antipatriarcal, una organización en favor de los derechos de los menores. Adjunto una copia del más reciente artículo que he escrito para el boletín, en el que criticaba a los que proponían una reforma del sistema educativo que elevaría, entre otras cosas, la edad de escolarización obligatoria de 14 a 16 años.  (Sigo manteniendo que la ley no establece con claridad si es la escolarización, en concreto, o simplemente la educación, lo que es obligatorio).

El número total de familias conocidas que educan en casa a hijos en edad escolar son cinco. Otra familia tiene dos hijos que están ligeramente por encima de esa edad, de 14años, pero que sólo fueron brevemente a la escuela hace muchos años. Ninguna de las familias ha tenido problemas legales. He oído mencionar a algunas  otras familias que educan en casa , pero no he tenido ocasión de ponerme en contacto directamente con ellas para confirmar que están realmente practicando el homeschool.

Uno de los padres me comentó que su familia tenía buena relación con los profesores de su zona, pero cuando intentó conseguir que un representante oficial del sistema educativo permitiera que sus hijas tuvieran acceso a un examen para obtener un certificado de algún tipo, esta persona le dijo que no cree problemas. Le dijo que estaba dispuesto a hacer la vista gorda sobre le hecho de que las niñas no estaban escolarizadas, pero no si venía publicidad sobre el caso o si tenía que poner algo por escrito.

Los padres de las familias homeschoolers que conozco viven de su trabajo en cerámica, psicoanálisis, traducciones, enseñanza en academias de idiomas, o como conductor de vehículo de emergencias, entre otras cosas. Uno de los padres es de Austria y otro de Irlanda. Una familia vive en ciudad de tamaño medio y otra en el campo. Entre ellas no incluyo a las familias que viven esparcidos en pueblos abandonados , algunos ocupando casas, que están tan aislados que el gobierno se conforma con enviarles un maestro de vez en cuando para que haga exámenes a los niños y niñas. Estos no son necesariamente homeschoolers por elección, y algunos están intentando entrar en contacto con otras familias y así sumar un grupo de  8 niños , que es, según parece, el número mínimo de niños y niñas que deben reunirse para poder exigir al gobierno la apertura de una escuela

Una de las madres me contó que, unos años atrás, fue a su casa un cura para preguntarle si los críos no iban a la escuela por falta de dinero. cuando le contestó que les educa en casa por opción se marchó.

El hecho de que no existe una persecución importante de homeschoolers puede ser la razón por la que no están motivados para organizarse. Además, ya que la ley no permite específicamente alternativas a la escuela, las familias que educan en casa pasan a una especie de limbo, y tienden a ser personas de tipo  independiente que no sienten la necesidad de la comunicación a través de una publicación.  El hecho de que la mayoría de las persona religiosas en España sean católicas, y de que hay cantidad de colegios de esa religión, significa que las persona que deciden educan en casa lo hacen por motivos seculares.

News from Spain

A year ago, in GWS #72, Elsa Haas wrote about homeschooling in Spain.  Elsa publishes the Spanish-language version of GWS (see .Organizations Outside U.S. at the back of this issue).  Recently she wrote again:

I’ve sold somewhere around 700 or 800 copies [of the first edition of Aprender Sin Escuela], mostly at alternative fairs (which include things like natural food, recycling, handicrafts, etc.)  At a fair in Alicante I was invited, along with Waldorf school people and others, to participate in a roundtable discussion on .education based on respect (respect for children, it was understood).  At a fair in Castellon, I gave a three-day workshop on deschooling, and they even paid me for it.  Twelve-fifteen people came each day.  One day, I hardly had to speak because a woman who had homeschooled two of her children showed up and told me and the others about her experiences.

I’ve also sold a fair number of copies through the bulletin of the Asociation Antipatriarchal, an organization in favor of the rights of minors.  I enclose a copy of the most recent article I’ve written for the bulletin, in which I criticized a proposed reform of the education system which would, among other things, raise the compulsory schooling age limit from 14 to 16 (I still maintain that the law really is not very clear about whether it’s schooling, specifically, or simply education, that’s compulsory).

The total of known homeschooling families in Spain with children of school age: five.  Another family has two children who are slightly over 14 but who only went to school very briefly many years ago.  None of these families has had legal problems.  I’ve head about several other families, but haven’t gotten in touch with them directly or confirmed that they really are homeschooling.

