Motivos para educar en casa

 “¿Qué familias educan en casa?” Es la pregunta que plantean Clonlara [1], de un lado, y Xavier Alà[2] de otro, para intentar descifrar lo que lleva a algunas  familias a tomar una decisión tan trascendente. La pregunta da lugar a una variedad de motivos en atención a dos circunstancias: de una parte, se da una razón socio-ambiental cual sería, -por parte de los padres- el “ser sensible a las alteraciones psicológicas o físicas de los hijos después de la escolarización presencial” y una segunda razón que responde a “la manera de vivir de la familia por lo que se refiere a aspectos dietéticos, sanitarios, éticos, morales etc., porque es minoritaria en el ámbito social”, siendo ambos, en esencia, motivos ideológicos.

Una tercera razón, es la que se identifica como la competencia de los padres para ejercer la labor pedagógica, unida a otro motivo que supone una equiparación en cuanto a la calidad y resultado académico de ambos modelos educativos: “el no querer delegar en otros, aquellos aspectos de la vida que normalmente se entiende que son propios de “especialistas”, como el cuidado y la educación de los propios hijos; la consideración de que en casa los hijos pueden alcanzar una buena educación o, por lo menos, una educación tan buena como la que podrían recibir en caso de que asistieran a un centro educativo, etc.”. Ambos se incluirían entre los motivos pedagógicos

A estos se  incorporan motivos que como el religioso se expresa afirmando que “hay familias que profesan algún credo religioso que no es mayoritario”,  o la conveniencia de la continuación en las etapas educativas posteriores de un sistema ya iniciado antes de la etapa de escolarización obligatoria de un “modo natural”, y un último motivo consistente en la crítica al sistema educativo que no aparece entre las motivaciones de Xavier Alà y en el texto de Clonlara School, se expresa como “ser coherentes con ello”, refiriéndose a esta valoración negativa que algunos padres realizan del sistema educativo.

También desde el ámbito académico se han  publicado artículos en los que se analizan las razones para educar en casa de las familias en España. En uno de ellos[3], se  clasifican los motivos de la elección del sistema de homeschooling en cuatro tipologías que responden, por este orden, a una identidad cultural propia[4], una forma no coercitiva de aprendizaje, ciertos argumentos bíblicos y la denominada school phobia.

 

En el estudio doctoral de CABO[5], uno de los aspectos importantes de la investigación descansa sobre los motivos para desescolarizar, apartado que el autor aborda con especial detalle. Según su estudio, uno de los temas más recurrentes en la investigación sobre la educación en casa es el de los motivos de la no escolarización. El interés que los investigadores declaran  por este tema radica en la idea generalizada de que a través de su conocimiento se puede acceder al descubrimiento de las claves de la no escolarización o, lo que es lo mismo, de su razón de ser. De esta organización resultan cinco categorías de motivos diferentes, como son los motivos pedagógicos (58%), motivos personales (18,6%), socio-relacionales (12,75%), ideológico-políticos  (8,3%) y finalmente ideológico-religiosos. (1,9%).


[1] Este es el título que abre un apartado dentro de la información de Clonlara School que se fundó en 1967 como escuela presencial innovadora. La ideología y método de la escuela se contienen en el libro sobre su fundadora Pat MONTGOMERY, Ayudando a las familias a ser libres, Asociación Clonlara School, España, 2008.

[2] Xavier ALÀ, Homeschool: una alternativa viable para una educación libre”, Aula de innovación educativa, núm. 120, 2003.

[3] Irene María BRIONES, “¿La escuela en casa o la formación de la conciencia en casa?”, Revista General de Derecho Canónico y Derecho Eclesiástico, núm. 3, 2003.

[4]BRIONES, siguiendo a FEINBERG, recoge de este autor a reflexión sobre “cómo se puede promover una común ciudadanía educando en valores democráticos a través de la educación pública, y al mismo tiempo respetar las identidades diversas. Por estos motivos, algunos grupos educan a sus hijos en familia, con el ánimo de conservar su propia identidad de la que se sienten orgullosos” (“¿La escuela en casa o la…”,  op. cit. p.2. )

[5] El estudio publicado en 2012, denominado Homeschooling en España: descripción y análisis del fenómeno, muestra el resultado de las encuestas que realizó durante 2009 a más de 100 familias en el Estado español, que tenían hijos en edad escolar y que estaban siendo educados sin escuela.

El relato factual y las valoraciones subjetivas

Entre todos los materiales que leo relacionados con la educación en casa, me encuentro a veces artículos que realzan las ventajas y los aspectos más positivos de esta forma de educar. Entre las ventajas del sistema, a menudo se suele mencionar la ausencia de necesidad de levantarse a una hora temprana por la mañana para tener que acudir al centro escolar, dentro de lo que sería un relato factual impregnado de valoraciones subjetivas.

A mi me sorprende tanto que esto se considere incuestionablemente como una ventaja, que me pregunto por qué mi mente no responde del mismo modo. Debo reconocer que una de las cosas que me desagradaría de educar en casa, es precisamente esa, la posibilidad de quedarnos en la cama hasta demasiado tarde, y que se nos junte el desayuno con la comida. Soy de las que me gusta una vida en la que se madruga, y se va pronto a la cama. Por ello, me cuesta empatizar con el argumento y verme reflejada en él, como algo a lo que yo aspiraría en el mejor de los mundos.

Creo que aquí hay algo que se considera como una verdad incuestionable, y que sin embargo, no lo es, como lo de las merecidas vacaciones  y que quizás el relato debería ser más objetivo, como aquel que se corresponde  con  la descripción  de una organización o rutina familiar. “Nos levantamos tarde, sin prisa, y nos ponemos a hacer las cosas tomándonos nuestro tiempo”. De acuerdo, así a quien lee, se le presenta un relato, del que podrá extraer sus propias conclusiones, negativas o positivas, según su propia experiencia y aspiraciones.

Recuerdo que algo parecido ocurría con el relato del tiempo. Hace años, cuando daban el parte del tiempo en la radio, se decía: “Mañana hará buen tiempo todo el día, con una temperatura excelente de 38 grados”. Obviamente, había quejas, porque hablar de “buen tiempo” refiriéndose a que fuera “seco y soleado”, lleva a engaño, es bueno para algunos (los que querían ir a la playa) o malo para otros (los que tenían problemas de sequía en el campo o con el abastecimiento de agua proveniente de embalses). Es decir que valoraciones  éticas de bien o mal, no deberían incluirse en un  relato que como en el caso de la metereología debería centrarse únicamente en elementos descriptivos. Se debería hablar de “tiempo estable, seco y soleado” o de “tiempo inestable con lluvia…”, de hecho, así lo hacen y ya no hay quejas.

En el mundo de las preferencias vitales, que afectan a diferentes modos de vida, deberían distinguirse los distintos registros comunicativos. No me refiero a conversaciones informales entre personas individuales, que obviamente pueden seguir este patrón subjetivo, sino que me refiero a artículos de divulgación sobre este modo de educar, que van dirigidos a un amplio público, y que deberían tener en cuenta que el lector, la lectora, son lo suficientemente inteligentes para poder realizar sus propias valoraciones subjetivas, una vez presentados los datos de forma objetiva.

 

Sentencia del constitucional (III)

Con ocasión de la publicación de la sentencia del TC, estoy seleccionando algunos de los artículos que he publicado en este blog comentando aspectos de la Constitución Española en relación al tema de la educación sin escuela. Creo que me van a servir de base para poder seguir con el análisis constitucional del artículo, ya que no se diferencian en gran media de lo que ahora dice el Constitucional.

El pasado junio, comentaba uno de los aspectos que recoge la sentencia y que en mi opinión es de gran calado, me refiero a la interpretación que el TC hace del apartado 3 del artículo 27, según el cual ” Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”. De hecho, en una entrada de junio de este año comento el alcance de la expresión constitucional citada en la entrada titulada “El derecho de los padres a que la formación religiosa y moral de sus hijos sea acorde a sus principios”.

¿En qué consiste el derecho de los padres a elegir para sus hijos la formación religiosa y moral acorde a sus convicciones?. El derecho de los padres está íntimamente ligado a la concepción del deber escolar, de manera que la libertad que la Declaración Universal de Derechos Humanos (art. 26.3 de la DUDDHH) asegura  a los padres para decidir el tipo de formación que han de recibir sus hijos, ha sido entendida, de modo muy restrictivo, como el derecho a elegir libremente el centro al que han de asistir. La Constitución consagra este derecho de los padres con este enunciado:

Y es cierto que la Constitución no dice expresamente que exista un derecho a “elegir” el “tipo de educación” que se adecue a sus convicciones. Ni en este artículo, ni en ningún otro de la Constitución hay referencia alguna al “tipo” de educación, a pesar de que cuando se invoca este artículo de la CE, siempre se dice que “Los padres tienen derecho a elegir el tipo de educación que se adecua a sus convicciones”. Actualmente la LOE, ni siquiera sanciona  expresamente el precepto constitucional, en toda su extensión, sino que aún realiza una interpretación más restrictiva que las Leyes orgánicas que le han precedido. En lugar de confirmar el precepto constitucional que garantiza a  los padres  que la educación moral y religiosa de sus hijos sea conforme a sus convicciones,  simplemente se refiere a la elección de centro.  Según el artículo 108.6, «los padres o tutores, en relación con la educación de sus hijos o pupilos, tienen derecho… a escoger centro docente tanto público como distinto de los creados por los poderes públicos”, “derechos” reiterados en la Disposición Final 1ª, 1 b).

2. Desde una interpretación estricta, se interpreta la Constitución de un modo literal, para entender que ha querido decir precisamente lo que aparentemente expresamente dice, que los padres pueden elegir el tipo de formación moral y religiosa que se adapta a sus convicciones, y no a otros tipos de enseñanzas que puedan incorporarse a la formación integral del menor, las cuales estarían fuera del control de los padres, sujetas a los respectivos curriculum oficiales.

La doctrina está dividida en cuanto al alcance de esa garantía del Estado con respecto al derecho que a asiste a los padres de que sus hijos reciban una formación religiosa y moral acorde a sus convicciones. Y se enfrentan las dos grandes corrientes doctrinales. De un lado la estatalista, que propugna la pluralidad en el centro y que condena el proselitismo y la indoctrinación en la aulas. De otro lado, el conservador que propugna la libertad de elección de centro de los padres, fuera del sistema estatal público.

Las interpretaciones que de la Constitución se hacían en algunos medios, y que se referían al derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos que más se adapta a sus convicciones,  así de modo genérico, ya no tienen posibilidad de ser argüidas de ningún modo. La interpretación del Tribunal se ciñe a una lectura literal del texto, “donde la ley quiere, dice, donde no quiere, calla”. Y aquí el tribunal ha interpretado que donde la ley decía “la formación religiosa y moral”, se refería precisamente a eso, a ese tipo de formación y no al resto de los contenidos curriculares, que por no quererlos incluir, no los menciona. El derecho de los padres consiste en exigir al Estado que la educación moral y religiosa proporcionada a los menores sea acorde a sus convicciones, de un lado, y, de otro, que si no encuentra modelo educativo apropiado a esas convicciones, se reconozca la posibilidad de optar por fundar un centro educativo, con lo que se abre el camino a todo tipo de centros privados que proporcionan una formación moral y religiosa de distinto signo, fuera del modelo laico estatal.

La interpretación que el TC hace de este apartado del artículo 27 dificulta la alegación de los motivos pedagógicos a la hora de argumentar la conveniencia de excluir la intervención del sistema escolar en la educación de los menores. Motivos, que según las encuestas realizadas en el Estado Español por el profesor Cabo, son los que constituyen la abrumadora mayoría.

 

 

 

Un artículo de Splieger para el IEJEE

El International Electronic Journal of Elementary Education ha publicado un monográfico consistente en artículos sobre la educación sin escuela o también educación desescolarizada Entre ellos se encuentra un artículo suscrtio por Thomas Spiegler titulado Parents’ Motives for Home Education: the Influence of Methodogical design and Social Context en el que analiza los resultados finales de las investigaciones que se han realizado sobre los motivos para educar sin escuela.

