Tu hijo va mal en el colegio y la culpa es tuya

JESÚS ROGERO GARCÍA Profesor de Sociología en la Universidad Autónoma de Madrid. Ha investigado y publicado sobre cuidado de adultos dependientes, educación, cuidado de niños y usos del tiempo.
En  http://agendapublica.es/ escribe una reflexión sobre el cambio de responsabilidades que se esta viviendo en la sociedad y que viene a estar refrendado por la nueva ley de educación LOMCE, parte su reflexión del Art. 1, párrafo h bis de la actual ley, pero también subraya las contradiciones de esta respecto a la libertad real de los progenitores para elegir la educación de sus hijos. Aunque no hace mención expresa de la opción de la educación en casa, puede servirnos su artículo para argumentar nuestra opción frente a la legalidad vigente.

Desde hace años, se está produciendo un cambio en relación con la educación obligatoria que, a mi juicio, está pasando desapercibido y tiene consecuencias importantes. Se resume en lo siguiente: a la familia cada vez se le exige más y al Estado, menos. No me malinterpreten. No es un juicio sobre el desempeño de los padres, madres o docentes en particular. Se trata de una tendencia general que les trasciende y a la que, inevitablemente, todos se adaptan. Trataré de argumentar esta idea.

Este cambio se refleja en los textos legales. La LOMCE añade, como nuevo principio inspirador, “el reconocimiento del papel que corresponde a los padres, madres y tutores legales como primeros responsables de la educación de sus hijos” (art. 1, párrafo h bis). Esta declaración, que descontextualizada parece poco discutible, se establece por primera vez como una referencia básica para articular el sistema educativo. Nadie pone en cuestión, como refleja el Código Civil (art. 154), que los padres son responsables del cuidado y de la educación de los hijos, en un sentido amplio. Sin embargo, la LOMCE no se refiere a la educación en términos generales, sino a aquella que se provee desde el sistema público. De este modo, la responsabilidad última de la educación obligatoria se traslada a la familia, y de ella quedan eximidas las administraciones públicas.

La LOMCE sustituye también un punto de la LOE que decía: “La finalidad de la Educación Primaria es proporcionar a todos los niños y niñas una educación (…)”, por este otro: “La finalidad de la Educación Primaria es facilitar a los alumnos y alumnas los aprendizajes (…)” (art. 16, punto 2). No es una sustitución baladí. El espíritu del legislador parece ser el mismo que antes pero más allá del significativo cambio de educación por aprendizaje (cuyas implicaciones dejo para los pedagogos), el sistema educativo ya no se compromete aproporcionar, sino a facilitar. Son las familias, como “primeros responsables”, las encargadas de garantizar el derecho a la educación. En pocas palabras, lo que nos dice la ley es que, si tu hijo/a va mal en la escuela, la culpa es tuya; nosotros lo intentamos, pero usted no puso el empeño y los recursos suficientes para que las cosas salieran bien.

Esta delegación de funciones educativas por parte del Estado en la familia se refleja en tres aspectos:

Primero, las exigencias económicas para cubrir la escolarización obligatoria y (supuestamente) gratuita son cada vez mayores. Entre 2007 y 2012 el gasto de las familias en material, libros de texto, comedor y transporte en educación infantil, primaria y secundaria aumentó un 30% en los centros públicos y un 15% en los concertados. Este incremento no es resultado, como se ha afirmado en alguna ocasión, de la voluntad de los padres, sino de la desatención pública de necesidades básicas del alumnado.

Segundo, las familias y los alumnos soportan más presión y más estrés. Esta presión proviene del aumento de los contenidos curriculares a partir de la LOMCE, de la introducción de pruebas externas a lo largo de la educación obligatoria y de la expansión de programas bilingües en inglés introducidos con calzador. Es previsible que estas medidas impliquen más tiempo de estudio fuera de la escuela a edades cada vez más tempranas, aun cuando los estudiantes españoles dedican ya a deberes o clases de refuerzo una media de 8 horas y 56 minutos, muy lejos del promedio de la OCDE, con 6 horas y 9 minutos. Estas tareas suelen consistir en ejercicios para reforzar contenidos que en la escuela no da tiempo a fijar. Sin embargo, muchos padres no disponen de los conocimientos, las habilidades y/o el tiempo suficientes para ayudar a sus hijos. Un recurso frecuente, especialmente en los centros bilingües, es acudir a academias o clases particulares de refuerzo, con el coste que conllevan.