One of the fathers told me that his family has good relations with the teachers in the area, but that when he tried to get a certain school official to allow his daughters access to an exam so they can get a diploma of some kind, the official told him not to make trouble.  He said that he was willing to look the other way about the fact that the girls aren’t in school, but not if he gets any publicity about it or has to put anything in writing.

The parents in the homeschooling families I know of make their livings through ceramics, psychoanalysis, translations, teaching in language schools, and working as an emergency-vehicle dispatcher, among other things.  One of the parents is from Austria and another is from Ireland.  One family lives in a middle-sized city, one in a small city, three in towns, and one in the country.  In all of this, IÕm not including the families, mostly squatters living in abandoned villages in the mountains, who are so isolated that the government just sends a teacher a few times a year to give the kids exams.  These people are not necessarily homeschoolers by choice, and some are looking for other families with children so they can get together a group of eight, apparently the minimum needed for the government to open a school.

One of the homeschooling mothers told me that a priest came to her house years ago to ask whether her kids were out of school for lack of money.  When she said that their homeschooling was by choice, he went away.

The fact that there isn’t much persecution of homeschoolers here may make them less motivated to get organized.  Also, since the law doesn’t specifically permit alternatives to school, the families who homeschool have to go out on a limb, and so tend to be independent types who may not feel much need for a newsletter.  The fact that most religious people in Spain are Catholic and there are plenty of Catholic schools means that people who decide on homeschooling do so for secular reasons.

El boletín de CSE: periodicidad (I)

Leer los boletines de Crecer Sin Escuela es como un viaje a un pasado reconfortante. Un territorio en el que aún existían las utopías y el mundo podía ser un lugar mejor para todas.

Resulta destacable la descripción que en el boletín se  hace de la propia red de apoyo a partir de su  nº 13, correspondiente a junio de 2003.  En el citado número,  en un apartado denominado ¿Quienes somos?,  se expresa el ideario de Crecer sin escuela en aquel momento:

Crecer sin escuela es una agrupación de familias con niños no escolarizados y de personas interesadas en esta alternativa.

Las razones que llevan a una familia a no escolarizar a sus hijos pueden ser de diferente índole.

A continuación, se mencionan diversas razones que van desde las pedagógicas, a las emocionales pasando por las  ideológicas y  finalizando con las religiosas. En cuanto a las motivaciones,  la agrupación realiza esta diferenciación:

En CSE compartimos cualquiera de estas razones a excepción de las meramente religiosas, tanto por nuestro carácter no confesional, como por pensar que más allá de transmitir determinados valores a los chavales, el papel principal de los adultos es facilitar su aprendizaje según los siguientes fundamentos.

….

CSE apoya a las familias que participan de estos planteamientos y asumen la responsabilidad personal de llevarlas a acabo. CSE no ve como su tarea la creación de escuelas alternativas y no participa de iniciativas de ánimo de lucro

No es difícil deducir del escrito, que ni en el ideario, ni  en los objetivos de CSE  figura en momento alguno la búsqueda de una regularización de la educación en casa o el  reconocimiento por parte de la Administración de la legiltimidad de esta opción educativa, y que, por otro lado,  rechaza cualquier tipo de alianzas con movimientos religiosos sean del signo que fueren.

La versión española de Growing Without Schooling (la revista creada en 1997 por John Holt en Estados Unidos para los padres que educan a sus hijos e hijas en casa) comienza a publicarse exactamente 20 años después de GWS. Es una publicación con vocación semestral que tuvo una vigencia de 8 años, desde la primavera de 1977 a junio de 2005.

Se publicaron un total de 16 boletines que podrían dividirse en tres etapas. Una primera etapa que va del primero  al nº 7, desde 1997 hasta junio del 2001,. Estos boletines fueron editados por Bippan Norberg , su hijo Lomi e Isabel Gutierrez con la colaboración de Péter Szil. Dentro de esta etapa, podríamos distinguir los primeros cuatro boletines que tienen una periodicidad semestral, de los tres últimos con periodicidad anual que delata un cierto agotamiento o dificultades de gestión de la publicación.

Una segunda etapa ve pasar  el testigo y por qué no, el desafío, a manos de Rocío Ramos, que en el nº 8 del boletín de otoño de 2001 anuncia una periodicidad trimestral, periodicidad que se pudo mantener en los boletines 9, 10, 11, y 12.

