Educación y enseñanza en la sentencia Campbell and Cossans (TEDDHH)

El art. 2 del Primer Protocolo al Convenio Europeo de DDHH, que regula el derecho a la educación, recoge dos términos en su enunciado, que posteriormente han sido interpretados por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Estas palabras son “education and teaching” en su versión inglesa. (Educación y enseñanza en la versión en castellano).
La sentencia que recoge esta distinción y la interpreta por primera vez, es la que se produjo en 1982 de Campbell and Cossans v The United Kingdom. La sentencia tuvo su origen en dos demandas separadas contra el Gobierno de Gran Bretaña, y que fueron unificadas por mandato de la Comisión, órgano ya extinto, que instruía y decidía qué casos pasaran a ser estudiados por el Tribunal.
Esta sentencia en su ap. 33 afirma lo siguiente: “El Tribunal quisiera destacar que la educación de los niños es un complejo proceso a través del que, en cualquier sociedad, los adultos se esfuerzan por transmitir sus creencias, cultura y otros valores a los jóvenes, mientras que la enseñanza o instrucción se refiere, en particular, a la transmisión de conocimientos y al desarrollo intelectual.”

La Sentencia Konrad: Segunda Instancia

El 18 de junio de 2002, el Tribunal de Apelación de Baden Wuttemberg rechazó el recurso presentado por los demandantes en primera instancia. El razonamiento descansaba en el razonamiento siguiente: Aunque el derecho los padres de los demandantes a educar a sus hijos incluyera la educación religiosa, no estaban legitimados por Ley Básica (Constitucional) para educarlos en exclusiva, el derecho del Estado concurre con el de los padres. Y he aquí la base de todos los razonamientos en los que se basa toda la sentencia: El punto decisivo no es si la educación en el hogar es de igual calidad a la escolar, sino que la educación obligatoria exige que niños y niñas de diferente procedencia concurran en la escuela.
La escuela representa a la sociedad y está en el interés de los niños el integrarse en la sociedad. Los padres no pueden obtener la exención para asistir a la escuela porque estén en desacuerdo con alguna asignatura del programa escolar, tampoco el derecho a la educación de los padres abarca la posibilidad de privar a sus hijos de esa experiencia. Los padres pueden exigir al Estado para que intervenga y evite el maltrato de niños niños a manos de otros, e incluso que tome las medida necesarias para evitar influencia religiosas que sus padres rechazan. La obligación de neutralidad del Estado garantiza ese derecho.
En el año 2003 tanto el tribunal Administrativo federal, como el tribunal Federal Constitucional rechazaron los recursos de los demandantes.
En el caso del Tribunal Constitucional en base a que el asunto ya había sido resuelto en instancias previas. En concreto se establecía que las sentencias de los Tribunales Administrativos no habían vulnerado el derecho de los padres a educar a ssa hijos, ni tampoco su libertad religiosa.
El equilibrio entre los derechos de los padres de una parte y la obligación del Esado de otra no imponía la necesidad de eximir a los niños de la escolarización obligatoria y como siempe se impone el argumento de que el Tribunal Administrativo Federal incidió en el hecho de que la obligación del Estado de proporcionar educación no se refería a la adquisición de conocimientos únicamente sino que incluye la eduación de ciudadanos responsables que participan en una sociedad democrática y plural.
La adquisición de competencias sociales para tratar con otras personas que mantienen puntos de vista diferentes y el mantener opiniones que difieren de la mayoría sólo puede obtenerse con el aprendizaje que deriva del contacto social
El Tribunal Constitucional consideró que la injerencia en los derechos fundamentos de los demandantes era proporcionado dado el interés general de la sociedad de evitar la emergencia de sociedades paralelas basadas en convicciones filosóficas minoritarias. La sociedad tiene interés en integrar a las minorías.
El Tribunal Constitucional, en resumen considera la intervención del Estado razonable ya que los padres aún tienen la posibilidad de educar a sus hijos por sí mismos cuando los niños se encuentran fuera de la escuela, y que la escuela estaba obligada a considerar y respetar las creencias religiosas disidentes.