1. El primer estudio es el que realizó Van Galen en 1988 también en USA, basado en los datos procedentes de  16 familias en USA. Van Galen identificada dos categorías: Los Ideólogos (cristianos conservadores, que objetan el contenido del curriculum escolar) y los Pedagogos (que educan en casa para ofrecer al menor un modo de aprendizaje más flexible y autónomo).

2. Mayberry, en el mismo año realizó un trabajo muy amplio consistente en 461 encuestas y 15 entrevistas en profundidad del que dedujo cuatro categorías de motivos para educar sin escuela. La categoría más amplia la constituían los “religiosos” (65%), que consideran una obligación educar en familia con unas creencias y valores acordes a su sentimiento religiosos. La categoría de los académicos, era menor (22%), entre los convencidos de que la educación en casa puede asegurar un conocimiento académico que el sistema escolar no proporciona. El motivo socio-racional (11%), se basa en la unidad de la familia y el hecho de que educar en el hogar proporciona un medio más amable para el menor. El último grupo, mucho menor (2%) ha optado por educar en casa siguiendo la ideología New Age y el pacifismo como razón última de la educación.  Más adelante Mayberry integró sus cuatro categorías en la dicotomía de Van Galen, de una parte los “ideólogos” (religiosos y New Age) y de otra los “pedagogos” (académicos y socio-relacionales).

3. Knowles en 1991 realizó un estudio sobre 23 adultos procedentes de 12 familias homeschoolers de Utah. Knowles constató que los padres aducen como motivos para educar en casa los problemas del actual sistema educativo, entendiendo que el hogar es el mejor lugar para aprender. Cree importante el papel de la familia, y las propias experiencias de aprendizaje de los padres como importante motivación. Constató que además la infancia de muchos de los padres fue influenciada por una familia disfuncional.

4. Thomas  entrevistó a 100 familias en 1998, 58 en Australia y 42 en Inglaterra. Thomas diferencia los supuestos de familias cuyos hijos nunca han pisado una escuela, y aquellos que han sido desescolarizados de modo sobre venido.

La influencia más importante en ambos grupos es la que los medios ejercen sobre las familias al cubrir el tema de la educación desescolarizada, así como el contacto con otras familias que educan en casa.

A parte de esa constatación, el primer grupo cita como razones las limitaciones del propio sistema educativo, y el homeschool como un continuum partiendo de una crianza natural, al llegar los menores a la edad escolar, las experiencias escolares de sus hermanos y los valores cristianos. En cuando a los que retiran del sistema escolar a los menores que estaban ya incluidos, se refieren al rechazo del menor a ir a la escuela, bullying, dificultades de aprendizaje en la escuela, y la creencia de que el menor puede conseguir mejores resultados en casa.

5. Arai en 2000 entrevistó a 23 familias en Canadá. Constató que para la mayoría de los padres la decisión de desescolarizar es fruto de un largo proceso. Tratan de encontrar los motivos en las desventajas que encuentran en el sistema escolar, como el ambiente hostil de las escuelas y el fracaso escolar por los conflictos religiosos y morales que se dan en su seno. No realiza un a tipología y constatan que las realizadas en USA no son trasladables a Canadá.

6. Bielick, Chandler y Broughman analizaron en 2001 datos provenientes del Programa nacional de datos procedentes de los programas de inspección de la educación en familia de 1999 (NHES, 1999) sobre 275 menores homeschoolers, esto es aquellos que acuden a un centro escolar público o privado menos de 25 horas por semana. Las respuestas de los padres se clasificaron en 16 categorías: Pueden dar una educación mejor a a sus hijos (49%), pobre ambiente académico en la escuela (26%), razones familiares (17%), desarrollo de la moral y el carácter (15%), objeción al contenido de la enseñanza (12%), la escuela no responde a las necesidades del menor (12%), otros problemas en las escuelas a las que tienen acceso (13%), problemas de comportamiento escolar (9%) necesidades especiales (8%).

7. Hetzel en 2001 realizó un trabajo de campo sobre homeschoolers que participaban en un programa comunitario en una zona de California, 332, de un total de 871 familias respondieron al cuestionario planteado. Las respuestas se centraban en cuatro grupos de motivaciones para desescolarizar : la negativa influencia de otros menores de su edad, el excesivo número de alumnos por aula, el clima moral que se califica como  deteriorado y el hecho de que los menores no aprenden lo suficiente en la escuela. Las razones para educar en casa se centran en el aprendizaje individualizado, la posibilidad de integrar los valores familiares a la educación y el deseo de influenciar desde el punto de vista moral en la educación del menor.

8. Brabant, Bourdon y Jutras realizaron en 2003 un estudio en Quebec basado en 203 encuestas. Los resultados en cuanto a la importancia de la motivación de mayor a menor en la decisión de educar de modo desescolarizado son los siguientes: aprendizaje individualizado, un proyecto familiar en torno al placer de vivir y aprender juntos, la riqueza del curriculum, los padres están en mejor posición para educar, la importancia de las relaciones familiares, mejor socialización familiar y comunitaria, y que la ratio adulto-menor no es la apropiada en la escuela.

9. Rothermel realizó su estudio en 2003 sobre un cuestionario en Gran Bretaña que fue cumplimentado por 1000 familias. Del total de 1000 respuestas, se seleccionaron 412 para el análisis de motivos.  Rothermel categoriza 19 motivos: decepción respecto al sistema escolar (31%), padres que siempre se propusieron educar en casa (30%), bullying (25%), depresión, cansancio o enfermedad del menor (24%), la creencia de que la educación es responsabilidad de los padres (20%), la falta de respuesta de la escuela a las necesidades especiales (20%), la posibilidad de que el menor pueda desarrollarse según su propio potencial (19%). En general, Rothermel concluyó que existen dos grupos de motivos: aquellos que tienen que ver con las experiencia escolares negativas y en segundo lugar los que tienen que ver con la ideología de la familia.

10. Collom investigó la motivación de las familias homeschoolers matriculadas en un centro a distancia en el Sur de California, sobre un total de 235 encuestas, Identificó un total de 16 motivaciones que clasificó en cuatro grupos: la crítica al sistema escolar público, sentirse atraído a educar en casa, razones ideológicas y las necesidades de los menores.

11. Priciotta y Bielick analizaron en 2006 los datos derivados del Programa nacional de datos procedentes de los programas de inspección de la educación en familia de de 2003 (NHES, 2003), sobre un total de 239 homeschoolers. El análisis arroja los siguientes datos, con dos porcentajes, el primero aquellos que marcaron esta motivación, y el segundo los que marcaron como la motivación principal.

– Preocupación por el ambiente escolar (85%/31%)

– Proporcionar una instrucción moral y religiosa (72%/30%)

– Insatisfacción con la instrucción escolar (69%/17%)

– Problemas físicos o mentales del menor (16%/17%)

– Otras necesidades especiales del menor (29%/7%)

-Otras razones (20%/9%).

12. Splieger analizó en 2008  los datos aportados en una lista de correo por 32 familias que educan en casa en Alemania.

Splieger interpreta todos los motivos como una crítica al sistema escolar y los resume en tres tipos de motivación.

a) Los padres opinan que sus posibilidades de impartir valores se ven limitadas o entorpecidas por la escuela

b) El proceso de aprendizaje no ofrece suficiente espacio a las necesidades individuales o se basan en aspectos que los padres consideran perjudiciales.

c) Los padres se preocupan por el bienestar de sus hijos en relación a situaciones de bullying, desórdenes psicosomáticos y fobia a la escuela.

Para la mayor parte de los padres se dan más de uno de los factores al unísono.

La motivación social: Christian Beck

Christian Beck en su artículo titulado Educación en casa: la motivación social, analiza  las encuestas realizadas por él en 2003, 2006 y 2008, lo que le permite extraer conclusiones sobre la incidencia mayor o menor de las motivaciones en el tiempo.  La investigación sobre los motivos es una fuente inagotable de conocimiento real sobre esta opción educativa, y la razón, como resalta Beck en su artículo, es que la motivación varía y se adapta a las realidades del tiempo y lugar.

Beck plantea dos tipos de preguntas, de un lado los motivos para educar sin escuela, y de otro los motivos para no querer educar en casa, distinguiendo en este último aspecto, aquellas familias que están en posición de hacerlo, de las que no lo están. La pregunta dirigida a los padres esta vez no es la de por qué escolarizan, sino la de por que no quieren educar sin escuela, teniendo en cuanta dos grupos de universos de padres: aquellos que podrían hacerlo y aquellos que  por diferentes razones, no podrían hacerlo. El resultado de la investigación y las conclusiones son expresadas con claridad en el artículo, que me limito a traducir.

La pregunta que se realizó en esta encuesta de 2008 (Beck y Vestre) en Noruega a padres cuyos hijos se encuentran escolarizados es la siguiente:

¿Quisiera usted durante un período de tiempo educar a sus hijos sin escuela?

La respuesta fue

NO= 83.2% (462) ,  EN DUDA=6,5% (36) ,  SI 10,3% (57).

El 10,3% por ciento de respuestas afirmativas, representa un total de 60.000 menores que están en el sistema escolar. El total de niños que se educan sin escuela en Noruega es de 400, por tanto, por cada uno de ellos podría haber 166 más. No todos los que contestaron afirmativamente van a educar en casa en el futuro. Sin embargo,  es una posibilidad, y ha pasado de ser algo totalmente desconocido hace tan sólo 10 años, a ser una opción reconocida y factible hoy en día.

En otra encuesta de 2006 se plantea, de un lado, a los padres que educan en casa sobre su motivación para hacerlo, y de otro, a aquellos que escolarizan su motivación para no hacerlo.

MOTIVOS POR LOS QUE LOS PADRES QUIEREN EDUCAR EN CASA: (2006)

Problemas con la escuela ……………………………………………….    26% (46 respuestas)

Poder estar más tiempo con los hijos ………………………………      23% (40 respuestas)

Razones pedagógicas  ……………………………………………………     22% (38 respuestas)

Razones religiosas  ………………………………………………………..     4% (7 respuestas)

Otras razones   ……………………………………………………………..    20% (34 respuestas)

Beck deduce de estos datos que las dos respuestas más numerosas representan motivos de tipo social, no académico o ideológico. Los padres que eligen la educación en casa como opción factible,  están más preocupados por el bullying, la falta de adaptación del menor al centro escolar, las malas relaciones con los profesores y el desarrollo social del menor que otros padres. Sin embargo, no están más preocupados que otros padres sobre los resultados académicos en la escuela (Beck y Vestre, 2008)

RAZONES PARA NO EDUCAR EN CASA

A) Sin opción de educar en casa (n=462)                 B) Con la opción de hacerlo (n=57)

Resultados académicos                                           78                                                    2

Ausencia de una comunidad escolar                  92                                                  14

No tener suficiente tiempo                                      41                                                    4

Razones económicas                                                  34                                                    7

Miedo al aislamiento social                                    77                                                     7

Otras razones                                                                 3                                                      4

 

Las conclusiones que Beck extrae de este estudio es que cuando los menores tienen problemas en la escuela y/o los padres quieren pasar más tiempo con ellos, la educación en casa se hace más presente en las mentes de los padres. Esta nueva educación sin escuela con motivación de tipo social puede significar un intento de reconstrucción de la vida moderna actual y tiene la potencialidad de reclutar a participantes de todas las clases sociales.

Los sueños sueños son

Ayer, por enésima vez soñé con este blog. Lo hago y me surgen ideas para plantear en los posts , si me acuerdo, que no es lo habitual. Esta vez he soñado que escribía un post sobre la oposición del menor a acudir a la escuela como uno de los  motivos para desescolarizar. En mi sueño, se había legislado sobre el homeschool al modo de la anterior ley del aborto. En aquella ocasión se hizo con una Ley orgánica 9/1985, de  despenalización del aborto en determinados supuestos, para que pudiera procederse, en aquellos casos,  a la interrupción voluntaria del embarazo dentro del sistema público de salud.