En una tercera etapa, a partir del boletín nº 13 se vuelve a la periodicidad semestral, y  a los cambios en las personas encargadas de editar la publicación. El siguiente boletín tardaría un año en ver la luz, en febrero de 2005,  siendo penúltimo de una serie que se cierra en junio de 2005 con el boletín nº 16.

El trabajo de Rocío Ramos como editora del boletín termina con el  nº 12, número en el que se anuncia la desparición de las secciones “Diálogos en la web” y la “Página virtual”.

Tras este abandono el boletín queda a merced de decisiones de última hora. Bippan Norberg e Isabel Gutierrez salen al rescate del nº 13, y con él la vuelta a la periodicidad trimestral. El compromiso es que familias de Málaga se encarguen del boletín nº 14.

Encarna León tomará el timón de los últimos números del boletín, aunque se declara la autoría por parte de colectivo de personas. En este boletín nº 14 da la bienvenida a los lectores y lectoras el colectivo encargado de la edición, nota en la que declara la delicada situación de la publicación, “tanto económica como anímica”. Su responsable, Encarna León, pretende una periodicidad cuatrimestral (nunca utilizada hasta ese momento). Sin embargo las intenciones qudaron en eso, en un proyecto fallido de continuidad. En junio de 2005 se publicará el último número, el nº 16 de su andadura.

BOLETINES DE CRECER SIN ESCUELA:
A) La primera etapa de los boletines que corre a cargo de Bippan Norberg, Isabel Gutierrez, y Lomi Szil, llega hasta el boletín nº 7.
Boletín nº 1 es de primavera de 1997
Boletín nº 2 es de otoño de 1997
Boletín nº 3 es de primavera de 1998
Boletín nº 4 es de otoño de 1998
Estos primeros cuatro boletines guardan una frecuencia semestral. A partir del boletín nº 5, la frecuencia es anual.
Boletín nº 5 es de 1999
Boletín nº 6 es de 2000
Boletín nº 7 es de primavera de 2001
Este boletín nº 7 es el que cierra la primera etapa, en la que la edición corrió a cargo de los ya citados y la colaboración de Péter Szil.
B) En la segunda etapa la responsabilidad de la edición recae sobre Rocío Ramos, con periodicidad trimestral desde el boletín nº 8 al nº 12.
Boletín nº 8 es de otoño de 2001
Boletín nº 9 es de invierno de 2001-2002
Boletín nº 10 es de primavera de 2002
Boletín nº 11 es de verano de 2002
Boletín nº 12 es de inviero de 2002-2003
C) En una tercera etapa de variaciones en cuanto a las personas responsables de la edición se cubren los boletines nº  13 al nº 16
Boletín nº 13 es de junio de 2003
Boletín nº  14 es de enero de 2004
Boletín nº 15 es de febrero de 2005
Boletín nº 16 es de junio de 2005

El fracaso de la escuela

John Holt define el proceso del aprendizaje de niños y niñas -así como de los adultos – junto al quehacer de la escuela, en el preámbulo de su obra  El fracaso de la escuela. Este libro fue publicado por Alianza Editorial en 1977.  El título original de la obra es  «The Underachieving School», y  ha sido traducida al castellano , para esta edición, por Andrés Linates Capel.

El auténtico aprendizaje, un aprendizaje permanente y útil que conduce a una actuación inteligente y a nuevos aprendizajes, sólo puede surgir de la experiencia, intereses y preocupaciones del que aprende.

Todos los niños sin excepción experimentan un impulso nato e insaciable que les empuja a comprender el mundo en el que viven y a adquirir libertad y competencia en el mismo. Puede decirse que constituye auténtica educación todo lo que contribuya verdaderamente a aumentar su comprensión de las cosas, su capacidad de desarrollo y placer, sus energías y el sentimiento de su propia libertad, dignidad y valía.

La educación es algo que una persona consigue por sí misma y no algo que le otorga o pone a su disposición otra persona.

Lo que necesitan y desean obtener los jóvenes de su educación es: primero, una mayor comprensión del mundo que les rodea; segundo, un mayor desarrollo de su propia personalidad; tercero, la posibilidad de encontrar un trabajo, es decir, un modo de utilizar sus propios gustos y talentos para poder abordar los problemas reales del mundo que les rodea y servir a la causa de la Humanidad.