La Sentencia Konrad: Primera Instancia

Otra sentencia interesante, esta vez a nivel europeo, es la que dicta la Quinta Sección del Tribunal Europeo de Derechos Humanos el 11 de septiembre de 2006 sobre el caso Fritz KONRAD y Otros contra Alemania.
Son cuatro los demandantes el matrimonio KONRAD (nacidos en Suiza aunque nacionalizados alemanes) y sus dos hijos Rebekka y Joshua, nacidos en 1992 y 1993 respectivamente.
Los demandantes pertenecen a una comunidad cristiana que rechaza la asistencia de sus hijos tanto a escuelas privadas como públicas, debido a que en ellas se promueve la educación sexual, la aparición de criaturas míticas en cuentos de hadas durante la impartición de contenidos escolares y por último el alto nivel de violencia tanto física como psicológica entre los escolares dentro del recinto escolar.
Ellos educan a sus hijos en casa según el programa de la “Escuela de Fhiladelphia”, una institución con base en Siegen que no cuenta con reconocimiento estatal como escuela privada. Esta institución se dedica a la asistencia de padres cristianos devotos en su tarea de educar a sus hijos en el hogar. Ellos proporcionan los libros de texto y materiales educativos así como supervisan estas actividades educativas de los padres con el personal especializado para la tarea.
Los padres solicitaron en su momento una exención a la obligatoriedad de asistencia al centro educativo en nombre de sus hijos, y la autorización para que sean educados por sus padres. Los hijos habían llegado a la edad de escolarización obligatoria a en 1999 y 2000 respectivamente.
Este es el itinerario de partida de la batalla legal que se desarrolla a continuación y que comienza con el rechazo a la petición el 28 de agosto de 2000 por parte de la Secretaría de la Escuela de Offenburg. EL motivo de inadmisión se basa en los arts. 72.1 y 76.2 de la Ley de Educación de Baden Wuttemberg.
Según los artículos esgrimidos:
Art. 72 . “El cumplimiento de la escolarización obligatoria: Todos los niños y jóvenes están obligados a asistir a la escuela, mientras no se proporcione algún otro tipo de educación o instrucción suficiente. En lugar de asistir a la escuela primaria, puede admitirse algún otro tipo de instrucción sólo de manera excepcional y con la autorización del Consejo Escolar”.
En julio de 2001, la Corte Administrativa de Freiburg, rechazó esta misma petición de exención a la escolaridad obligatoria de sus hijos. El tribunal admitió que la Ley Básica garantiza a los padres tanto libertad religiosa como el derecho de educar a sus hijos según sus creencias y convicciones religiosas y filosóficas, y que incorpora en su aspecto negativo el derecho a mantener a sus hijos alejados de ideologías que consideren negativas para su hijos.
Esta libertad se ve restringida por la obligación del Estado a proporcionar educación y tuición. Así la escolarización obligatoria no entra en la discrecionalidad parental. El deseo de los padres de los demandantes de educar a sus hijos en un “espacio protegido” en el hogar, sin influencia externa no puede imponerse a la obligatoriedad de la asistencia escolar. Incluso si la educación proporcionada en el hogar fuera suficiente, la obligación del Estado de educar según la Ley Básica no se cumpliría si los niños no entraran en contacto con otros niños.
La asistencia a una escuela primaria, con niños de diferentes extractos sociales, permite a los niños tanto a experimentar sus primeras experiencias en sociedad, así como adquirir competencias sociales. Ninguna de ellas sería posible si se autorizara a los padres a educar a sus hijos en casa, más aún tras el anuncio de los padres de que desean evitar el contacto regular de sus hijos con otros niños.
El Tribunal insiste en que la obligación del Estado a educar ampliará los intereses de los niños y servirá para la protección de sus derechos individuales. Y esto es así porque debido a su corta edad, los niños demandantes no pueden prever las consecuencias de la decisión de sus padres de educarles en el hogar. Así que no es posible que puedan tomar una decisión autónoma.
Más aún, el derecho de los padres a educar a sus hijos no queda vulnerado por la escolarización obligatoria, ya que podrán educar a sus hijos antes y después del horario escolar así como durante los fines de semana. También podrían enviado a sus hijos a una escuela religiosa confesional que posiblemente muestra una sensibilidad superior frente a la educación de la sexualidad que una escuela pública. Aún así el Tribunal duda que la educación de la sexualidad tenga gran relevancia en el programa de educación primaria.
Hasta aquí los argumentos del tribunal de Instancia Alemán en el caso KONRAD. Debemos notar que los argumento esgrimidos son los que con más frecuencia se esgrimen desde los Tribunales españoles cuando ha llegado ante ellos alguno de los supuestos de homeschool. Así la STS 30 de octubre d 1994, que después de declarar que la Constitución ha colocado la libertad en el pórtico de entrada del catálogo de derechos y libertades y considera el libre desarrollo de la personalidad como sustento y fundamento del orden público y la paz social, imperando el principio de libertad de enseñanza, debiéndose orientar hacia el pleno desarrollo de la personalidad y formar a los individuos en modelos de tolerancia y convivencia, teniendo cauce en el seno de una sociedad plural en la que existen otros valores como la libertad ideológica y de convivencia que permite a los padres elegir la formación que esté más acorde con sus convicciones.
Para reconocer después que el ser humano tiene gran capacidad de libertad para elegir el camino que estime más adecuado para su formación, permitiéndole ser convencional o apartarse de la reglas estatuidas y que el niño es un ser inerme que recibe de los padre y su entrono todo género de temores y complejos