De manera que se había aprobado la “Ley Orgánica de Educación Desescolarizada”, (LOED) que despenalizaba diferentes supuestos de absentismo escolar de la tipificación de desamparo del art. 226 del Código penal. Entre estos motivos se encontraba el de “la oposición del menor a a acudir a un centro escolar”, y me pareció que era el supuesto más interesante. En aquella ley, los motivos se recogían en diferentes clasificaciones de oposición a la escolarización:

1. Motivos religiosos

2. Motivos geográficos

3. Motivos culturales (idioma, etnia) e ideológicos de oposición al sistema escolar

4. Necesidades especiales y altas capacidades

5. Motivos de salud del menor

6. La mera oposición del menor

En mi sueño, además, yo me centraba en  un  razonamiento que desde el punto de vista constitucional justificara la razón de que la oposición del menor tenga sustancia jurídica y no se circunscriba a la categoría de capricho psicológico. Y lo encontré en el artículo 10 de la Constitución, que garantiza la dignidad de la persona y el libre desarrollo de la personalidad. Para justificar este motivo, bastaba un simple informe psicológico, de modo que quedara fuera de toda duda  la posibilidad de que la posición del menor a acudir al centro escolar fuera un  simple desencanto escolar  transitorio, o que fuera debido a  algún problema que tuviera solución inmediata.

Ahora bien, y esto era lo curioso de mi sueño, en cumplimiento del deber constitucional de proporcionar una educación a los menores de edad del artículo 27 CE , si cualquier niño o niña conseguía ante las autoridades educativas justificar su rechazo a la escuela, cualquier progenitor, padre o madre, se vería obligado, en consecuencia, a educar en casa, renunciando, si fuera necesario, a su vida profesional fuera del hogar, durante los años de educación obligatoria.

Y ahí quedó el sueño. Hoy he estado comprobando si tengo entradas en el blog que hablen sobre la oposición al menor o fobia a la escuela como motivo para desescolarizar, y sí que las hay:
1. ¿Qué se ha investigado sobre l rechazo o fobia a la escuela?

2. Motivos para educar en casa (IV)

En este artículo, menciono uno de  Irene María Briones Martínez, denominado “¿La escuela en casa o la formación de la conciencia en casa?”  en el que se analizan los motivos de la elección del sistema de homeschooling. Briones curiosamente participará en el Congreso de Homeschooling de Valencia con una ponencia que se titula “Aspectos constitucionales y jurisprudenciales de la educación en casa. Análisis comparativo entre Estados Unidos y algunos países europeos”.

3. Motivos para educar en casa (VII)

4. Motivos para educar en casa  (II)

Entre otros. Por tanto, lectores de este blog,  podéis estar seguros de que no dejo de cuidar de él ni de noche ni de día.

El homeschool y los fines educativos de la LOE

La encuesta que realicé hace dos años me proporcionó un instrumento, que en la práctica me ha valido para poder realizar una taxonomía de los motivos que llevan a distintas familias a educar a sus hijos e hijas sin escuela. Soy consciente que todas las clasificaciones implican una simplificación y que con ello desvirtúan la complejidad de la realidad y de las relaciones sociales y familiares, pero el método de investigación elegido pretende precisamente extraer datos de la compleja realidad y clasificarlos para dotarlos de generalidad.

Según la taxonomía de familias en atención a las razones por las que optan por este tipo de educación,  los motivos que les impulsan a desescolarizar constituirían los que desde la obra de Van Galen y Mayberry se denominan “ideólogos,” con un componente de protectores, ya que estas familias desescolarizan a los menores a su cargo para evitar su “contagio” en una sociedad con la que no comparten sus valores, entendidos , de un lado, como aquellos modos de vida que consideran consumistas (el abuso de la televisión, la importancia excesiva del dinero y la discriminación que la escuela impone en las relaciones sociales, por poner algunos ejemplos) o que, por otro lado,  favorecen la competitividad y la violencia entre iguales. El segundo supuesto, vendría constituido por aquellas familias que  en la literatura clásica sobre el homeschool se denominan “pedagogos”, ya que no incorporan a sus hijos al sistema educativo por tener una pobre opinión del mismo. Creen que lo pueden hacer mejor, que su educación se adaptará a las necesidades y al ritmo de los menores, que no se basará en la memorística y la repetición, sino en el desarrollo de la creatividad, la individualidad y el instinto de descubrir e investigar. De hecho estas familias defienden un sistema educativo que se adapta a las previsiones de la LOE incluso más acertadamente que el propio sistema escolar. La educación en familia individualizada, implica la finalidad de “El desarrollo de la capacidad de los alumnos para regular su propio aprendizaje, confiar en sus aptitudes y conocimientos, así como para desarrollar la creatividad, la iniciativa personal y el espíritu emprendedor”, de modo más ajustado al tenor de la norma que el propio sistema escolar, según los fines que ésta ley establece que debe perseguir la educación, según la propia LOE, en su artículo  2 apartado f.

En todos los supuestos en los que se ha perseguido la práctica de la educación en familia a través de la vía penal, se ha producido el sobreseimiento y archivo de las actuaciones basado en que los menores educados en familia demuestran una madurez y adquisición de conocimientos semejante a cualquier otro menor de su edad, además de que en todos los casos estas familias han podido demostrar que los menores tienen satisfechas todas sus necesidades, tanto físicas como psicológicas, y que en ningún caso se encuentran en situación de desamparo. No olvidemos que en la jurisprudencia imperante, la desescolarización es un simple indicio de que el menor se podría encontrar en una situación de riesgo, pero que hace falta, además demostrar una segunda condición cual es la situación de daño producido al menor por la situación en que se encuentra.

Analizando los casos de intervención de la Administración sobre familias que han optado conscientemente por objetar a la escolarización obligatoria y en su lugar, educar en casa, las razones que han conducido al archivo de la actuaciones se basan en que los menores no se encuentran en situación de carencia con respecto a sus necesidades físicas o psicológicas.

La definición del derecho a la educación está recogida en las leyes orgánicas que regulan este derecho. En el caso de la LOE, el art. 2 recoge cuales son los fines de la institución educativa[1]. A la vez que la LODE en su art. 2 recogía semejantes fines como el contenido de la actividad educativa.

El derecho y el deber recogidos en el art. 27 apartados 1 y 4 respectivamente de la Constitución responden a sujetos distintos y titularidades distintas  El derecho de los padres a decidir la educación  religiosa y moral de sus hijos que sea más acorde a sus convicciones tiene las limitaciones que señala la propia ley como contenido del propio derecho a la educación. Los padres podrán realizar esta función de educar a sus hijos sin delegar esa función en el Estado si cumplen con los mínimos que garanticen la capacidad de esos menores para poder adaptarse a la sociedad en un futuro.

Todas las Comunidades Autónomas han legislado sobre la protección al menor, y lo han hecho de modo que recogen el absentismo escolar y la dejación de los padres de sus obligación con respecto a la educación de sus hijos. Ninguna de estas normas prevé esa situación como excepción a la regla general del desamparo por causa de desescolarización, absentismo escolar o falta de asistencia regular a un centro docente, pero indirectamente afecta al homeschool desde el momento en que éste se asimile al absentismo escolar.

El modo en el que se hace frente a la regulación es variado, aunque consistente y semejante en sus consecuencias. En primer lugar todas las leyes autonómicas recogen la figura del desamparo y establecen como consecuencia al mismo la posibilidad de asunción por parte de la Comunidad Autónoma de la tutela del menor. En segundo lugar establecen algunas de ellas una obligación general de puesta de conocimiento de las autoridades autonómicas o agentes sociales de éstas de los casos de abandono que se detecten, obligación que se incrementa para aquellas personas que por razón de su trabajo tengan conocimiento de estos supuestos.

Por último establecen un régimen de sanciones económicas, que va de leve a muy grave y que recaerán sobre aquellos que en el ejercicio de la patria potestad descuiden los deberes inherentes a ella. Entre estos deberes estaría la gestión de un puesto escolar para el menor y el asegurarse de la asistencia continua del menor al centro escolar

En lo que respecta a las situaciones de riesgo y desamparo, ambas son constitutivas de la categoría más amplia de desprotección social pero inciden con un distinto nivel de gravedad. Esta doctrina es en la que se basa la sentencia de la Audiencia Provincial de Bizkaia (sección 4ª) de 5/2002, de 3 de enero. En ella el Tribunal recoge las sentencias del Tribunal Constitucional, 25 de mayo de 1992 y de la Audiencia Provincial de Sevilla de 23 de noviembre de 1999 respectivamente. Según esta sentencia, la definición legal de la situación de desamparo contempla dos aspectos, una omisión o ejercicio inadecuado por parte de padres y tutores, de un lado, y de otro, un resultado por el que el menor queda privado de la necesaria asistencia moral y material. De este modo continúa la sentencia, la existencia de la situación de desamparo obliga a una constatación del estado del menor, es decir, el lado pasivo de la relación guardador-guardado, pues de lo que se trata, a la hora de determinar si existe o no situación legal de desamparo es de comprobar la situación real y actual del menor al momento de la intervención de la Administración, verificando si aquel tiene cubiertos o no los bienes materiales y morales fundamentales exigidos por la ley, cualquiera que sea quien se los proporcione, porque el precepto no trata de regular y sancionar el ejercicio de deberes inherentes de la patria potestad, ni siquiera los inherentes a la guarda del menor, sino la situación en que sen encuentra éste.

Ref: VAN GALEN, JANE A. (1991) ‘Ideologues and Pedagogues: Parents Who Teach Their Children at Home’ in Van Galen, Jane A. and Mary Anne Pitman (editor) Home Schooling: Political, Historical and Pedagogical Perspectives New Jersey: Ablex. pp.63-76.


[1] Según el artículo 2. de la LOE. Se encuentran entre  los fines del sistema educativo
1. El sistema educativo español se orientará a la consecución de los siguientes fines:
a) El pleno desarrollo de la personalidad y de las capacidades de los alumnos.
b) La educación en el respeto de los derechos y libertades fundamentales, en la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres y en la igualdad de trato y no discriminación de las personas con discapacidad.
c) La educación en el ejercicio de la tolerancia y de la libertad dentro de los principios democráticos de convivencia, así como en la prevención de conflictos y la resolución pacífica de los mismos.
d) La educación en la responsabilidad individual y en el mérito y esfuerzo personal.
e) La formación para la paz, el respeto a los derechos humanos, la vida en común, la cohesión social, la cooperación y solidaridad entre los pueblos así como la adquisición de valores que propicien el respeto hacia los seres vivos y el medio ambiente, en particular al valor de los espacios forestales y el desarrollo sostenible.
f) El desarrollo de la capacidad de los alumnos para regular su propio aprendizaje, confiar en sus aptitudes y conocimientos, así como para desarrollar la creatividad, la iniciativa personal y el espíritu emprendedor.
g) La formación en el respeto y reconocimiento de la pluralidad lingüística y cultural de España y de la interculturalidad como un elemento enriquecedor de la sociedad.
h) La adquisición de hábitos intelectuales y técnicas de trabajo, de conocimientos científicos, técnicos, humanísticos, históricos y artísticos, así como el desarrollo de hábitos saludables, el ejercicio físico y el deporte.
i) La capacitación para el ejercicio de actividades profesionales.
j) La capacitación para la comunicación en la lengua oficial y cooficial, si la hubiere, y en una o más lenguas extranjeras.
k) La preparación para el ejercicio de la ciudadanía y para la participación activa en la vida económica, social y cultural, con actitud crítica y responsable y con capacidad de adaptación a las situaciones cambiantes de la sociedad del conocimiento.

Lola Ruiz en “El nudo de la red”

Lola Ruiz escribió en 2004 sobre su experiencia desescolarizadora para  El nudo de la red, Revista de Cultura en una aportación a la publicación  titulada  “Educar de otra manera porque el medio es el fin”. En el artículo la autora relata de manera autobiográfica y en primera persona la experiencia de diaria de educar en casa a dos niños. Cuenta el origen de su interés por la educación en casa, que se remonta a una de las ediciones de Biocultura en Madrid, en la que entró en contacto con Elsa Haas:

Había allí una chica norteamericana -Elsa Haas- que vendía la revista Growing Without School  (Crecer sin escuela) que ella se encargó de traducir al español.