Por su parte, la excesiva presencia de pruebas externas a lo largo del sistema educativo implica no solo la fiscalización permanente del trabajo de los docentes y de los estudiantes (cuyos beneficios son dudosos), sino también de la labor familiar. Conviene recordar que la ansiedadante los estudios también es particularmente alta en nuestro país: en 2012, el 41% de los estudiantes de 15 años dijo sentirse nervioso al resolver un problema de matemáticas, por el 31% del promedio de la OCDE. Ambos, deberes y ansiedad, condicionan intensamente la vida cotidiana y el bienestar familiar. Mientras los deberes no se han demostrado eficaces para aumentar el rendimiento (especialmente, en educación primaria), sí parece claro que la ansiedad lo reduce.

Tercero, se ha atribuido a las familias la responsabilidad de elegir un centro educativo para sus hijos, aun cuando la información es insuficiente y el acceso de las familias a los diferentes centros muy desigual, bien porque no pueden asumir el coste, porque profesan creencias diferentes o porque carecen de las habilidades requeridas para seguir el proceso educativo de sus hijos, como el manejo del inglés. La LOMCE expresa esta nueva responsabilidad como un derecho, introduciendo otro nuevo principio inspirador del sistema educativo: “La libertad de enseñanza, que reconozca el derecho de los padres, madres y tutores legales a elegir el tipo de educación y el centro para sus hijos, en el marco de los principios constitucionales” (art. 1, par. q).

La idea de libertad de elección se combina con la voluntad de “garantizar el protagonismo de los padres en la educación de sus hijos, incluyendo también la perspectiva de familia en los centros escolares” (programa electoral del PP, Elecciones Generales 2015). Paradójicamente, la LOMCE eliminó los Consejos Escolares, en los que están representadas las familias, como órganos con capacidad de decisión en los centros. Entonces, ¿a qué se refieren con garantizar el protagonismo de los padres e incluir la perspectiva de familia? De nuevo, al mero acto de elegir colegio o instituto. Sin embargo, este derecho esconde para las familias un nuevo requerimiento: elegir acertadamente el centro educativo. El peso de la responsabilidad sobre el éxito o el fracaso en la educación obligatoria se traslada, una vez más, a las familias.

En síntesis, los padres pagan más por la educación obligatoria, dedican excesivos recursos (tiempo y dinero) a enseñar aprendizajes escolares a sus hijos fuera del horario lectivo y asumen más responsabilidades en la elección de centro. Es así como el Estado descarga buena parte de la garantía del derecho a la educación en otro agente que, en muchos casos, no tiene capacidad para garantizarlo ni desarrollarlo. Se trata de pasos sigilosos, pero firmes, hacia la mutación de un derecho universal que debe garantizar el Estado en un bien de mercado, condicionado por los recursos económicos y culturales de cada uno.

Entrevista a Azucena Caballero en Ondacero

La entrevista, realizada el lunes 5 de noviembre, se centraba en su inicio en aspectos jurídicos de interés, como es la diferenciación de conceptos como “educación obligatoria” y “escolarización obligatoria”, además de incidir sobre el problema jurídico que se deriva de la opción educativa tomada por la familia que educa en casa. Desgraciadamente el nivel del debate baja enteros cuando los conductores del programa derivan en preguntas del tipo: “¿No se sienten raritos?” “¿Qué pasará cuando quieran ir al colegio para ver a las churris?.
Finalmente, y una vez finalizada la entrevista, los conductores del programa se decantan con claridad por la educación escolar convencional.Ficha técnica: Entrevista a Azucena C. Vicepresindenta de ALE (Asociación para la Libre Educación, http://www.educacionlibre.org) para Ondacero sobre la realidad de la educación en casa (homeschooling) en España.

www.Tu.tv

 