El fallo de la sentencia del TEDH en el caso KONRAD

Los demandantes basan su recurso en los artículos 6 (Derecho a un proceso equitativo) y 9 (Libertad de pensamiento, de conciencia y de religión) del Convenio de 1959, además del artículo 2 (Derecho a la instrucción) del Protocolo adicional al Convenio contra la negativa a permitirles educar a sus hijos en casa en conformidad con sus creencias religiosas y las consecutivas decisiones de los tribunales alemanes que han respaldado esta negativa. Todo ello en relación con el art. 14 del mismo Convenio (Prohibición de discriminación).FUNDAMENTO JURIDICO

El recurso se centra en la vulneración del art. 2 del protocolo 1 del Convenio que establece en su literal: “Derecho a la instrucción.
A nadie se le puede negar el derecho a la instrucción. El Estado, en el ejercicio de las funciones que asuma en el campo de la educación y la enseñanza, respetará el derecho de los padres a asegurar esta educación y esta enseñanza conforme a sus convicciones religiosas y filosóficas”

Según los recurrentes la escolarización de sus hijos pondría en peligro su educación religiosa, que ellos, en calidad de padres, asumen como una obligación derivada de la Biblia. La laicidad del sistema educativo estatal impide que puedan educarse según sus creencias religiosas, ya que no existe escuela privada alguna que corresponda ala minoría religiosa a la que pertenecen.
En último término apelan al segundo apartado del artículo 2 del protocolo de París que exige al Estado la obligación de respetar ese derecho de los padres a educar según sus propias creencias religiosas.
El Tribunal se hace eco de la falta de consenso entre los países europeos firmantes del Convenio en cuanto a lo que entienden por educación obligatoria. Mientras que algunos países permiten la educación en el hogar, otros exigen la escolarización obligatoria en escuelas estatales o privadas.
El tribunal europeo coincide con las instancias germanas en la afirmación de que no sólo es la adquisición de conocimientos la finalidad de la institución educativa, sino que la educación como primera experiencia integradora del infante es la finalidad primordial de todo el sistema educativo. Y este objetivo integrador en sociedad es el que no puede lograrse de igual modo a través de la educación en el hogar, aunque sí pudiera por ese sistema conseguir una adquisición de conocimiento equiparable a la escuela regular.
Así como el Tribunal Federal consideró de excepcional importancia el interés general de la sociedad de evitar sociedades paralelas basadas en concepciones filosóficas distintas, y la importancia de integrar a las minorías en la sociedad, así el Tribunal Europeo incide en que esta interpretación en concorde con su propia Jurisprudencia y con la importancia del pluralismo par la democracia.
En último término destaca el Tribunal Europeo la constatación que realiza el Tribunal Federal en cuanto a la no vulneración del derecho de los padres a educar a sus hijos, fuera de la escuela y durante los fines de semana. La educación obligatoria no priva a los padres de su derecho a “ejercitar las funciones parentales propias de educador, o de guiar a sus hijos por el sendero de sus propias convicciones religiosas y filosóficas”.
En consecuencia se rechaza por infundada la demanda basada en la infracción de este art. 2 del protocolo de París.