Lola Ruiz relata los miedos que acompañaron a la toma de decisión de desescolarizar que resume en el miedo a ser juzgados de inconscientes, de cándidos, de rebeldes sin causa, de ignorantes, de pretenciosos. Por otro lado el miedo a ser incomprendidos, por la familia, los amigos, los vecinos, los funcionarios y los jueces, y por último otro miedo que es más difícil de expresar con palabras, el miedo a que el intento acabara en fracaso.

Ruiz define la motivación de educar en casa en la responsabilidad de tomar en su mano la educación de sus hijos, y no delegar esa responsabilidad en instituciones por las que siente una profunda desconfianza, una decepción que raya el desprecio, al expresar que dejar al niño encerrado a los seis años en la escuela era impensable,  “sabíamos lo que esto haría en él”.

La motivación, es la que en mi taxonomía de motivos aparecería descrita como la de los rebeldes, aquellos que han decidido  educar en casa incluso antes de tener hijos, aquellos para los que educar en casa es sólo parte de un tipo de vida más amplio, de una concepción contracultural del mundo, no como respuesta a una escolarización insatisfactoria anterior. Ruiz expresa este sentimiento con nitidez:

Sentíamos que nuestro deber primero de padres, nuestra responsabilidad para con el niño, era la de educar en conciencia y de acuerdo con nuestra filosofía de vida.

Dedica un apartado importante del artículo a la socialización para derrumbar el concepto de que los niños que se educan en casa no socializan adecuadamente con toros de su edad. Por el contrario, dice Ruiz, el problema lo tienen los niños que asisten al colegio desde los seis años y se les obliga a estar sentado y en silencio entro otros de los de su misma edad.

Por otro lado, tampoco está de acuerdo en considerar a la educación en casa como una objeción, tal y como está concebida, sino que lo considera una forma de vida. El argumento es coherente con la propia motivación que antes hemos comentado le ha llevado a no escolarizar en primera instancia.

En cuanto a la universidad, manifiesta su preferencia porque sus hijos consigan experiencia en aquello que les guste en lugar de un título universitario. En esto también, y ella misma así lo declara, es coherente con su propia filosofía de vida. En el caso de que sus hijos quisieran obtener una titulación que certifique sus conocimientos en estudios superiores, se inclina por la UNED, y he aquí quizá los más sorprendente, ya que declara que como padres prefieren el camino contrario: esto es que la Universidad les conceda un título por sus aportaciones profesionales y humanas a la sociedad. Algo más parecido a un doctorado honoris causa, que lo que habitualmente se persigue de la institución universitaria como proveedora de  conocimientos especializados dirigidos al mundo laboral.

Otro aspecto que destaca en su artículo es la teoría contraria a la de la obligatoriedad escolar. La autora del artículo no se opone a la existencia de la institución escolar, pero no es conforma a la obligatoriedad de “tener que disfrutar de  sus servicios”, máxime cuando, declara Ruiz, padres, maestros y alumnos estamos de acuerdo en que hace años que no funciona.

Si visión sobre la institución escolar es crítica, por considerar que no cumple con las funciones para las que ha sido creada “Si la institución no apoya ni fortalece al individuo, sino que lo debilita y le hace dependiente, entonces ¿Quien está al servicio de quién?

Nota bibliográfica

RUIZ, Lola,  “Educar de otra manera porque el medio es el fin” El nudo en la red, Revista de Cultura, Asociacionismo y movimientos sociales,  nº 3-4, 2004.

Nota biográfica

Lola Ruiz, desde Almería,  fue la representación ante los medios de uno de los primeros casos de desescolarización que tuvieron impacto en los medios de comunicación en 1999. Su participación, por otro lado, tanto en el boletín de Crecer sin escuela, como en la lista de correo que David Kornegay abrió por primera vez en 2001, fue muy activa y determinante en los momento de crisis y de dificultad de reclutar personas dispuestas a colaborar en un momento en el que hizo falta hacer frente a un relevo generacional para cumplir con las responsabilidades y las tareas que se debían realizar para la red de apoyo y su boletín.

Lola Ruiz, otra de las personas que está en el grupo de los pioneros del movimiento desescolarizador y que no continuará en adelante cuando el movimiento tome forma legal como asociación, se ve sorprendida ante el nuevo funcionamiento que para la red de apoyo impone el mundo que se abre con internet, cuando comprueba que ha podido acceder a lista restringida de colaboradores para la revista sin ningún tipo de control, y se pregunta si existe o no una lista restringida únicamente como grupo de trabajo para el boletín. Además expresa sus dudas sobre la seguridad y fiabilidad del nuevo sistema virtual que va a sustituir a sus habituales canales de comunicación, mucho más restringidos a un grupo de personas, que se conocen personalmente, y que ahora se abre hacia personas que ni siquiera se conocen de antemano.

Acabo de darme cuenta de que si yo he podido suscribirme cualquiera podría hacerlo.¿No debería esta ser una lista restringida a las personas que van a colaborar con el boletín? No es que tengamos algo que ocultar pero tampoco es cosa de que cualquier curioso meta la nariz en esto.

Mi pregunta es ¿ He podido suscribirme porque ya estaba en la lista restringida o porque cualquiera puede entrar?. Explícamelo por favor.

La brecha ya se ha abierto, a partir de ahora, la apertura del movimiento a cualquiera que quiera suscribirse a la lista, desde su domicilio, simplemente contando con una conexión a Internet hace que el crecimiento del colectivo quede fuera del control de las personas que le habían dado cohesión en el pasado. Estas personas, que viven en muchos casos aisladas en zonas rurales, quedan sin quererlo, apartadas del nuevo movimiento y se sentirán alienadas por un medio que ya no conocen. De este modo se pone en marcha la segunda fase del boletín que irá atravesando diferentes vicisitudes hasta su desaparición. En un último intento por salvar la publicación de su inminente cierre, en un correo del 2 de junio a la lista,  Lola Ruiz desde Almería diseña lo que será el contenido básico o la plantilla del boletín a partir de aquel momento[1].

Lola Ruiz es en estas circunstancias la persona más activa en la lista de correo, además de la que lidera el nuevo boletín escrito. Se ha convertido en un referente del homeschool desde que protagonizó un caso que tuvo repercusión en la prensa. Se trataba de su hijo, un niño matriculado a distancia en Clonlara y que fue denunciado por la Junta de Andalucía para exigir su escolarización presencial. El caso fue cubierto por el diario El Pais en varios artículos a lo largo de 1999.”Sentencias contradictorias” [2]y “Los sin clase”[3] de Ana Torregrosa y finalmente “Gabriel vive a 6.000 kilómetros del colegio” [4]firmado por Joaquina Paredes.Su caso también lo relata Peter Szil para la revista Integral, en diciembre de 2000 en un artículo titulado “Crecer sin escuela”[5]. De modo paralelo el boletín Crecer sin escuela publicaba en 1998 una carta de Lola Ruiz en la que relataba el inicio de una investigación sobre su familia por parte de los servicios de Asistencia Social de Almería por la desescolarización de su hijo mayor. Es ella la que presenta el primer esquema de lo que podría ser el boletín a partir de ese momento y contacta con las personas que anteriormente han tenido responsabilidad en su edición para que continúen como colaboradores.


[1] Todo lo que sigue son sugerencias de tareas para  un hipotético boletín.

– Alguien que sepa imprimir con ayuda del ordenador el boletín

-o alguien que sepa imprimir y si no puede hacerlo que enseñe al que pueda hacerlo

– un editor o editora, que organice y seleccione los temas a tratar y la información de que se disponga cada mes para el boletín.

– alguien que se lea un libro sobre educación cada mes y escriba una pagina informando sobre su utilidad para los lectores del boletín.

– alguien que haga lo mismo con las películas de cine y programas de tele.

– un encargado-a de las suscripciones

– responsable de una pagina dedicada a recursos para homeschoolers

– responsable de traducir unas tres cartas mensuales del ingles.

– una persona con experiencia en homeschooling que se encargara de una sección de “consultorio” en el que padres novatos puedan asesorarse sobre problemas inmediatos y específicos. Si esta persona da a sus hijos una educación estructurada y clásica entonces solo estaría capacitada para responder a los padres que requieran sobre este tipo de información. Por tanto otra familia veterana podría colaborar con ella para los padres que quieran información sobre el aprender sin estructura.

– Otra sección bonita seria la de incluir una entrevista en cada número a una familia. Somos, en general, familias interesantes de conocer y cada una tiene su pequeña historia; las anécdotas humanizan lo que tiene de intelectual cualquier revista.

– Y por último sugiero un listín con los nombres de los profesionales y expertos en cualquier materia. Personas dispuestas a facilitar apoyo o información a aprendices y novatos. Aunque sea por email o teléfono.

Creo que la ultima palabra sobre las secciones adecuadas para el boletín debería tenerla el editor-a. Esto evitaría bastantes complicaciones innecesarias. Yo voto por Isabel de Cantabria para esta tarea porque sabe escribir y expresarse muy bien, además es casi veterana en esto de educar en casa. De todos modos no conozco aún el talento particular de cada uno de vosotros, que estoy segura tenéis, así que espero que nadie se corte por inexperto a ofrecerse para esta tarea. Lola

[2] Diario El Pais, de 19/09/1999

[3] Diario El País  de 20/09/1999

[4] Diario El Pais de 19/09/1999

[5] Lola y Gabriel En realidad no se trataba de un niño que pasaba su tiempo delante de un ordenador, sino de una pareja, Lola y Gabriel, cuyo objetivo en la educación de sus hijos es potenciar su espíritu independiente y crítico, la confianza en sí mismos y en su creatividad para resolver los problemas según su propio criterio y capacidades para encontrar recursos. “Consideramos”, dice Lola, “que lo primordial en la educación es el respeto al niño y son las asignaturas las que deben adaptarse a su personalidad, talento y preferencias y no al contrario. Cuando nuestro hijo mayor, que ahora tiene 8 años, llegó a la edad escolar, buscamos un colegio en el que al menos una parte de estos requisitos los pusieran en práctica. Pero no encontrarnos ninguno. Como creemos que somos los padres los primeros responsables y después los profesionales de la educación, optamos por educarle en casa”. Su formación se realiza al estilo de la de un adulto autodidacta, que abarca tanto el dibujar, pintar, cocinar, leer y jugar al fútbol con sus amigos como proyectos específicos o escribir sus propias historias, primero a mano y luego al ordenador para que parezca un libro.

Al mismo tiempo le matricularon en una escuela por correspondencia en Estados Unidos, una institución que da mucha libertad a cada niño para desarrollarse a su propio ritmo y basándose en sus propios intereses. En primaria son los padres los que están en contacto con la escuela (por carta o, si lo tienen, por correo electrónico, siendo esto último la base de todo el malentendido que se ocasionó por “estudiar por internet”). En secundaria el niño entra en contacto directo con un equipo de profesores que le asesoran sobre sus opciones personales.

Lola y Gabriel tomaron también decisiones que a lo mejor eran más importantes que las que conciernen la forma de aprender del niño. “Nos mudamos a un lugar tranquilo donde los niños pudieran jugar en la calle y explorar los alrededores por ellos mismos. Mi marido cambió a jornada de trabajo continua en el taller de electrónica que dirige para estar en casa a partir del mediodía. Al elegir este tipo de educación hicimos un acto de fe en nosotros mismos, aunque teníamos dudas. Hoy ya no las tenemos».


Hogares con clase. Suplemento del Diario Vasco

Publico el contenido del suplemento de algunos periódicos locales del grupo Vocento, ya que no es accesible a través de las hemerotecas de los respectivos diarios. La publicación correspondió al lunes día 3 de este mes.