Nuestra sociedad demanda a las escuelas que hagan tres cosas por y con los niños: primera, transmitirles las tradiciones y valores superiores de nuestra propia cultura, segundo, familiarizarles con el mundo en el que viven, tercero, prepararles para el trabajo y, si es posible, para el triunfo. Todas estas tareas las ha desempeñado tradicionalmente la sociedad, la propia comunidad. las escuelas no realizan bien ninguna de ellas. Ninguna de ellas puede ni debe ser desempeñada única o exclusivamente por las escuelas. Uno de los orígenes de los problemas y dificultades de las escuelas es que se les ha asignado demasiadas funciones que no son propia o exclusivamente suyas.

Las escuelas deberían ser una fuente, pero no la única, de la que los niños, pero no sólo los niños, pudieran extraer todo lo que necesitan y desean para resolver el problema de su propia educación. Las escuelas deberían ser lugares a los que la gente acudiese para averiguar las cosas que desea averiguar y para desarrollar las habilidades que desean desarrollar. El niño que se educa a sí mismo, y si no lo hace él no lo hará nadie, debe gozar de libertad, al igual que el adulto, para decidir cuando, en qué medida y de qué forma desea utilizar cualesquiera recursos que pueda ofrecerle la escuela. Existe un número infinito de vías para la educación; cada discente debería y debe sentirse libre para elegir, encontrar y construirse la suya propia.

Los niños desean, necesitan  y merecen y, tan pronto como lo desean debería concedérseles, la oportunidad de resultar útiles a la sociedad. Negarle a un niño, o a cualquier persona de cualquier edad que desee hacerlo, la oportunidad de desempeñar una tarea útil, constituye un crimen de lesa Humanidad. La distinción, de hecho oposición, que hemos establecido entre educación y trabajo resulta arbitraria, poco realista e insana.

A menos que tengamos fe en la predisposición y capacidad del niño para evolucionar y aprender, no podemos ayudar y sí dañar a su educación.

Algunas de las ideas de Holt se pueden encontrar en expresiones que en ocasiones he recogido de personas que educan en casa. Así, por ejemplo, la consideración de la flexibilidad como una ventaja al tiempo que un desideratum en el proceso formativo de los menores. El deseo de que la escuela fuera flexible, y estuviese a disposición de los intereses concretos de cada familia y niño o niña.

Así he oído expresarse a personas que quisieran que en edades tempranas, sus hijos acudieran al centro escolar en un horario más flexible y con una jornada escolar más reducida. De este modo podrían disfrutar con más libertad -al menos en la etapa infantil- de sus hijos e hijas, sin que ello sea considerado una petición extravagante. Ante la imposibilidad de flexibilizar el sistema escolar, estas familias  habrían optado por educar en casa. Es posible que ante esta rigidez del sistema, que impide que sus hijos e hijas puedan acudir al centro escolar en función de los deseos e intereses de la familias, -en este caso menos horas-, la familia sufre un sentimiento de secuestro por parte del Estado del tiempo que los padres quisieran estar en compañía de sus hijos, tiempo que podría ser también considerado como dedicado a la educación de esos menores, aunque sea en compañía  de sus padres. La educación no termina con la conclusión de la jornada escolar ni el ciclo del curso escolar, ni tiene que tener lugar exclusivamente en manos de profesionales.

La necesidad de flexibilización surgía también en el caso de la familia De la Hoz- Agirre, que viaja a través del Atlántico en un barco velero con sus dos hijos en edad escolar. Estos padres expresaban  su frustración ante  la postura de la Administración frente al acuerdo al que llegaron con la escuela local de los niños para poder obtener materiales escolares  en euskara. La escuela se ofreció a proporcionar estos materiales  y  además  a realizar un seguimiento del desarrollo académico de los niños aprovechando las temporadas que  la familia estuviese en tierra. Pero la respuesta de la Administración fue que la asistencia regular al centro escolar era obligatoria para poder mantener cualquier relación con la escuela. En el modelo escolar de Holt esta petición habría sido atendida, sin causar ningún tipo de quebranto al desarrollo normal del propio centro escolar. Esta familia ha recurrido finalmente al CIDEAD, como única opción a su alcance, y con el inconveniente de que su oferta es exclusivamente en castellano.