El eterno debate desde Quintiliano hasta el Siglo de Oro

Bien es conocida la preferencia de las clases altas por la instrucción doméstica para sus vástagos. En una carta de Vives a Erasmo en 1522, éste le declara que “los más lerdos, más romos, más depravados, más serviles (…) que se meten en la escuela como en una tahona o a ella se agarran como a un hacecillo de gloria”. Estos autores, tanto Vives, Erasmo como Nebrija se plantean el debate de qué será mejor, la enseñanza en casa o en la escuela, y según el trabajo de B. Delgado, en su Historia de la educación en España y América, se vuelven a repetir los mismos argumentos en pro y en contra que expuso Quintiliano (Calahorra, circa 35 – Roma, circa 95) siglos atrás en sus Instituciones oratorias.
Nebrija titula el capítulo XII de su De Liberis Educandis “Si los muchachos han de instruirse en su casa o en la escuela” y se limita a reproducir en síntesis las mismas razones aducidas por el calagurritano, sin añadir nada de su cosecha.
Quintiliano en sus Instituciones oratorias se expresa de este modo ante las objeciones que se plantean contra las escuelas públicas: “Vaya nuestro niño poco a poco creciendo, salga del regazo de la madre, y comience a aprender con seriedad.Lo que principalmente debemos tratar en este lugar, es: si es más útil tenerle dentro de casa, o enviarle a la escuela pública, y encomendar su enseñanza a los maestros; lo que hallo haber sido de la aprobación de los que reformaron las costumbres de las ciudades más grandes y de los autores más consumados”.

El debate lleva vivo desde hace siglos, por tanto, y parece que tras 20 siglos aún no se acaba de decidir la sociedad sobre cuestiones que afectan a las bases de la sociedad, como lo es la propia educación. En mi opinión Quintiliano, el maestro de la oratoria, se inclina hacia la escuela por razones precisamente de oratoria al declarar así: Añado a lo dicho, que los maestros no pueden hablar con el mismo espíritu y eficacia cuando oye uno sólo, que cuando les anima la concurrencia de los discípulos (…..)Y ciertamente, imagínese cualquiera que está viendo a un maestro declamar o perorar delante de un sólo discípulo, figúrese aquella disposición, la voz, el modo de andar, la pronunciación, y por último aquel ardor y movimiento del cuerpo y alma…Si el hombre no tuviera sino otro hombre con quien comunicar, no habría elocuencia en el mundo”.

Coversación en internet

Me ha llamado la atención este diálogo entre personas que se dedican a la traducción y que utilizan los servicios de Wordreference.
Resulta esclarecedor del contenido del eterno debate ¿Educación o escolarización?. Hola:


La “enseñanza obligatoria”, obliga a todos los niños ir a una escuela, o simplemente les obliga recibir enseñanza (que también se puede dar por sus padres, por ejemplo) (es que en Bélgica, hacemos la diferencia)
Gracias,1ª Contestación:

Claramente estás viendo un tema sociológico. ¿A qué país se refiere ese tema?.
Aquí se define como enseñanza obligatoria, el asistir a un colegio toda la enseñanza básica y media.
– Los padres NO siempre están preparados para enseñar a sus hijos.
– Los colegios NO siempre imparten la enseñanza correcta o de acuerdo a los ingresos que perciben

2ª Contestación:

En España “enseñanza obligatoria” significa que las Administraciones educativas ( Ministerio de Educación y Consejerías de idem autónomas) deben garantizar el puesto escolar hasta los 16 años; a la par los padres y madres están obligados a tener a sus hijos escolarizados hasta esa edad.

saludos

3ª Contestación:

En España “enseñanza obligatoria” significa que todos los niños han de estar escolarizados hasta los 16 años. Con esto entiendo que han de asistir a la escuela.

4ª Contestación y nueva pregunta:

Se desborda algo mi pregunta pero: ¿Y qué pasa con los niños que físicamente no pueden asistir a clase?
La persona que plantea la cuestión habla de Bélgica y yo de Francia donde también existe la posibilidad de que los niños no sigan el curso habitual de la escolaridad (sea por impedimento físico o por voluntad de los padres) y la administración se encarga de controlar si la reciben adecuadamente por medio de los exámenes que sí tienen que pasar los niños igual que los demás.

Contestación.

Si los niños no pueden asistir a clase por causas de salud se resuelve atendiéndolos, si están ingresados en el hospital, los profesores que envía la Administración. Si están en casa el profesor o profesora que le corresponda en su colegio irá a atenderlos hasta que se pueda reincorporar.
La enseñanza no reglada – decidida por los padres- se resuelve presentándose por libre a las pruebas a término de los niveles de primaria, secundaria y bachillerato o Ciclos formativos. Los padres suelen ponerse en contacto con las autoridades educativas de su provincia.

Homeschooling, liberales contra escolarización de sus hijos

He encontrado este video en la red por casualidad, pero desconozco las personas que intervienen y el medio en el que se emite el programa,

Efectivamente, estos son los participantes y la reseña del programa:

El programa se denomina ‘El Club de la Palabra’ de Intereconomía TV interviene el pedagogo Paco González; la presidenta de ALE, Sorian Oprean; y el portavoz de la plataforma Cheque Escolar, José Castro.