Hogares con clase

Los padres que han sacado a sus hijos de la escuela para educarlos en casa defienden que estimula su creatividad, pero la Administración llega a perseguir esta fórmula. MI COLE ES MI CASA Lunes 03.05.10

04 V EL DIARIO VASCO.

BORJA OLAIZOLA

En el hogar del matrimonio formado por Ketty Sánchez Y Michael Branson se escuchan muchos idiomas. Sus cuatro hijos, con edades comprendidas entre los 14 y los 8 años, se desenvuelven con soltura en castellano, inglés y euskera, y hacen sus pinitos con el francés y el alemán.Algunos de los mayores, además, son capaces de tocar el piano, el violín y experimentan por su cuenta con la flauta travesera. Los Branson son una de las más de dos mil familias que en España han optado por educar a sus hijos en su propia casa. Hace tres años les sacaron del colegio y se organizaron de tal forma que uno de los miembros de la pareja les daba clases por la mañana y el otro por la tarde.

Su dilatada experiencia laboral –los dos trabajan en la enseñanza– les permitió acometer la aventura con una sólida base pedagógica pero no les preparó para lo que se les vino encima: un acoso administrativo en toda regla que estuvo a punto de colocarles ante un juez acusados de un delito de abandono de familia. «Cuando nos llegó la notificación de que la Fiscalía se planteaba actuar contra nosotros por educar en casa a nuestros hijos –recuerda Ketty Sánchez– nos asustamos pero también nos indignamos. Nos parecía del todo injusto que nos tratasen como a delincuentes por tomar una decisión así».

Los Branson no han sido los únicos que han tenido problemas con la Administración por educar a sus hijos en el hogar, una práctica que en inglés se conoce como ‘homeschooling’. Azucena Caballero, vicepresidenta de la Asociación para la Libre Escolarización (ALE), contabiliza al menos una decena de casos similares en España en los dos últimos años. «Los poderes públicos –explica Caballero– recelan de las familias que no llevan a la escuela a sus hijos porque no hay ninguna norma que reconozca explícitamente ese derecho. Cuando a la Administración le llega la noticia de que una familia ha sacado a sus hijos de la escuela suele enviar al hogar a alguien de Bienestar Social para verificar si los niños están bien y comprobar que no se trata de un caso de abandono. Si el empleado ve que todo está en orden generalmente el caso se archiva. Algunas veces, sin embargo, hay funcionarios que siguen adelante y elevan el expediente a la Fiscalía, que realiza unas diligencias y elabora un informe con una imputación por delito de abandono».

Ante un juez

Con la familia Branson ocurrió lo que suele pasar con casi todos los escritos que redacta el Ministerio Público en casos parecidos: se archivó y la acusación no siguió adelante. Sin embargo, el año pasado una familia de Teruel que había decidido desescolarizar a dos de sus tres hijos para educarlos en casa tuvo que sentarse en el banquillo. Los padres fueron absueltos pero la fiscal del caso recurrió el fallo. Una nueva sentencia dictada hace unos meses dejó claro que «la falta de escolarización de los menores, cuando viene motivada por una libre decisión de los padres, no es susceptible de integrar el tipo penal del delito de abandono de familia». «Yo entiendo –razona Ketty Sánchez– que la Administración debe velar y cerciorarse de que los niños estén bien atendidos cuando dejan de ir a clase, pero de ahí a acusarte de un delito y ponerte delante de un juez hay una distancia demasiado grande. No queremos que se regule la enseñanza en casa pero sí que haya un reconocimiento del derecho que asiste a los padres a educar a sus hijos en su hogar». Tras el archivo de las diligencias contra su familia, la propia Sánchez compareció ante una comisión del Parlamento Vasco –las autoridades educativas de esa comunidad se han mostrado especialmente beligerantes con el         ‘homeschooling’– para reivindicar un cambio normativo. «Me dijeron que iban a estudiar posibles fórmulas pero han pasado ya tres años y no han vuelto a dar señales de vida».

La familia Branson, que hasta ahora había residido en Irún, se ha trasladado este curso por razones laborales a la localidad cordobesa de La Carlota. El matrimonio mantiene las rutinas pedagógicas que empezó a aplicar cuando en 2007 sacó a sus hijos de la escuela. «Por las mañanas se quedan con Michael, que se encarga de enseñarles asignaturas de ciencias. Durante dos o tres horas les explica matemáticas, física o biología. Lo hace en inglés porque es norteamericano y es su lengua materna, y porque queremos que lo dominen. Por las tardes me encargo yo, que les hablo de literatura, lengua española y arte, generalmente en castellano». Tres años de experiencia han multiplicado los recursos pedagógicos de los padres. «Al principio éramos muy rígidos y con el tiempo hemos ido flexibilizando nuestros esquemas de forma que se puede decir que aprenden casi jugando. Internet nos ha abierto un mundo de posibilidades porque ofrece infinidad de recursos, sobre todo en inglés». Los niños son matriculados en un colegio de California que hace un seguimiento a distancia de su evolución académica y obtienen un título que luego es homologado ante las autoridades educativas españolas.

Tanto Ketty Sánchez como Azucena Caballero, que también educa en su propia casa de Badajoz a sus tres hijos, coinciden en que el ‘homeschooling’ brinda la oportunidad de estimular la creatividad y la curiosidad de los chavales. «Los centros escolares –dice la segunda– generan cierta apatía con respecto al conocimiento, se podría decir que matan la curiosidad. Tú tratas de enseñar a los alumnos de un instituto algo nuevo y en vez de agradecerlo ponen caras de cansados; lo que debería ser un estímulo para su curiosidad se termina convirtiendo en algo aburrido». La vicepresidenta de ALE no cree que educar en casa requiera unas aptitudes excepcionales. Reconoce, eso sí, que exige disciplina y ciertos sacrificios. «Es una cuestión de prioridades porque tienes que dedicar a tu hijo mucho más tiempo que cuando le mandas a la escuela», dice Azucena Caballero. «En nuestro caso vimos claro desde el principio que lo más importante para nosotros era sacarlos de la escuela y ocuparnos personalmente de su educación y nos organizamos con ese propósito». ¿Y qué razones llevan a unos padres a asumir el papel de la escuela? «Vimos que el colegio nos aportaba poco y nos quitaba mucho, que en definitiva no nos ayudaba al tipo de formación integral que queríamos para nuestros hijos».

¿Estudiar en casa es mejor que hacerlo en la escuela?

Familias, abogados y psicólogos no se ponen de acuerdo

YOLANDA VEIGA

Universidades como Harvard y Yale reservan algunos de sus cotizados pupitres a chavales que no han pisado nunca un colegio. Allí a los ‘homeschoolers’, niños que han sido educados en casa por sus padres, se les presupone tanto o más preparados que a aquellos que han completado el ciclo formativo convencional. En Estados Unidos e Inglaterra estudiar en el hogar es legal. En España no es ni legal ni ilegal. Simplemente no está regulado. Lo intentaron el año pasado en Cataluña, aprovechando que redactaban una nueva Ley de Educación. «Nos lo pidieron muchos colectivos, pero nos dimos cuenta de que ahí no teníamos competencia», explican desde CiU. El Ministerio de Educación se muestra parco en explicaciones. «La LOE habla claramente de la escolaridad obligatoria entre los 6 y los 16 años». «Pero ¿qué entendemos por escolarización? porque no señala exactamente que el niño se tiene que apuntar en la escuela». La reflexión la hacen desde CiU. El debate no es nuevo. «Hay una situación de confusión. La Constitución protege el derecho a la educación de los niños y nosotros siempre hemos entendido que eso se hace en la escuela pero es evidente que los jueces no lo entienden siempre así», advierten en el departamento vasco de Educación. Prueba de ello, dicen, es que «cada vez que hemos denunciado algún caso de éstos, se ha fallado a favor de la familia porque el juez ha interpretado que esa desescolarización no obedece a una circunstancia de abandono, sino a que el proyecto educativo se está garantizando en casa.  No conocemos ninguna sentencia que castigue a los padres», abundan.

Como en la legislación actual el ‘homeschooling’ no está regulado, hay que estudiar caso por caso. Normalmente ocurre que el colegio, el vecindario o los servicios sociales sospechan de un posible caso de absentismo escolar y lo denuncian ante la Fiscalía de Menores, que entonces debe juzgar a los padres. «Nuestra labor es comprobar si los progenitores están incumpliendo sus deberes. Si al niño le están educando y no hay abandono o desamparo no hay delito», explica un responsable de la Fiscalía de Menores.Atienden «muy pocos casos de ‘homeschooling’».Uno de éstos, el de la familia de Irún que desescolarizó a sus cuatro hijos hace tres años y quedó libre de culpa. En su argumentación jurídica el Ministerio Fiscal reconocía que educar en casa «no está regulado legalmente», pero advertía de que «tampoco existe una figura penal que sancione tal conducta».

El ‘homeschooling’ queda así en un limbo incómodo. Hay que regularlo, claman las familias. «Así dejarían de considerarnos poco menos que ‘pirados’ o hippies».No son ni una cosa ni otra. Lo que ocurre es que no están de acuerdo con la metodología de los colegios convencionales «donde todo son órdenes y presión. Se les obliga a todos a aprender lo mismo a la vez, a memorizar y vomitarlo en un examen para obtener un título», argumenta Marta Gómez, de 41 años y madre de tres niños de 6, 5 y 2 años que no van a al colegio. Es la vicepresidenta de la ‘Asociación para la libre educación’ (ALE), que aglutina a unas 250 familias ‘homeschoolers’ de España. Defiende que los chavales aprendan «guiados por su interés» y entiende que el actual sistema educativo «encorseta». «En Finlandia aprenden a leer y escribir a los 7 años y hasta entonces sólo van al colegio a jugar Y ese país es un ejemplo en resultados educativos».

«Alguna vez tendrán que relacionarse»

Razones para no llevarles a la escuela existen muchas. «Hay familias que creen que el sistema educativo es un reflejo de una sociedad de consumo y competitiva, que se pierde mucho tiempo en mandar callar a los niños, en hacer que se sienten…, que se prima el aprendizaje memorístico y poco creativo. Pero también hay padres que quieren alejarles de los peligros que perciben en el entorno escolar, como el sexo o las drogas, o personas que en la infancia sufrieron ‘bullying’ y no quieren que sus hijos pasen por ello…», enumera Madalen Goiri, que prepara una tesis doctoral sobre este tema.

En el otro extremo, quienes no conciben que los niños se eduquen fuera de las aulas aluden a un hipotético problema de socialización. «La escuela es más rica vivencialmente y es el entorno idóneo para aprender», resume María Antonia Álvarez, psicóloga con treinta años de experiencia en el campo educativo. No ve «grandes ventajas» a la educación en casa, aunque tampoco se atreve a diagnosticar que estos menores tendrán dificultades en sus relaciones futuras.

«Podría ser un hándicap», se limita a advertir. «En algún momento tendrán que relacionarse con la sociedad. En clase pasan seis horas al día durante nueve meses relacionándose con otros. Eso es importante», advierte. El ‘homeschooling’ goza de una gran tradición en los países anglosajones, que ofrecen todo tipo de facilidades a los padres que quieren educar a sus hijos en casa. Se estima que en torno al 2,5% de las familias estadounidenses prescinde de la escuela para la educación y en el Reino Unido hay incluso ayudas públicas a disposición de los progenitores con vocación de profesores. No es por ello extraño que un chaval británico de 14 años educado en su casa se haya convertido en el alumno más joven que admite la Universidad de Cambridge, una de las mejores del mundo en el campo de las ciencias.

A Cambridge con sólo 14 años.  EL UNIVERSITARIO MÁS JOVEN

El chaval se llama Arran Fernández y es hijo de un economista político y una traductora holandesa. A los dos años ya leía perfectamente y era también capaz de hacer sumas y restas. Su padre está convencido de que el sistema de aprendizaje ha sido el más correcto para su hijo. «Hemos procurado estimularle al máximo desde pequeño planteándole problemas matemáticos e intelectuales durante las comidas pero sin presionarle en absoluto y combinando el aprendizaje con actividades como el circo, el juego con sus amigos o la lectura de cuentos para niños», ha declarado a los periódicos ingleses.

ES LEGAL EN…

Hay muchos países que tienen legislada la educación en casa

_Reino Unido: 20.000 familias.

_Portugal: Los niños tienen evaluaciones a los 4, 6 y 9 años.

_Italia: Los padres han de demostrar capacidad económica y técnica para asumir la

enseñanza.

_Francia: Convocatorias libres para la obtención de títulos.

_Hungría: Dos exámenes al año.

_República Checa: Hasta los 12.

_Rusia: Reciben los libros gratis.

Ketty Sánchez, Madre

«No es justo que te traten como a un delincuente por educar en casa a tus hijos»

Azucena Caballero, Madre

«La escuela convencional no estimula la curiosidad de los niños; acaba con ella»

«No somos ‘hippies’ ni pirados»

La tesis avanza.

Hace un tiempo que no comento nada de mi tesis. Debo decir que avanza a velocidad de crucero, sin prisa pero sin pausa y que ya estoy redactando dos capítulos:

1. Uno de ellos es el cuerpo central del trabajo, precisamente  el que cubre los aspectos legales de esta opción. Lo he titulado LA OPCIÓN DE EDUCAR EN CASA ¿Tiene cabida dentro del ordenamiento jurídico español? y se compone en este momento de 149 páginas con 272 notas bibliográficas y aclaratorias a pie de página, que cubren casi todo lo que ha ido apareciendo en el blog: legislación, jurisprudencia, informes de los defensores del pueblo y la historia del movimiento desescolarizador incluyendo a ALE. En definitiva, la mayoría de los temas que se han ido publicando en su momento en el blog,  del que aún sigo rescatando materiales que al estar suficientemente redactados, no me suponen un gran esfuerzo en ese sentido.

2. El otro capítulo lo constituye el análisis de las encuestas que hice en su momento, una parte del cual ha sido ya publicada en el libro de ALE, pero que aquí es mucho más amplio. Se titula La educación en casa a través del análisis de las encuestas realizadas a familias homeschoolers en 2008 en el Estado Español y se compone en este momento de 72 páginas completadas con 121 notas bibliográficas y aclaratorias a pie de página.

Hay varios anexos y páginas y páginas de bibliografía. Para 2012, espero tener un volumen redactado de unas 400 páginas. Mi director de tesis sólo tiene un duda en este momento y es la distribución que vamos a hacer, de lo que es el cuerpo de la tesis y los anexos. Yo tampoco lo tengo tan claro, es como decidir qué hija sigue estudiando y cual se va a servir. En fin, me encantaría poder trocear la tesis y mandárosla para que con vuestros comentarios hiciéramos una obra colectiva. Sueños…

Mi director de tesis está muy satisfecho y quiere ir ya fijando fechas. Yo me planteo leerla para 2012, no sé si me estoy precipitando, pero tampoco soy supersticiosa.

El período de redacción intensiva que comenzó a principios de año me ha tenido un poco absorbida, y me ha venido de maravilla ir publicando las entrevistas de las personas que han hasta el momento querido hacerlas, por ello, les dedico este post y mi agradecimiento, a Andrea, Juan Carlos,  Ipe,  Silvia, Azucena,  Erwin,  Zinnia y Ana Paulina hasta el momento, aun tengo dos entrevistas más por publicar, a las que ya agradeceré en su momento.

Para completar el post incluyo la enorme bibliografía, que casi en exclusiva en lengua inglesa, se ha encargado de recoger las razones de desescolarizar, en su caso, o simplemente de educar en casa, sin plantearse otras posibilidades. Se trata de una bibliografía actualizada que contiene prácticamente todo lo que se ha publicado (casi todo en inglés) en formato bibliográfico clásico, en libros o artículos publicados en revistas o  en obras colectivas con este tema:

  • Arai, A. Bruce, “Reasons for Home Schooling in Canada,” Canadian Journal of Education 25, no. 3 (2000): 204-17.
  • Barratt-Peacock. (1997). The Why and How of Australian Home Education. Unpublished PhD, La Trobe, Melbourne. (Published by Beverly Paine, Learning Books, Yankalilla, SA).
  • Beck, Christian W., “Home Education: Motives, Numbers and Social Integration: A Mirror of Educational Politics?,” Norsk pedagogisk tidsskrift 3(2006): 191-204.
  • Bielick, S.; Chandler, K.; Broughman, S.P. 2001. Homeschooling in the United States: 1999. (NCES 2001-033). US Department of Education. Washington, DC: National Center for Education Statistics.
  • Brabant, Christine; Bourdon, S.; Jutras, F. 2003. “Home Education in Quebec: Family First”, Evaluation and Research in Education,  17 (2&3) 112-131
  • Collom, Ed. 2005,  “The Ins and Outs of Homeschooling. The Determinants of Parental Motivations and Student Achievement.“ Education an Urban Society 37 (3) 307-335
  • Fields-Smith, Cheryl and Meca Williams, “Motivations, Sacrifices, and Challenges: Black Parents’ Decisions to Home School”, Urban Review 41(2009): 369-89.
  • Goiria, M. “El fenómeno del homeschool o educación en casa. Análisis de las encuestas realizadas a familias homeschoolers en 2008”, Educar en casa día a día, Ed. Ob Stare, 2009, (pp.171-217).
  • Gustafson, Sonia K., “A Study of Home Schooling: Parental Motivation and Goals,” HSR 4, no. 2 (1988): 4-12.
  • Harrison, Suzanne, “A qualitative study of motivational factors for choosing to homeschool: Experiences, thoughts, and feelings of parents,” (Gonzaga University, 1996).
  • Hetzel, June,…Factors that influence parents to homeschool in southern California. HSR Volume 14, No. 4, 2001, p. 1-11 HSR
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  • Rothermel, Paula. 2003, “Can We Classify Motives for Home Education?“ Evaluation and Research in Education 17 (2&3) 74-89
  • Spiegler, Thomas (2007) Home Education in Deutschland. Hintergründe – Praxis – Entwicklung. VS Verlag für Sozialwissenschaften
  • Stevens, Mitchell L. 2001. Kingdom of Children: Culture and Controversy in the Homeschooling Movement. Princeton: Princeton University Press
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La lista de estudios sobre el homeschool va en aumento, y prácticamente lo único que trabajamos es lo que se edita en inglés. Existe un circuito de investigadores sobre esta materia, que se comunica en inglés y se intercambia la información que se va publicando en esa lengua. Es muy difícil entrar en él si se publica en otra lengua.

A mi me ocurre lo mismo no tengo prácticamente acceso a materiales publicados en otras lenguas, que no sean el inglés o el castellano (y algo que se ha publicado en euskara o catalán)  en primer lugar por problemas de  comprensión por mi parte, y de otro lado por la dificultad para llegar a ellos.

Interesante para quien se inicia en la investigación sobre el homeschool, yo ya lo veo con la perspectiva de más de tres años.

La negativa experiencia escolar como motivo para educar en casa

A medida que avanzo en esta investigación me voy dando cuenta de que el gran motivo por el que muchas familias deciden  educar sin escuela reside en las dificultades de los menores para adaptarse al sistema escolar. Es bien sabido que las clasificaciones y taxonomías distinguen dos situaciones bien diferenciadas, la que se plantea de manera sobrevenida y la que se decide con anterioridad incluso de que el niño o niña hayan nacido.

Y así lo expresa ALE en su Propuesta de reconocimiento legal de la educación en familia:

Algunos padres realizamos la educación en el hogar desde el nacimiento de nuestros hijos. Otros desescolarizamos por problemas o dificultades en el aprendizaje de los niños; pero, para todos, el factor común es la creencia en que la educación debe responder a un abanico de necesidades, intereses y estilos individuales de cada niño.

Es posible que esta categoría se confunda con la anterior, y se equipare a la de los que aducen motivos pedagógicos, sin especificar si se ha o no experimentado con el sistema escolar anteriormente.  Sin embargo, creo que la mayor parte de los menores que figuran como desescolarizados y que finalizarán su etapa de educación obligatoria a los 16 años han estado en algún momento de su vida escolarizados, y si no ellos, algunos de su hermanos o hermanas mayores, cuya desescolarización sobrevenida abrió el paso a la no  escolarización de los menores.

He acudido a  las encuestas que realicé en su momento, para comprobar los datos que pudieran de allí extraerse. En la  taxonomía de motivos para educar en casa que confeccioné en su momento, la cuarta categoría correspondía a aquellos que  a los que denominé  víctimas del sistema y que sin embargo no cuenta con una representación numérica específica.

Por último he encontrado aquellos para los que el homeschool, más que una opción, ha sido su tabla de salvación. Son aquellos que se consideran víctimas del sistema educativo porque no ha podido responder a sus necesidades. Ya sea por fracaso escolar, bullying en el centro educativo, por su falta de adaptación a las familias de distinto origen cultural, o a las que muestran distintas necesidades lingüísticas de la imperante, en resumen por una mala experiencia educativa previa dentro del modelo convencional.

Me da la impresión de que este motivo queda infravalorado en las distintas encuestas que se plantean. De las 18 encuestas recogidas, 6 reflejan exactamente ese motivo. La inadaptación del menor desde la educación infantil, anterior a la etapa escolar obligatoria,  el rechazo a la escuela de los padres por su propia experiencia negativa.

En la investigación realizada por Paula Rothermel “Can we classify motives for home-education?” (2004), la causa más difundida es la que denomina “Decepción con el sistema educativo” y que llega casi a un tercio(30%), del total de las causa aducidas. Suponemos que dentro de ese 30% se ha extraído  el  25% que especifica que su decepción con el sistema es debido al bullying, y un 24% especifica que la escuela le produce estress, depresión, malestar o infelicidad al menor, otro 19% indica que el sistema escolar no ha sabido responder a necesidades especiales o alta capacidad del menor y el 17% restante declara no haber encontrado el centro adecuado a su alcance o denuncia la baja calidad de la enseñanza y el comportamiento generalizado en la escuela.

En la encuesta de Carlos Cabo este motivo no tiene un apartado propio y las causas están diseminadas en otras categorías, con lo que me es difícil detectar el porcentaje que correspondería a esta situación de desescolarización sobrevenida por dificultades de adaptación del menor. Y me refiero a la situación de impotencia de lo padres que ven que sus hijos no son felices en el centro escolar al que tienen que acudir a diario, que sufren y que no se adaptan a ese tipo de vida.

Es algo parecido a lo que nos cuenta Andrea en su entrevista y a lo que relatan multitud de padres que finalmente no soportando más el sufrimiento de sus hijos deciden desescolarizar, a pesar de la situación de zozobra que esta actitud puede provocar frente a la inspección de educación y los servicios sociales.

En las 18 encuestas que realicé la situación de inadaptación del menor al sistema escolar, como causa de desescolarización representa un tercio del total, si considero sólo aquellas familias que han indicado este motivo de manera expresa y así verbalizada.

La consecuencia es que si el sistema escolar diera respuesta adecuada a las necesidades de cada menor en edad escolar, la educación en casa quedaría reducida a un grupo muy inferior de personas que se oponen al sistema escolar en su conjunto  dejando básicamente sólo motivos ideológicos o religiosos de oposición al sistema. Pero esa no es la realidad, sino que la realidad está constituida por personas que quieren lo mejor para su hijos ,pero a los que ha fallado el sistema escolar. Estas familias no tenían nada contra el sistema escolar, al contrario, posiblemente lo consideraban parte integrante del modo habitual de incorporarse como adulto a la vida social, pero ahora  ven que sus hijos son infelices, y que no se adaptan dentro de  las oportunidades escolares que tiene a su alcance. Creo  que este grupo dentro del movimiento escolarizador es el que menos se expresa en voz alta, porque su discurso está menos construido dentro de una ideología y se acerca más a la propia experiencia personal, que aparentemente no representa a nadie. Pero sí lo hace, representa a la mayoría de los que en este momento están educando sin escuela, en casa, sin ayudas y con muy pocos recursos económicos, en su mayoría.  Esta circunstancia debería ser cuantificada en toda su extensión, con la mayor exactitud posible y ser uno de los principales caballos de batalla a la hora de obtener la comprensión de la administración cuando una familia toma esta decisión con miedo angustia y dolor.

Por ello creo que las personas que educan en casa no deberían enfrentarse a las que escolarizan, bastaría con reconocer que lo que es válido, aceptable y deseable para unas familias no lo es para otras, simplemente eso. Es lo que intento trasladar en este blog,  desde el momento en el que  me inicié en esta investigación: es una opción más, ni una alternativa al sistema escolar, ni un modelo que necesariamente sea el mejor para todos.  Una opción más, ni mejor ni peor que las demás aunque puede que sea la que mejor se adapta a unas circunstancias concretas, en un momento dado.

Es una mayoría silenciosa dentro del colectivo de familias que educan en casa, que no escribe en blogs  y foros nada más nacer sus hijos sobre la crianza natural y el apego, que no leen sobre el aprendizaje informal, ni saben lo que es el unschooling, pero que en un momento determinado se dan cuenta de que el sistema escolar está dañando gravemente a su hijo o a su hija, y que está en su mano hacer algo.

Motivos para escolarizar: la transición hogar-escuela.

Quien se enfrenta a la labor de investigar sobre el tema del homeschool encontrará una amplia bibliografía basada en estudios publicados sobre la motivación para educar en casa, pero, más difícil  le será encontrar resultados de investigación sobre los motivos para escolarizar a un menor que previamente había sido desescolarizado o que nunca había sido escolarizado con anterioridad.

Las razones pueden ser tan variadas como las que llevan a desescolarizar así como  las circunstancias que conducen a la  toma de tal decisión, pero la investigación es más ardua en este campo, por la dificultad contactar con personas que no están organizadas en una asociación, pongamos, de familias que escolarizan a niños o niñas previamente desescolarizados. La dificultad es obvia, y de hecho,  obligaría a contactar con estas personas de modo individualizado de un lado, y de otro, porque son personas que quizá no están tan dispuestas a compartir con el resto, lo que  hasta cierto punto puede vivirse como un fracaso.

Sin embargo la investigación existente demuestra que esta transición entre el hogar educador y la institución escolar, transición de ida y vuelta, tanto de quien decide educar en casa desescolarizando, como de quien decide escolarizar tras un período de haber educado en casa, es altamente positiva para los menores que se benefician de ella, como veremos a continuación.

Guiándome por la entrevista que realicé en su momento a una maestra de primaria que conocía algunos casos, en primera persona,  me hablaba como motivo más habitual para escolarizar, el de la necesidad de algunos menores desescolarizados, llegada cierta edad (creo que mencionaba los 8 años en adelante) de relacionarse de modo rutinario con otros menores de su edad. Ese podría ser un motivo. Otro quizás la necesidad económica de la familia que obligue al trabajo remunerado de ambos progenitores que ya no podrían prescindir de un salario. Dudo que las razones sean pedagógicas, o de motivo ideológico. Más me parecerían, a priori, motivos relacionales y económicos, los que lleven a esa decisión, unidos a lo que podríamos llamar el final del ciclo de crianza, al  considerar, (normalmente la madre), que se ha dado fin al ciclo de crianza  attentive  parenting, o de la denominada crianza con respeto con todo lo que ésto supone de lactancia a  demanda, colecho y la presencia constante junto al menor.

A éstos se añadiría un último motivo para la vuelta a la escolarización en la última etapa de la educación obligatoria  que podríamos llamar académico. Sería  la conveniencia que ve la familia en la entrada del menor al sistema escolar con la finalidad de obtener una titulación al final de la educación obligatoria, incorporación del menor al sistema escolar que le permitiría acceder sin penalización por edad a estudios superiores.

Si buscáramos otros motivos, de índole más personal ¿Podría influir, quizás, el cansancio de los padres, o del progenitor que se encargue de ellos con más asiduidad? ¿Quizás la presión del entorno familiar amplio? Entre las cuestiones que salieron a relucir en las encuestas que realicé a familias que educan en casa en 2008, se mencionaba lo duro que es encargarse de los menores las 24 horas del día, los 365 días del año. ¿Podría ser que ese esfuerzo pase factura cuando el menor comienza a adquirir autonomía?. ¿Podría influir la necesidad de realizarse de ese progenitor encargado de la educación en exclusiva, fuera del círculo familiar? .

Uno de los trabajos que se han realizado en cuanto a la investigación sobre la transición entre la institución escolar y la educación en casa, o viceversa, es el de Glenda Mary Jackson, cuya tesis versa precisamente sobre el fenómeno de la transición  y las causas que llevan a la vuelta al sistema escolar, tesis a la que se puede acceder en esta dirección: http://arrow.monash.edu.au/hdl/1959.1/83110

La tesis de Jackson titulada  ‘Más de un modo de aprender: Transiciones entre casa y escuela de los menores educados en casa” se basa en los siguientes  datos comprobados en base a entrevistas:

Los niños que habían sido desescolarizados en primaria describían su frustración con las prácticas escolares que les llevaban a sentirse discriminados de sus compañeros de clase.  Los niños que se reincorporaban al sistema escolar en  secundaria valoraban como positivo el acceso al conocimiento especializado, la mediación entre iguales, incluso de  profesionales  y las experiencias de socialización con jóvenes de su misma edad.

La conclusión de la tesis es que la transición entre las instituciones escolares y el hogar educador son positivas tanto en uno como en otro sentido (de casa a la escuela, y de la escuela a casa) transición que conduce a que  tanto los jóvenes que salen del sistema escolar para ser educados en casa como los que vuelven al sistema escolar tras haber sido educados en casa, se benefician académica y socialmente, sobre todo a través del desarrollo personal en las experiencias de transición en ambos sentidos.

La profesora Jackson ha sido tan amable de asistirme con su investigación en mis intentos por racionalizar el tema de la transición, y destaca que en su opinión, sin duda cualificada, ya que hizo su tesis doctoral precisamente sobre el tema de la transición entre el hogar y la escuela y viceversa, los motivos para la vuelta al sistema escolar varían según la edad del menor. Cuando todos los menores que estaban siendo educados en casa en una misma familia volvían en grupo al sistema escolar, la razón solía ser el cansancio de la madre y la frustración que sentía al no dar más de sí, añadida a  la sensación de no poder continuar haciéndolo ya. Esta circunstancia se daba con mayor frecuencia cuando  la madre basaba la educación en una metodología estructurada que había incorporado al hogar, en forma de programa previamente diseñado o cuando había intentado convertir el hogar en una escuela.

Cuando los niños estaban ya en secundaria, acudían al sistema escolar en gran medida para poder tener acceso a profesores especializados, para disfrutar de mayor interacción con gente de su edad y con la finalidad de obtener una titulación.

Los padres tienden a ser los que toman la decisión en primaria, y son los niños o niñas quienes toman la decisión en secundaria, o en conjunción entre ambos, padres e hijos.

Jackson, G. (2009). ‘More than One Way to Learn’: Home Educated Students’ Transitions
Between Home and School. Unpublished PhD, Monash University, Clayton.
http://arrow.monash.edu.au/hdl/1959.1/83110

La intimidad familiar como motivo para educar en casa

“Can intimacy justify home education?” es el título del artículo que publicó en 2009 la revista científica, especializada en temas relacionados con la educación Theory and Resarch in Education, suscrito por Michael S. Merry y Charles Howell, profesores de las Universidades de Amsterdam (Paises Bajos) y Northern Illinois (USA) respectivamente .

El artículo trata de discernir las características que deben constituir el concepto de intimidad entendida como relación gratificante y enriquecedora para el desarrollo de los menores en el seno de la familias, y que puede constituir  uno de los argumentos fundamentales para que la familia se decida por educar en casa.

El argumento es sugerente y nos lleva a conceptos como la crianza con apego, la crianza con respeto, el continuum, la crianza natural, y todos aquellos elementos que en este mismo sentido están tan presentes en el movimiento desescolarizador actual (1). Prácticas similares son conocidas como crianza natural, crianza por instinto, crianza intuitiva, crianza de inmersión o crianza en el “concepto del continuum”.

De la cantidad de argumentos que desgrana el artículo me centro, de momento, en los elementos constitutivos de una crianza con respeto (attentive parenting). Seguro que quienes leen el artículo y aún tienen menores en casa, se han realizado el autoexamen de los cinco requisitos (me incluyo, por supuesto, es inevitable autoevaluarnos constantemente).

Estas características se han desprendido de la investigación práctica. Como los autores indican, esta investigación práctica ha sido llevada a acabo indistintamente en base a todo tipo de familias, tanto las que educan en casa como las que escolarizan. Los autores sostienen que si sólo se hubieran tenido en cuenta a las que educan en casa no se habría podido extraer datos significativos sobre  los efectos beneficiosos que esas buenas prácticas educativas proporcionan a todo tipo de hogares. Estas características derivan de los trabajos previos de Grusev y Goodnow de 1994, y que fueron publicados en la revista Developmental Psichology 30 (I) bajo el título “Impact of parental discipline methods on the child’s internalization of values: a reconceptualization of currents points of view”.

Estas son las cinco características de la crianza con respeto:

1. La sensibilidad de los padres hacia las aptitudes del menor, sus conocimientos, creencias, estados de ánimo y características de desarrollo así como  la  disposición de los padres para adaptar sus expectativas a la luz de esta información.

2. El calor, el afecto y el humor, porque alivian el stress y reducen la posibilidad de que se produzcan enfrentamientos.

3. Una actitud tendente a explicar las propias expectativas, que ayuda a los menores a comprender y potencialmente aceptar las razones que se encuentran tras los valores de los padres, y así mismo la posibilidad de generalizar las expectativas que podrán deducirse ante las nuevas situaciones.

4. La sinceridad de los padres, que contribuye a la aceptación del menor de las normas sociales y morales, porque los niños y niñas son particularmente astutos y detectan la hipocresía.

5. Por último, la capacidad de emplear el razonamiento inductivo que refuerza la capacidad para la  toma de decisiones de modo autónomo y conduce a la reflexión ante las consecuencias que pueden derivarse de los propios actos.

La Attachment Parenting International (API), partidarios de la Crianza con Apego del Dr. Sears, intentan fomentar un vínculo seguro con los hijos mediante ocho principios que se identifican como metas a conseguir por los padres. Estos ocho principios son:
  1. Preparación para el embarazo, el nacimiento y la labor como padres.
  2. Alimentación con amor y respeto.
  3. Responder con sensibilidad.
  4. Utilizar la crianza de apego.
  5. Incluir la crianza también durante las noches.
  6. Proporcionar el cuidado cariñoso constante.
  7. Practicar la disciplina positiva.
  8. Esforzarse para un equilibrio en la vida personal y familiar.
Estos valores se interpretan de diversas maneras por todo el movimiento. Algunos padres afines a la crianza con apego también eligen vivir una forma de vida familiar natural, tal como el parto natural, el nacimiento en casa, criar en casa, educación en el hogar, aprendizaje natural, el movimiento anti-circuncisión, ligas para la libertad de vacunación, salud natural, movimientos de cooperativa y consumo de alimentos orgánicos (Fuente Wikipedia).

Charles Peguy (1873-1914)

Muchas webs y blog dedicados a la temática que nos ocupa suelen tener una sección dedicada a personajes famosos que se han educado sin escuela, o que han pasado poco tiempo en las aulas. Pero hoy, leyendo uno de los comentarios al post “El derecho de los padres a …” se me ha ocurrido que no estaría de más conocer como razona un padre (aunque este padre viviera a caballo entre el XIX y el XX), reconocido socialmente, para no escolarizar a sus hijos.

En este caso, el padre en cuestión es un reconocido poeta francés, reclamado por la opción política UDF (Unión para la Democracia Francesa) liderada por Bayrou. Pero antes de haber sido tomado, tras su muerte, como figura emblemática del nacionalismo frances, Charles Peguy se desempeñaba como filósofo ofreciendo cursos y llevando una de las publicaciones más relevantes de su epoca “Cahiers de la quinzaine” donde escribieron Ibsen, Roman Rollan o André Suarès.

Debo hacer un inciso y aclararles que voy a comenzar un poco antes de la cita necesaria, quiero compartirles una reflexión que hace en la misma conferencia en que habla de la escuela, sobre la enemistad, que creo es adecuada a la situación de la EeF en el Estado Español.

Extracto de “Cahiers, serie V, nº VIII  (19 de enero de 1904)

Hablando de la comunicación social y la autoridad*:

Una persona social tiene autoridad sobre otra cuando el sentido de la comunicación va de la primera a la segunda. En esta situación de autoridad, ¿qué es lo que sería la libertad? La libertad, se dirá, es cuando no hay autoridad. Es muy simple esta visión, pero en realidad encubre dos sentidos diferentes como vamos a ver; la autoridad, el ejercicio de la autoridad, es el ejercicio moral que va de una persona moral a otra persona moral, de una persona social a otra persona social. Porque había libertad, es necesario que no hubiera autoridad. Pero se presentan dos cuestiones inmediatamente para que no haya autoridad; la primera es que haya vida social, que haya comunicación social y que sin embargo esta comunicación social, de ser posible, se haga sin que haya autoridad. (…)

(…) Se puede decir que todo el gran movimiento filosófico del siglo XVIII francés ha estado dominado por esta idea o mejor ha sido dirigido de este modo. Lo han hecho hombres extremadamente enemigos entre sí, Voltaire y Rousseau por ejemplo (pero ustedes saben que para ser enemigos es indispensable tener un gran numero de puntos de contacto y que se convierta en una ventaja el serlo). Es un hecho frecuente en la historia, que hombres que pertenecen a mismas épocas, a mismas naciones y a mismas culturas, han sido los más atroz y violentamente enemigos unos de los otros. Vistos a distancia, parecen enemigos sin duda, pero como los hermanos enemigos, hay entre ellos un gran numero de estrechos lazos. Si se estudia a los mayores enemigos entre sí del siglo XVIII nos daremos cuenta que todos sus pensamientos siguen esta linea; tienden a suprimir la comunicación social a fin de suprimir la autoridad “por ley”, todas sus revueltas contra la autoridad real, tradicional, monárquica de ese tiempo apuntan a que cuando hay puntos de comunicación es doloroso para todas las partes y será bueno suprimir los puntos de comunicación. Este método aparece eminentemente en la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano. Tomemos un texto de la declaración, uno de los que más han calado, que oficialmente más ha sobrevivido, que es el que trata de las escuelas y los liceos… podremos sentir el constante esfuerzo por fabricar hombres separados, individuos esporádicos sin comunicación los unos con los otros. Los derechos del hombre y el ciudadano son eminentemente los derechos del individuo, pero sin embargo, mientras se fabrica a estos individuos tan individualistas, la vida continua su marcha y es necesario considerar un poco estas relaciones sociales arbitrariamente suprimidas por la comodidad del Congreso, y puedo decir Congreso puesto que esta palabra ha venido a sustituir a la de Asamblea Nacional Constituyente. ¿Cómo hacemos entonces? Una vez que se ha opuesto a estos individuos sin comunicación los unos con los otros estos individuos objeto, incomunicables, se restablece la comunicación entre ellos, pero como el esfuerzo hecho para constituirse en individuos separados ha triunfado, el esfuerzo que se hace para devolver la comunicación no triunfa. O recíprocamente, si el esfuerzo que se hace para ponerlos en comunicación triunfa es que el esfuerzo que se hizo para cortar toda comunicación habría fracasado. En realidad, históricamente, es el primer esfuerzo el que ha triunfado, el de cortar toda comunicación entre los individuos. Si tomamos el texto de la declaración, estarán de acuerdo en esto, la mitad de los párrafos va contra la otra mitad. Sería interesante recomponer una declaración de derechos del hombre y del ciudadano poniendo por una lado lo que afirma al individuo y en “itálica” todo lo que une a los individuos, tipográficamente sería sorprendente ver como las dos mitades van una contra la otra. El hombre es libre pero no es libre, el hombre es igual pero hay distinciones, el hombre es hermano pero se pelea y así continuamente.

Sobre el monopolio, sobre esta gran cuestión del monopolio de la enseñanza, si tratamos de analizar un poco lo que pasa y cuales son las pretensiones de uno y otro bando, ¿qué descubrimos? Pues que la mayor parte de las familias francesas, los unos por razones económicas, los otros por razones morales, no han tenido ni el tiempo ni los medios de enseñar a sus hijos el aprendizaje técnico de la vida y del trabajo, por ejemplo la escritura, la lectura y el cálculo, y se ven forzados a encargárselo a otras personas; estamos aquí en la autoridad por capacidad. Hay gente que tiene el tiempo y los medios para aprender a leer, escribir, contar; hay padres de familia que no tienen el tiempo de enseñar a sus hijos a leer, escribir o contar y  se entrega a los niños al profesor para que se lo enseñe. Estamos en lo económico, lo técnico y la competencia**.

¿Qué es lo que pasa aquí? El maestro siendo en general autoritario ***, intenta aprovecharse de que enseña a leer para hacer leer preferentemente ciertas lecturas y no otras; se aprovecha de que enseña a escribir para que se practique escribiendo determinadas cosas y no otras. Donde se le pide al maestro que enseñe a leer y a escribir, no solamente lo enseña sino que enseña más unas cosas que otras.

He aquí el sofisma del monopolio. Se comete (¿tendré que decirlo todavía?) por todos los partidos reaccionarios: Lo hemos visto cometer por los reaccionarios de derecha cuando estos eran los más fuertes; lo hemos visto en nombre de la Iglesia, en nombre del Catolicismo; lo hemos visto cometer todos los días en nombre de los partidos reaccionarios de izquierda, en nombre del Estado. Si ustedes quieren convencerse no tienen más que abrir uno de esos libros que se les da a los niños en las escuelas primarias cuando hay una reacción de derechas; se darán cuenta desde las primeras páginas que no hay otro tema que el de Dios y la religión, a una edad en la que los niños no pueden comprenderlo. Todo esto viene a decir que cuando el maestro es un reaccionario de derechas aprovecha que las familias le confían a los niños para enseñarles a leer, para hacerles leer cosas sobre la religión y la divinidad. Y si ustedes quieren convencerse de que el mismo trabajo se hace en nombre del estado cuando hay una reacción de izquierdas, no tienen más que leer alguno de esos libros que se les da a los niños en las escuelas laicas donde sin cesar se habla del Estado desde las primeras páginas, en el mismo tono y del mismo modo que los católicos hablan de Dios.

Así todo el sofisma del monopolio reside aquí. Por causas económicas y sociales, las funciones de enseñanza se han especializado en la sociedad. Dado que todo el mundo no puede enseñar a sus hijos, un cierto numero de ciudadanos son encargados de impartir la enseñanza. Pero, ¿qué es dar enseñanza? Primitivamente se trataba de preparar a los niños para el trabajo intelectual y no aprovechar lo que se le enseñaba para orientar su trabajo. El sofisma consiste en esto: que a estos niños que se confían al maestro para enseñarles los instrumentos del trabajo intelectual, el maestro aprovecha no sólo para darles los instrumentos sino inmediatamente, y antes del final del trabajo, obtener resultados prematuros. Que estos resultados sean legítimos es otra cuestión y todas las opiniones libres son respetables. Lo que digo es que estos resultados se dan en los niños antes del trabajo de elaboración personal que será precisamente lo que les hiciera respetables; se sirven una vez más, y no puedo encontrar una formula más sobrecogedora, se sirven de que están encargados de enseñar a leer para hacer leer tal obra más que tal otra.

* Para Péguy hay que distinguir entre autoridad por capacidad y autoridad por ley.

** de capacidad

*** que ejerce autoridad por ley

Sin querer compararme con Charles Péguy (cosa que no podría hacer de todos modos) su razonamiento sobre la individualidad ofrece una base  al mio, que ya exprese con palabras sencillas en mi primer libro:

Desde que soy madre, escucho de continuo que no educo a mis hijos para
defenderse en el mundo real, que es muy duro. Ante esta acusación solo
puedo declararme culpable, es cierto, educo a mis hijos para que sean
constructores de nuevas realidades, más amables.

Gary Wyatt: una mirada académica desde el interior del homeschool

En diciembre de 2007, la editorial University Press of America  publicó el libro de Gary Wyatt  Family Ties: Relationships, Socialization, and Home Schooling, que  podríamos traducir como Vínculos familiares: relaciones, socialización y home schooling. Aunque el libro no llega a las setenta páginas es de sumo interés en cuanto a las ideas que contiene, algunas de ellas bastante novedosas dentro de  lo que se ha publicado hasta este momento sobre este tema.

Wyatt es un sociólogo que huye de los análisis estadísticos que presumen de objetividad absoluta. En su lugar, ofrece los resultados de doce años como testigo y protagonista del mundo homeschool.  Wyatt expone desde el punto de partida y de un modo muy directo su propia experiencia educando en casa (él y su esposa han educado en casa a dos de sus tres hijos a partir de 5º y 3º , así como  al tercero que comenzó educándose en casa y al que se le permitió acudir a la escuela en cuanto mostró ser ese su deseo).

Prácticamente todo lo que expresa en su libro es el producto de su experiencia en el movimiento de desescolarización, pero no es un libro de memorias. Contiene teoría y datos de interés general sobre el movimiento homeschool, basados en notas tomadas “a pie de calle” por parte de  Wyatt durante más de una década.

La mayoría de los libros dedicados a la educación desescolarizada son, de manera bastante obvia, producidos por personas que, o bien pertenecen al movimiento y utilizan su trabajo para abogar en favor del homeschool o para proporcionar ayuda a familias homeschoolers, o bien académicos, externos al movimiento, que se aproximan a este fenómeno bien para criticarlo o bien para  entenderlo, del mismo modo que alguien aspira a  llegar a entender una cultura extranjera.

El libro de Wyatt es una extraña combinación entre la intimidad de la voz que parte del interior del movimiento unida al conocimiento de quien lo estudia desde el exterior. No es el único académico homeschooler que ha escrito sobre este tema, por supuesto, pero es el único que lo ha hecho de un modo riguroso, por encima de la afinidad y el deseo de defender esta opción.

El eje del argumento de Wyatt es que, en su opinión, los académicos que han investigado el homeschool se han centrado de modo casi exclusivo en las motivaciones  religiosas y académicas que empujan a los padres a tomar esta opción. Y lo han hecho, cree Wyatt, porque es el tipo de contestación que frecuentemente expresan los padres en entrevistas y encuestas.  Pero cuando se  llega a conocer a los padres que educan en casa en mayor profundidad, aparecen otras motivaciones que son igualmente, si no, más significativas.

Para  Wyatt, muchos padres educan en casa también por otras razones.

En primer lugar, las familias que optan por el homeschool se esfuerzan por crear un concepto alternativo de familia, distinto al dominante en la sociedad actual.  Quieren que las relaciones familiares sean más significativas que lo que suelen ser en la mayoría de los casos, y se utilizan el homeschool como una estrategia efectiva para reforzar los lazos entre los padres (madres, sobre todo) y sus  hijos e hijas.

En segundo lugar, los padres muestran su deseo de valerse de la familia reforzada de este modo como un recurso para ayudar a sus hijos a resistir lo que para muchos de ellos son fuerzas destructivas que prevalecen en la sociedad actual, especialmente en la cultura juvenil: la violencia, el anti-intelectualismo, la moral permisiva, el pasotismo y los comportamientos indecorosos.

Son reflexiones interesantes, pero no es la primera que se expresan en la producción literaria sobre el homeschool. Mitchell Stevens en su excelente estudio  “Kingdom of Children: Culture and Controversy in the Homeschooling Movement”, expresa esas mismas motivaciones por parte de los padres que optan por educar en casa. Stevens descubrió que todos los homeschoolers, independientemente de su orientación pedagógica o religiosa, tendían a compartir su empeño por nutrir la personalidad e individualidad de sus hijos, desde el convencimiento de que podían hacerlo mejor que las instituciones educativas al uso. Frente a la crítica habitual dirigida durante años a los padres, acusándoles de no socializar convenientemente a sus hijos, coincide con  John Holt en algo que éste ya expresaba en la década de los 70 del pasado siglo, en concreto en el primer número del boletín  Growing Without Schooling, con estas palabras: “si no tuviera más que una razón para mantener a los niños y niñas fuera del sistema escolar (y tengo muchas) la vida social sería razón suficiente” (“if I had no other reason for wanting to keep kids out of school (and I have many), the social life would be reason enough…” ).